Los gazatíes participan en una protesta contra Hamás, en Beit Lahia, al norte de Gaza
El testimonio de un gazatí que participó en las protestas contra Hamás: «Recibo mensajes amenazantes para silenciarme»
La franja de Gaza ha sido escenario, estas últimas semanas, de un fenómeno inédito en los 18 meses de guerra entre Israel y Hamás. Miles de gazatíes se han echado a las calles de la devastada Franja para protestar contra la organización terrorista palestina y exigir el fin del conflicto. El mensaje de los manifestantes era claro: «Fuera Hamás» o «Hamás terroristas».
Ante la evidente presión interna, la milicia fundamentalista ha tratado de restar legitimidad a estas protestas denunciando una injerencia israelí. Desde la Ciudad de Gaza, Moumen al-Natour, que decide dar la cara y su nombre real pese a las consecuencias, asegura que las protestas surgieron de manera espontánea, «como dijo Trump (Donald), la vida en Gaza es un infierno, y eso es lo que nos lleva a protestar. La pérdida de toda esperanza».
Este gazatí, que accede a hablar con un reducido grupo de periodistas a través de videollamada, sufrió en sus propias carnes la persecución de Hamás en 2019, cuando organizó y participó en las masivas manifestaciones contra la organización islamista. Moumen cuenta, a pesar de la poca cobertura a la que tiene acceso, que fue encarcelado, hasta en dos ocasiones, así como torturado tanto física como psicológicamente. «Todavía a día de hoy, recibo mensajes amenazantes para silenciarme», denuncia. «Me dicen que enfrentaré el mismo destino que Oday Nasser Al Rabay», relata. Hace tan solo unos días, los familiares de Oday Nasser Al Rabay, un gazatí de 22 años, encontraron su cadáver abandonado en la puerta de la casa.
El joven había participado en las protestas contra Hamás y esto le costó la vida. Según denunciaron los padres de Oday, varios milicianos del grupo islamista lo secuestraron, torturaron y ejecutaron. Moumen asegura que Hamás ha amenazado a los civiles para que no participen en las manifestaciones y que hasta ha interrogado a muchos de ellos.
Aún así, este mismo martes, cientos de gazatíes han vuelto a echarse a las calles de Jabalia (norte) para protestar contra el lanzamiento de cohetes desde la Franja hacia territorio israelí. A medida que Moumen, un abogado de 29 años, cuenta su historia, la noche va cayendo sobre Ciudad de Gaza. No hay ni una luz. El gazatí gira la cámara de su teléfono y muestra una imagen apocalíptica. Edificios devastados, no hay tendido eléctrico, ni una misera farola se mantiene ya en pie. «Esto es Gaza», describe.
Un año y medio de guerra, sumado al bloqueo impuesto por Israel a la entrada de ayuda humanitaria, ha provocado que los gazatíes, desesperados, venzan su miedo a las represalias de Hamás y clamen en contra de su Gobierno. «Hemos sufrido su régimen más de 18 años y estamos viendo cómo nos están matando ya sea Hamás o Israel», explica Moumen, que niega que la mayoría de los gazatíes apoyen a la organización terrorista. «Eso es lo que os quieren hacer creer, con ayuda de Al Jazeera –cadena de noticias qatarí– y todos sus medios propagandísticos», señala.
«La mayoría de nosotros no tenemos hogar, no tenemos dinero para seguir moviéndonos», denuncia este palestino. Moumen cuenta que la situación es tan catastrófica que todas las panaderías han cerrado y ya no pueden ni desplazarse en coche. Él pudo llegar desde el campo de refugiados de Al Shati, en el centro, hasta la Ciudad de Gaza, norte, en burro. Pero no todos corren la misma suerte, miles de familias han tenido que, en cuestión de minutos, coger las pocas cosas que aún poseen y caminar cientos de kilómetros hacia un nuevo destino. Moumen asegura que en Gaza solo quieren la paz y para eso «Hamás tiene que abandonar el poder».
La gente no quiere morir en un bombardeo israelí, pero tampoco por una bala de HamásGazatí que participó en las protestas contra Hamás
«Hamás ha publicado una declaración donde insiste en su determinación de ostentar el poder de la Franja a cualquier precio. Nosotros, los civiles, somos ese precio. La guerra sigue y solo puede terminar cuando Hamás se vaya», insiste. A pesar de que la organización islamista ha sufrido duros golpes en su guerra contra Israel y se encuentra muy debilitada militarmente, Moumen asegura que aún tiene la capacidad de «disuadir a la población», por eso, explica, el número de manifestantes y protestas ha decaído.
Los islamistas se han encargado de propagar el miedo por Gaza para evitar nuevas muestras de descontento. «Nos llaman espías», denuncia Moumen, que continúa diciendo que «la gente no quiere morir en un bombardeo israelí, pero tampoco por una bala de Hamás». Al ser preguntado por el plan de Trump para la Franja, en el que se plantea la expulsión de los 2,3 millones de gazatíes del enclave, Moumen lo tiene claro: «A pesar de lo que se dice de que no nos iríamos de nuestra tierra, si abren las puertas, todos nos iremos».