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Paris (France), 30/06/2024.- President of the French right-wing party National Rally (Rassemblement National, RN) Jordan Bardella arrives to deliver a speech after preliminary results of the first round of the French parliamentary elections, in Paris, France, 30 June 2024. 'The French people have met their responsibilities and confirmed their clear desire for change', said Bardella during the press conference as France's far right National Rally, according to exit polls, has made significant gains in the first round of parliamentary elections. Bardella also said he would be prime minister 'of all the French people' if the far right wins an 'absolute majority' in the second round of elections next week. (Elecciones, Francia, Jordania) EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON

Jordan Bardella, presidente de la Agrupación NacionalEFE

Jordan Bardella, el delfín a la sombra de Le Pen que ahora es la alternativa de la derecha al Elíseo

Pese al duro vaparalo para Le Pen, muchos franceses no ven su inhabilitación como un problema e incluso prefieren la opción de Bardella

«Ustedes miran al pasado, yo miro al futuro». Así despacha, sistemáticamente, Jordan Bardella (Drancy, 1995) a todos esos periodistas que han cuestionado su participación en un partido político que, en su fundación bajo el liderazgo de Jean-Marie Le Pen, fue tachado de antisemita y colaborar con la organización terrorista que intentó asesinar al presidente Charles de Gaulle.

Eso, como dice Bardella y como ha querido enterrar Marine Le Pen, es el pasado. El presente es el mayor golpe que ha sufrido el partido político, porque cuando Marine Le Pen ya vislumbraba las puertas del Elíseo, tras dos elecciones quedándose a las puertas, ha sido inhabilitada por cinco años, enterrando esa opción. El futuro, por otra parte, pasa por la imagen de Bardella, un hijo de italianos que ahora lidera un partido radicalmente contrario a la inmigración, una persona de 29 años que quiere atraer el voto joven que coloque definitivamente a la Agrupación Nacional en lo alto de la esfera política francesa.

El joven Bardella, de orígenes humildes, comenzó su carrera impartiendo clases de alfabetización a extranjeros, pero rápidamente se sintió atraído, a la vez que miles de franceses, por el carisma y el lavado de imagen que Marine Le Pen otorgó a la Agrupación Nacional, expulsando a su padre y fundador de por medio. Con solo 22 años, ya era el portavoz del partido; con 23, la cabeza de las listas europeas y, desde los 26, presidente de la formación.

Está claro que a Bardella no le ha entrado el vértigo codeándose con las altas esferas de la política francesa, pero ahora le toca el salto más grande e impensable. Este lunes por la noche, en una entrevista con la cadena TF1 después de la sentencia, la propia Marine reconoció que «esperaba no tener que utilizarle antes de lo necesario».

El plan de Le Pen siempre fue que Bardella la sucediera, pero no a estas alturas y tras un revés tan duro. Hace un par de semanas, en una entrevista con Le Figaro, la dirigente admitía que las elecciones presidenciales de 2027 «serían sus últimas», pues para las siguientes, en 2032, Bardella «ya tendría 36 años».

El eurodiputado, Jordan Bardella, junto a Marine Le Pen, presidenta de la RN

Jordan Bardella, junto a Marine Le PenBertrand Guay / AFP

Si esa edad tan temprana del presidente produce vértigo en las altas esferas de la Agrupación Nacional, no parece que sea el caso entre los votantes. Especialmente, entre los jóvenes que han idealizado una especie de sueño francés, de salir de la nada y llegar a lo más alto del establishment, que el propio Bardella se ha encargado de alimentar vanagloriándose constantemente por los orígenes humildes de su madre y obviando que su padre fue un empresario de éxito que le otorgó de una educación con todas las oportunidades del mundo. Aunque la presencia de Le Pen y su carisma ha sido una constante en los últimos quince años en la política francesa, muchos jóvenes franceses ven en la aparición de Bardella el cambio de cara definitivo para una formación que nunca ha estado encabezada por alguien que no lleve el apellido Le Pen.

Marine ya intentó —y triunfó— darle nuevos aires a la formación, cambiando su nombre —de Frente Nacional a Agrupación Nacional— e incluso despidiendo a su padre y fundador, Jean-Marie Le Pen, tras un comentario donde calificó las cámaras de gas «como un simple detalle del pasado».

Eso, como denunciaba Bardella, es el pasado. El futuro, para que el partido cumpla el viejo sueño de la familia Le Pen de llegar al Elíseo, podría ser, como planteaba Bardella en su obra autobiográfica Ce que je cherche, de buscar una gran alianza de derechas para superar a las formaciones de centro y de izquierdas y asegurarse la presencia en la jefatura del Estado. La ironía, obvio, es que esto llegaría ahora que no les dirige ningún Le Pen.

La amenaza se queda en casa

Pese al duro varapalo para la Agrupación Nacional, el ocaso del lepenismo puede traer un nuevo amanecer para la formación. De acuerdo con un sondeo de Odoxa difundido por la agencia Afp, un 31 % de los franceses creen que Bardella es la mejor opción para el RN, por encima del 16 % que preferiría mantener a Le Pen. Más allá de estos reveladores datos, solo un 3 % de los votantes consideran la inhabilitación a Marine como un varapalo para las aspiraciones de la formación, mientras un 25 % lo identifica como una ventaja.

La amenaza para el joven político, pese a su esperanza de agrupar a la derecha francesa, podría llegar desde muy cerca. Marion Maréchal, sobrina de Marine y alineada con las posturas radicales de su abuelo Jean-Marie, que se distanció del partido cuando le expulsaron y creó su propia formación que posteriormente se descompuso, amenaza ahora con regresar y reclamar lo que cree que le pertenece.

Si supera este escollo, y la apelación de Le Pen no llega a tiempo —como se presupone—, Bardella tendría el camino despejado para encabezar a la formación en las elecciones de 2027. Y, pese a que Le Pen le formó para ocupar Matignon en el cargo de primer ministro, serían las puertas del Elíseo las que se le abrirían. Pese a todo, y en contraste con la frase que iniciaba este artículo, Bardella dice no mirar tan lejos y centrarse en el ahora. Ese es él, un hombre de antítesis, humilde y altanero, joven y experimentado, callado e implacable, sin experiencia pero, por qué no, presidente.

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