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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en Jerusalén

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en JerusalénAFP

Israel intensifica su ofensiva en Gaza mientras crecen las denuncias por el agravamiento de la crisis humanitaria

Las Fuerzas de Defensa de Israel refuerzan su presencia en el norte de Gaza con ataques masivos y despliegue terrestre, en una ofensiva dirigida a desmantelar a Hamás y liberar rehenes

Israel ha intensificado de manera significativa su ofensiva militar sobre la Franja de Gaza en los últimos días, con el lanzamiento de una nueva fase de operaciones que incluye amplios bombardeos y el avance de tropas terrestres en zonas estratégicas del norte del enclave. Esta escalada bélica, según las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), responde a la necesidad de alcanzar un «control operativo» en el territorio y forma parte de los preparativos para una expansión integral de la campaña militar iniciada tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023.

En un comunicado difundido en la madrugada del sábado a través de Telegram, las FDI confirmaron que las acciones forman parte de la operación «Carros de Gideon», cuyo objetivo declarado es la «eliminación de la organización terrorista Hamás» y la «liberación de los rehenes israelíes». Esta reanudación de los ataques se produce tras una pausa operativa de casi dos meses y ha sido acompañada de una creciente presión política interna para resolver el conflicto por la vía militar.

Durante las últimas 48 horas, los bombardeos han dejado al menos 300 muertos, principalmente en la zona norte de Gaza, donde localidades como Beit Lahia y el campo de refugiados de Yabalia han sido duramente golpeadas. Según la Defensa Civil gazatí, solo el viernes se registraron más de un centenar de víctimas mortales. Testigos presenciales describieron escenas dramáticas, con civiles sepultados entre escombros, niños llorando junto a los cuerpos de sus madres y hospitales colapsados, con pacientes siendo atendidos en el suelo.

La ofensiva también incluyó acciones terrestres como el asalto a una escuela de Beit Lahia que servía de refugio para familias desplazadas, la cual fue rodeada por al menos cuatro tanques israelíes, de acuerdo con fuentes locales.

Los escombros de un edificio alcanzado por un ataque israelí en Jabalia, en el norte de la Franja de Gaza

Los escombros de un edificio alcanzado por un ataque israelí en Jabalia, en el norte de la Franja de GazaAFP

El Ministerio de Sanidad de Gaza, bajo control de Hamás, eleva el número total de muertos desde el inicio de la ofensiva a más de 53.000 personas, en su mayoría mujeres y menores, y reporta más de 120.000 heridos. Estas cifras han sido consideradas como fiables por organismos internacionales como Naciones Unidas, que también han advertido del riesgo inminente de una «hambruna masiva» en el enclave debido al bloqueo del ingreso de ayuda humanitaria.

A pesar de las críticas crecientes de la comunidad internacional, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sostiene que la única vía para garantizar la seguridad de Israel y recuperar a los secuestrados es mediante una intensificación de la presión militar. De hecho, el gobierno israelí ha planteado recientemente un plan para la «conquista total» de Gaza, que incluiría el desplazamiento de una gran parte de sus 2,4 millones de habitantes.

El movimiento islamista Hamás, por su parte, acusa a Israel de estar cometiendo un genocidio sistemático. En una declaración pública, denunció la «insistencia del gobierno de Netanyahu en ignorar las normas del derecho internacional» y afirmó que los ataques contra civiles son una prueba de que se busca «un cambio demográfico irreversible en Gaza», lo que organismos de derechos humanos han calificado como una posible forma de limpieza étnica.

Mientras tanto, aumentan las tensiones diplomáticas con Estados Unidos. Aunque tradicional aliado de Israel, la administración estadounidense enfrenta presiones internas y externas para exigir un alto al fuego y garantizar el acceso de la ayuda humanitaria. Incluso, el presidente Donald Trump, durante su reciente visita a la región del Golfo, reconoció la gravedad de la situación al declarar que «hay demasiada gente muriendo de hambre en Gaza», aunque sin comprometer acciones concretas.

El conflicto continúa sin visos de resolución inmediata, con más de 50 rehenes aún en manos de Hamás y un creciente malestar entre los familiares israelíes que exigen al gobierno no desaprovechar oportunidades diplomáticas para asegurar su liberación. No obstante, el liderazgo israelí mantiene su postura de que solo mediante la intensificación de las operaciones militares podrá lograrse un desenlace favorable, en medio de un escenario cada vez más devastador para la población civil gazatí.

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