Imagen propagandística del Estado Islámico
El Estado Islámico reivindica los primeros ataques contra las nuevas fuerzas de seguridad sirias tras la caída de Al Asad
Los atentados en Al Sueida marcan la primera acción reivindicada por el grupo yihadista contra el renovado aparato estatal de Damasco tras el colapso del antiguo régimen
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) ha reivindicado oficialmente sus primeros ataques contra las fuerzas de seguridad surgidas en Siria luego del colapso del régimen de Bachar al Asad, quien fue derrocado el pasado mes de diciembre. Las acciones violentas se produjeron en la provincia meridional de Al Sueida, específicamente en la inhóspita zona de Tulul al Safa, un área desértica de difícil control para las autoridades sirias.
A través de dos comunicados difundidos en canales afines, el EI informó que las ofensivas se llevaron a cabo los días 22 y 28 de mayo. En ambas ocasiones, según el relato del grupo, se emplearon explosivos colocados en vehículos de las nuevas unidades de seguridad vinculadas al actual gobierno de transición en Damasco, al que describen como «régimen apóstata».
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, entidad con sede en el Reino Unido que supervisa el conflicto sirio a través de fuentes locales, corroboró las afirmaciones del EI y subrayó que esta es la primera vez que el grupo asume públicamente la autoría de un ataque directo contra las fuerzas surgidas tras la caída de Al Asad, registrada el 8 de diciembre.
En uno de los atentados, ocurrido el pasado miércoles, una patrulla de la 70ª División de las nuevas fuerzas de seguridad fue alcanzada por una mina activada a distancia, presuntamente por un miembro del EI. El ataque causó la muerte de un civil que acompañaba a los efectivos y dejó heridos a tres soldados.
La noticia que cierra el año en el ámbito internacional es la caída precipitada del régimen de Bashar al Asad en Siria, tras más de 20 años en el poder y tras haber reprimido violentamente la Primavera Árabe, que supuso el inicio de una cruenta guerra civil. El pasado 27 de noviembre, una coalición de fuerzas rebeldes, lideradas por los islamistas Hayat Tahrir al Sham, inició una ofensiva relámpago que culminó el pasado 8 de diciembre con la toma de la capital, Damasco, y la huida del dictador sirio a Rusia. Ahora, Siria se enfrenta a un complejo período de transición, con un país en ruinas y agotado tras más de 13 años de conflicto
Hasta ahora, los esfuerzos armados del Estado Islámico tras el fin del antiguo régimen se habían centrado casi exclusivamente en acciones contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza liderada por milicias kurdas. Estas fuerzas jugaron un papel crucial en la derrota territorial del EI en 2019, pero han advertido repetidamente sobre la persistente amenaza del grupo, especialmente en zonas rurales y desérticas del país.
El desierto central de Siria, que abarca varias provincias, sigue albergando células activas del EI. Pese a su debilitamiento operativo, la organización conserva capacidad para ejecutar ataques selectivos, aprovechando el vacío de poder y la fragilidad institucional en el periodo de transición que atraviesa el país.
Estos hechos ponen de manifiesto los desafíos que enfrenta la nueva administración siria para consolidar su control sobre el territorio, especialmente en regiones donde el Estado Islámico ha sabido mantenerse gracias a su conocimiento del terreno, el uso de tácticas de guerrilla y la fragmentación de las fuerzas opositoras.