Valeria Moy y captura de pantalla
Entrevista a la directora del Instituto Mexicano para la Competitividad
Valeria Moy: «La relación con España se ha tensionado innecesariamente con discursos muy hostiles»
La directora del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Valeria Moy, advierte en entrevista con El Debate que el Gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene una negación preocupante ante los signos de deterioro económico.
Aunque no se reconocen oficialmente síntomas de recesión, Moy señala que los indicadores de crecimiento y empleo ya reflejan riesgos claros, mientras crece la incertidumbre por la reforma judicial y la amenaza que representan los nuevos aranceles de Estados Unidos.
–¿Está el país preparado para enfrentar una recesión técnica en 2025?
–Yo creo que nadie está preparado para enfrentar una recesión. De hecho, si caes en recesión, es una señal de que no estabas preparado. La recesión no es sólo un síntoma, es una enfermedad en términos de crecimiento económico. Y creo que México ni siquiera está preparado para discutirla. Lo que escucho de la presidenta y del secretario de Hacienda es una negación absoluta de esa posibilidad. Entiendo que políticamente esa sea la postura pública, pero en reuniones privadas seguramente sí contemplan ese escenario, más allá de si es técnica, profunda o no.
Me parece que lo que realmente les preocupa –y con razón– son las finanzas públicas. Si la economía mexicana entra en recesión, aunque sea leve, o crece muy poco, eso va a limitar los ingresos del país y complicar las metas fiscales del Gobierno, el presupuesto, el proyecto de gasto. Yo creo que sí tienen ese escenario contemplado.
–Tres de las cuatro regiones del país llevan dos trimestres estancadas o en caída. ¿Qué reflejan estos datos?
–México es muy dispar, como pasa en muchos países. Tienes un México, sobre todo el centro y el norte, que suele crecer bien, y cuando solo crece al 3 %, ya parece un escándalo. Y tienes otro México, el del sur, donde los crecimientos negativos son frecuentes, no solo bajos. Campeche, por ejemplo, que es el estado petrolero, ha sido uno de los que menos ha crecido en los últimos años, con tasas consistentemente negativas. Eso va a seguir ocurriendo si no hay un cambio estructural en la región.
Uno de los proyectos más importantes de la presidenta Sheinbaum, el llamado Plan México, busca mejorar las condiciones del sur. ¿Lo logrará? No lo sé.
No hay certidumbre jurídica. Nadie quiere poner dinero donde no sabe qué va a pasar
–¿La reforma judicial está afectando el clima económico?
–Absolutamente. En el momento en que se plantea una reforma de esa magnitud y no está claro cómo se va a implementar, qué consecuencias va a tener o qué criterios van a usar los nuevos jueces, los inversionistas simplemente se frenan.
Vemos inversiones suspendidas, internas y externas. Había una en el sector financiero de un fondo soberano de Qatar, y se detuvo. No vemos grandes anuncios desde hace meses. Y eso es porque no hay certidumbre jurídica. Nadie quiere poner dinero donde no sabe qué va a pasar.
–¿Esto ya se refleja en el empleo?
–Sí. La mayoría de los nuevos empleos están en el sector informal, lo que significa que no tienen prestaciones, ni seguridad social, ni estabilidad. Eso no es lo que una economía sana debería estar generando. Además, los empleos formales se están concentrando en el sector público. El Gobierno sí está contratando, pero el sector privado no. Eso ya es una señal de alerta muy clara».
–¿Ha habido alguna reacción del Gobierno ante esta situación?
–No. No hay reacciones de política pública. No hay planes de estímulo, ni medidas que ayuden a mejorar la productividad o la inversión. No hay señales de que les preocupe. La narrativa es que todo va bien. Y eso es exactamente lo que me parece preocupante.
–¿España podría actuar como puente para México en su relación con Europa?
–Sin duda. España históricamente ha sido un puente natural para la región y en particular para México. Pero lo que ha ocurrido en los últimos años ha sido preocupante. Desde el gobierno anterior, la relación con España se ha tensionado innecesariamente, con discursos muy hostiles que generaron un ambiente complicado -por las reclamaciones a la Corona-.
Se trató mal a las empresas españolas, y eso deja cicatrices
Se trató mal a las empresas españolas, y eso deja cicatrices. La incertidumbre es peor que una mala decisión, porque paraliza, frena las inversiones, hace que las empresas digan: «¿Y si mañana la narrativa vuelve a ser la misma?» Eso, no lo podemos permitir. México necesita socios confiables y estabilidad en sus relaciones. España puede ser parte de la solución, pero hay que reconstruir la confianza.
–¿Y la Unión Europea, qué papel podría jugar en este contexto?
–El acuerdo con la Unión Europea no está ratificado. Entonces, ese acuerdo no existe. La UE podría servir de interlocutora, pero esa conversación no siento que esté fluyendo en este momento».
El proteccionismo de Trump está dirigido principalmente contra China y Asia, no contra México
–¿El nearshoring se ve amenazado por el nuevo proteccionismo de Estados Unidos?
–De hecho, creo que podría revivir. El proteccionismo de Trump está dirigido principalmente contra China y Asia, no contra México. Si se mantiene el T-MEC y se intensifica ese proteccionismo, México podría atraer la relocalización de empresas, pero tiene que estar preparado con infraestructura, energía y mano de obra».
Hay quien dice que los aranceles los pagará el consumidor estadounidense y que a México no le afectará, pero eso es falso
–¿Qué impacto tendrán los nuevos aranceles en este escenario?
–La incertidumbre es supernociva, mucho peor que una mala decisión, y la imposición de aranceles también lo será. Hay quien dice que los aranceles los pagará el consumidor estadounidense y que a México no le afectará, pero eso es falso. Estados Unidos, por su tamaño, determina el precio, y lo estamos viendo con el ejemplo del tomate mexicano, que tiene un arancel del 17 %. El comprador estadounidense exige un descuento equivalente, y el productor mexicano termina asumiendo ese costo.