Mark Carney anuncia que Canadá reconocerá en septiembre a Palestina como Estado por el «sufrimiento» de sus ciudadanos
Mark Carney anuncia que Canadá reconocerá en septiembre a Palestina como Estado por el «sufrimiento» de sus ciudadanos
El primer ministro Mark Carney anuncia en Ottawa que Canadá respaldará el reconocimiento de Palestina en la próxima Asamblea General de la ONU, señalando a Israel como responsable del deterioro humanitario
En una declaración de gran peso diplomático, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, confirmó este miércoles la intención de su Gobierno de apoyar el reconocimiento del Estado palestino durante la Asamblea General de las Naciones Unidas prevista para septiembre. La decisión supone un viraje relevante en la postura canadiense sobre el conflicto israelí-palestino, que Carney justificó como una respuesta necesaria ante el deterioro insostenible de las condiciones de vida en Gaza y la parálisis del proceso de paz.
Durante una comparecencia en Ottawa, Carney subrayó que la situación humanitaria en la Franja de Gaza ha alcanzado niveles intolerables, agravada, según sus palabras, por la negativa del Gobierno israelí a facilitar el acceso a la ayuda internacional. «El sufrimiento humano en Gaza es inaceptable y está empeorando con rapidez. El bloqueo a la asistencia, la violencia de los colonos en Cisjordania y los planes de anexión son incompatibles con cualquier intento real de paz», afirmó con firmeza.
El líder canadiense recordó que su país ha sido históricamente un firme defensor de la solución de dos Estados: la creación de un Estado palestino independiente, viable y soberano que conviva en paz y seguridad con Israel. Sin embargo, Carney admitió que, a día de hoy, esa perspectiva ha dejado de ser alcanzable mediante las vías tradicionales del diálogo diplomático. «Durante décadas se confió en que esta solución emergería del proceso de paz. Pero esa expectativa ha quedado frustrada. Hoy damos un paso necesario para desbloquear ese horizonte», explicó.
Aunque no eximió a Hamás de responsabilidad por su negativa a aceptar la solución de dos Estados y por el ataque perpetrado el 7 de octubre de 2023, Carney evitó cargar exclusivamente sobre ese grupo la culpa del actual estancamiento. Al contrario, fue especialmente crítico con el Ejecutivo israelí, al que acusó de permitir que la crisis humanitaria alcance proporciones inaceptables.
Mark Carney, primer ministro de Canadá
En cuanto a la gobernanza futura del territorio palestino, Carney se mostró claro: Hamás debe quedar completamente excluido de cualquier estructura institucional. Reiteró que los rehenes capturados por la organización islamista deben ser liberados de inmediato y que el desarme del grupo es una condición innegociable para avanzar. «Hamás debe desaparecer como actor político. No puede participar en las elecciones previstas para 2026 ni tener ningún rol en el futuro de Palestina», sentenció.
El jefe del Gobierno canadiense reveló que ha mantenido comunicaciones directas con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, a quien ha trasladado que el respaldo de Canadá estará condicionado al compromiso firme con reformas democráticas internas. Entre ellas, la celebración de elecciones generales en 2026 y la garantía de un modelo de gobernanza no militarizado.
Por otro lado, Carney anunció que Canadá ya trabaja en coordinación con países de la región, como Jordania, para proporcionar asistencia inmediata a la población palestina. Asimismo, aseguró que se intensificarán los esfuerzos diplomáticos con socios internacionales para construir un plan de paz realista. «Dicho plan debe establecer mecanismos de gobernanza y seguridad para Palestina y, al mismo tiempo, asegurar el acceso sin restricciones a la ayuda humanitaria en Gaza», concluyó.
Con este anuncio, Canadá se une a una corriente internacional que aboga por un nuevo enfoque ante un conflicto que sigue sin visos de solución. Su respaldo al reconocimiento del Estado palestino se produce en un contexto de presión creciente sobre Israel y de impaciencia global ante la falta de avances diplomáticos.