Trump ha desatado una guerra comercial
Los aranceles de Trump también desatan las primeras críticas en su partido: «Esto nos costará las elecciones»
No ha habido nunca guerra sin consecuencias ni sin divisiones entre los combatientes de un mismo bando. Lo sabía perfectamente Donald Trump el pasado miércoles, cuando desató una guerra comercial sin precedentes con unos nuevos aranceles destinados a cambiar el comercio mundial.
Desde entonces, la ofensiva arancelaria no solo ha provocado un desplome generalizado de las principales bolsas mundiales, sino que también ha comenzado a generar fisuras dentro de su propio partido. Lo que hasta hace poco era un frente unificado en torno al líder republicano, hoy empieza a mostrar señales de desgaste. Varios senadores conservadores, incluidos algunos de sus más leales aliados, han expresado abiertamente su rechazo a la estrategia comercial de la Casa Blanca, alertando sobre sus efectos económicos y su potencial coste político.
Concretamente, los senadores Rand Paul (Kentucky) y Ron Tillis (Carolina del Norte) han sido los más contundentes. Paul incluso calificó los aranceles como «impuestos disfrazados» que no castigan a gobiernos extranjeros sino «a las familias estadounidenses», y aseguró que el uso de una emergencia nacional como herramienta para imponerlos es «inconstitucional». En una columna publicada en Fox News —el medio más afín a Trump—, comparó el rumbo económico actual con las históricas derrotas republicanas causadas por políticas similares a finales del siglo XIX y durante la Gran Depresión.
«El libre comercio nos hizo más ricos», afirmó Paul en el Senado. «Los aranceles solo encarecen productos, alimentan la inflación y destruyen empleos. Además, tienen consecuencias políticas: la historia nos enseña que estas decisiones nos han costado elecciones».
Las críticas no se han quedado en lo retórico. Esta semana, el Senado aprobó una resolución para deshacer los aranceles del 25 % impuestos a Canadá, medida que Trump había justificado bajo una emergencia nacional por la crisis del fentanilo. Cuatro senadores republicanos —Rand Paul, Mitch McConnell, Susan Collins y Lisa Murkowski— se unieron a los demócratas para sacar adelante la resolución por 51 votos contra 48. Aunque su efecto práctico será limitado, ya que el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha descartado someterla a votación, el gesto es claro: Trump ya no controla plenamente el Congreso.
El senador Rand Paul
Incluso el senador Ted Cruz, una figura clave del ala conservadora del partido, expresó dudas. «Los aranceles son un impuesto al consumidor. Espero que no duren mucho y que sirvan solo como táctica de presión», declaró en Fox News.
Por su parte, el senador Ron Johnson, de Wisconsin, estado donde los republicanos perdieron esta semana una elección clave, mostró su incomodidad: «No comparto la visión del presidente, pero él es quien gobierna. Prometió esto, y espero que tenga razón», dijo, sin mucha convicción.
En paralelo, una nueva ofensiva legislativa bipartidista busca frenar el margen de maniobra de la Casa Blanca. Los senadores Chuck Grassley (republicano) y Maria Cantwell (demócrata) presentaron la Ley de Revisión Comercial, que obligaría al presidente a notificar al Congreso cualquier arancel en un plazo de 48 horas y someterlo a votación dentro de los siguientes 60 días. Si el Congreso no aprueba la medida, esta expiraría automáticamente.
«Durante demasiado tiempo, el Congreso ha delegado su autoridad comercial al poder ejecutivo», denunció Grassley. «Esta ley busca garantizar políticas más coherentes y menos dañinas para la economía estadounidense», añadió Cantwell.
El riesgo electoral
Los efectos de la política arancelaria ya empiezan a sentirse. Los gravámenes anunciados esta semana —10 % globales, 20 % para la Unión Europea y hasta 34 % para China— han generado preocupaciones en Wall Street, en sectores industriales y entre consumidores. La agencia Fitch y entidades como JPMorgan anticipan un posible aumento de la inflación y un freno en el crecimiento económico, incluso con riesgo de recesión.
La oposición empresarial no se ha hecho esperar. La Mesa Redonda de Negocios, que agrupa a los CEO de grandes compañías estadounidenses, emitió un comunicado alertando de que los aranceles podrían provocar «graves daños a los fabricantes, trabajadores, familias y exportadores».
Según una encuesta del centro Marquette, el 58 % de los estadounidenses creen que la política comercial de Trump perjudicará la economía, frente al 28 % que la considera positiva.
Con las elecciones legislativas de 2026 en el horizonte, muchos republicanos temen que el creciente rechazo a los aranceles termine por dañar sus opciones electorales. Como recordó Rand Paul, «cada vez que nos aferramos al proteccionismo, pagamos un precio en las urnas».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene una orden ejecutiva firmada tras pronunciar un discurso sobre aranceles recíprocos
Trump, sin embargo, no da señales de dar marcha atrás. Desde su red Truth Social, arremetió contra los senadores republicanos disidentes, a quienes calificó de «desleales» por aliarse con los demócratas, y les exigió que «se suban al carro republicano». Insistió en que los aranceles son necesarios para «castigar la entrada de fentanilo desde Canadá» y proteger los empleos estadounidenses.
Algunos analistas consideran que esta voracidad de Trump en sus primeros meses en el cargo —aunque cueste creerlo, no lleva ni tres— se debe a un intento de aprovechar al máximo la mayoría republicana en las dos cámaras del Congreso antes de, quizás, perderla en las elecciones legislativas del año que viene. Una posibilidad que ahora, debido a las acciones del propio Trump, es más probable que hace una semana. El viejo mito de provocar tu destino cuando intentas escapar de él.