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Posición ucraniana Donbás

Un soldado ucraniano toma posiciones en la línea de contacto con las fueras rusasEjército ucraniano

Una traición al país o una fuente de riqueza: por qué Putin y Zelenski se niegan a soltar el Donbás

El presidente ruso habría reclamado la soberanía de esta región a cambio de congelar el frente, pero Ucrania se sigue negando a entregar una parte de su país

Pese a que los acontecimientos de los últimos días, con las cumbres que Donald Trump ha organizado por separado con Vladimir Putin y Volodimir Zelenski, han acercado la idea de un alto el fuego en Ucrania tras más de tres años de guerra, la realidad es que las diferencias entre lo que quieren ambas naciones siguen siendo insalvables y, salvo que alguno ceda y se traicione a sí mismo, imposibles de solucionar en el corto plazo.

La raíz del problema se encuentra en la región del Donbás, una zona que Putin ha exigido como condición para congelar la línea del frente, pero que Ucrania se niega a ceder –de hecho, ni siquiera puede cederla, pues la Constitución se lo prohíbe a Zelenski–. Así que, mientras los mandatarios intentan resolver esta ecuación imposible, la guerra seguirá.

Concretamente, el Donbás, un territorio de casi 50.000 kilómetros cuadrados, está conformado por las regiones de Lugansk y de Donetsk, que a su vez presentan una situación bien diferente. Mientras la primera está prácticamente en su totalidad en manos rusas, en Donetsk se calcula que Ucrania mantiene en torno a un 30 % del territorio —donde siguen viviendo unos 250.000 civiles ucranianos—, incluido el «cinturón fortaleza» de ciudades industriales, ferrocarriles y carreteras que conforman una barrera para las fuerzas de Putin, además del control de lugares como Kramatorsk o Sloviansk.

Según diversas informaciones, en la cumbre de Alaska del pasado viernes, Putin se habría comprometido ante Trump a, si se les reconoce la soberanía en dicha región, congelar la línea del frente en las regiones ucranianas del sur de Jersón y Zaporiyia, donde las fuerzas rusas también ocupan amplias zonas. Sin embargo, desde Kiev se siguen negando a aceptar este trato y consideran que, cediendo el Donbás, Rusia tendría la plataforma de lanzamiento ideal para avanzar hacia el centro del país y tomar Kiev, el viejo sueño de Putin.

Combates guerra ucrania

Fuerzas ucranianas en los combates en el DonbásAFP

Según un estudio de la CNN, a las fuerzas rusas les costaría todavía «varios años» completar la ocupación total del Donbás —se estima que entre Lugansk y Donetsk poseen el 88 %—.

¿Por qué tanto empeño en esta región?

Conocida como la Cuenca del Donets, el Donbás es mucho más que un amplio territorio. Es una región industrial rica en carbón e industria pesada, lo que la convierte en un premio suculento para quien la posea. Y es que, a pesar de que la guerra actual comenzó en 2022, el conflicto está instalado en esta región desde 2014, cuando el expresidente ucraniano, el prorruso Viktor Yanukovich —nacido en Donetsk—, fue derrocado.

Desde entonces, Moscú se apoderó de la península de Crimea y armó a distintos grupos que proclamararon la creación de las autodenominadas «repúblicas populares» de Donetsk y Lugansk. Desde el inicio de la invasión en febrero de 2022, Putin presentó la protección de los habitantes del Donbás como una justificación central para lanzar lo que llamó su «operación militar especial», aunque en su cabeza no estaba tanto la idea de proteger a esas personas, sino de apoderarse de una region rica en materiales que puedan aumentar el poder de Rusia en el mundo.

¿Qué piensan los civiles de ambos países?

Más allá de lo que los mandatarios determinan en sus reuniones y cumbres, también está la opinión popular. En Ucrania, de acuerdo a una encuesta del Instituto Internacional de Sociología de Kiev, el 75 % de los ucranianos se opone a ceder formalmente cualquier territorio a Rusia. Si Zelenski se abre al pacto –y reforma la Constitución para ello–, sería con casi total probabilidad su final político.

Desde Moscú, las opiniones son más dispares. A diferencia de la península de Crimea, donde miles de rusos veranearon en su infancia y guardaban gratos recuerdos, el Donbás es una región industrial distante sin valor simbólico. Antes de la guerra, en 2023, las encuestas independientes mostraban que apenas un 25 % de los rusos apoyan la idea de incorporar las regiones de Lugansk y Donetsk a su territorio. Sin embargo, tras más de tres años de conflicto, las opiniones han cambiado y se estima que ahora ya son más del 50 % quienes quieren incorporarlo a su territorio.

Llegados a este punto, parece difícil que alguno de los bandos se pliegue ante los deseos del otro. Rusia no puede ni quiere abandonar los kilómetros conquistados como si no hubiese pasado nada, mientras que los de Zelenski se niegan a ceder lo que, al fin y al cabo, es territorio ucraniano. Mientras Ucrania conserve capacidad militar para resistir, el combate seguirá en esta región que se ha convertido en el centro neurálgico de una guerra que, pese a los avances para la paz, sigue viendo distante su final.

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