Una mujer sostiene un retrato del presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, frente a la embajada de Estados Unidos en Varsovia
El encontronazo entre Trump y Zelenski impulsa la popularidad del presidente ucraniano
El encontronazo, a gritos y difundido en vivo y en directo al resto del mundo, entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, la semana pasada en el sagrado Despacho Oval sigue trayendo cola. A modo de vendetta, y tras la abrupta salida del ucraniano –que fue invitado a abandonar la Casa Blanca– sin llegar a firmar el acuerdo de tierras raras que daba acceso a Estados Unidos a explotar los recursos ucranianos, Trump ha suspendido la ayuda militar y de Inteligencia a Kiev. Sin embargo, y a pesar de todos los reveses sufridos por Zelenski, su popularidad ha ido en aumento.
La imagen pública del ucraniano ha sufrido un gran desgaste durante estos tres años de invasión rusa –este pasado mes de febrero la guerra entró en su cuarto año–, además de por la corrupción endémica que sufre Ucrania y ha debilitado gran parte de sus instituciones. Sin embargo, una última encuesta de Survation, hecha pública días después de la disputa en el Despacho Oval, muestra cómo Zelenski sigue liderando la carrera por la Presidencia.
De hecho, y aunque sus índices en las encuestas llevaban años en declive, estos han repuntado en los últimos días. El informe de la agencia de investigación británica ofrece al actual presidente de Ucrania un 44 % de apoyo, muy por encima del 21 % de su mayor rival, Valerii Zaluzhnyi –embajador de Ucrania en el Reino Unido–, seguido de Petro Poroshenko, con el 10 %. Aún más abajo en la tabla aparecen Dmytro Razumkov, con el 6 %, empatado con Yulia Timoshenko.
Estos datos demuestran que las acusaciones de Trump sobre que Zelenski únicamente cuenta con el «4 %» de apoyo no tenían ninguna base real. Otra encuesta, elaborado el pasado mes de febrero por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), señalaba que el 63 % de los encuestados ucranianos aprobaban a Zelenski, frente al 56 % en mayo de 2024. Lo que supone una subida de casi un 10 % en menos de un 12 meses.
El republicano ha tratado de forzar la convocatoria de unas elecciones en Ucrania, como exige Rusia, para quitarse de en medio a Zelenski, a quien no considera un representante legítimo. Sin embargo, y según las últimas encuestas, de celebrarse esos comicios, el otrora cómico sería reelegido. Con todo, según informó este jueves el medio Politico, el equipo de Trump ha iniciado contactos secretos con la oposición en Ucrania, entre los que estarían altos cargos del partido de Petro Poroshenko y Timoshenko, para tratar de forzar la convocatoria de unas elecciones. La propuesta de la Administración republicana pasaría por la celebración de elecciones durante un hipotético alto el fuego, como paso previo a un fin total de la guerra.
El presidente ruso, Vladimir Putin, que fracasó en su intento de acabar con Zelenski con la invasión, busca ahora sustituirlo a través de unas negociaciones que le pongan su cabeza en bandeja. Trump parece estar bailando al son del Kremlin, mientras presiona al máximo al ucraniano y le amenaza con dejarlo solo ante el invasor, el republicano anuncia que se plantea levantar las sanciones económicas impuestas a Rusia y ordena la suspensión de sus ofensivas cibernéticas. Zelenski mira con recelo a Trump, aunque le tiende la mano y abre la puerta a una «tregua parcial».
Ucrania es consciente de que sin la ayuda de Estados Unidos no puede aguantar mucho más tiempo la embestida de las tropas del Kremlin. Las municiones se agotan y la información de Inteligencia estadounidense, aunque intente suplirla con europea, es de vital importancia para anticiparse a los movimientos de los soldados rusos, conocer las localizaciones de almacenes o instalaciones críticas en el país vecino e, incluso, para emitir alertas a la población civil sobre los bombardeos. Entre las principales cualidades que los ucranianos destacan de Zelenski está su fuerte liderazgo, del que tendrá que echar mano para hacer frente tanto a Trump como a Putin.