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Soldados de una dotación de artillería de la 44.ª Brigada de Artillería Separada Hetman Danylo Apostol de Ucrania

Soldados de una dotación de artillería de la 44.ª Brigada de Artillería Separada Hetman Danylo Apostol de UcraniaNurPhoto via AFP

Ucrania provoca la ira de Trump al golpear un oleoducto ruso que suministra petróleo a Hungría y Eslovaquia

Hungría y Eslovaquia, dos países tremendamente dependientes del petróleo ruso, se han opuesto siempre a todas las sanciones comunitarias hacia Moscú

Mientras las negociaciones por la paz en Ucrania, tras los esfuerzos de Donald Trump, han vuelto a estancarse, o a llegar a un punto muerto –el de que Putin sigue rechazando una cumbre entre él y Zelenski–, las balas siguen volando en el frente. En estos últimos días, mientras las tropas rusas avanzan en el Donbás, Ucrania ha contraatacado golpeando una estación de bombeo clave del oleoducto Druzhba, que actualmente era una estación esencial para el transporte de combustible desde Rusia hacia Europa.

Robert Brovdi, comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados de Ucrania, anunció el ataque contra la estación de bombeo ubicada en la región rusa de Briansk. Poco después, el gobernador local, Alexander Bogomaz, confirmó la ofensiva asegurando que Ucrania había utilizado cohetes y drones en un ataque combinado.

Esto no sería noticioso –o no más que los constantes ataques entre los dos países– si no fuera porque Hungría y Eslovaquia, los dos únicos países miembros de la Unión Europea que siguen recibiendo petróleo ruso –y que por tanto dependen de ese oleoducto–, no se hubiesen visto afectados. Ambos gobiernos han escrito una carta a la Comisión Europea afirmando que su suministro de petróleo podría quedar suspendido ahsta cinco días debido a los daños del ataque y pidiendo una intervención.

«En pocas semanas, este oleoducto vital ha sido atacado por tercera vez, y ahora las entregas de petróleo a Hungría y Eslovaquia se interrumpirán durante al menos cinco días», denunciaron en una carta conjunta los ministros de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, y eslovaco, Juraj Blanár, dirigida a la alta representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, y al comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen. «El Druzhba es indispensable para nuestro abastecimiento. Sin él, suministrar petróleo a nuestros países es físicamente imposible. Tales ataques son un ataque directo e inaceptable a nuestra seguridad energética», afirmaron.

Paralelamente, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, se puso en contacto con el presidente estadounidense, Donald Trump, para comentar la situación. «Viktor, no me gusta oír esto; estoy muy enfadado. Díselo a Eslovaquia. Eres mi gran amigo», escribió Trump a Orbán en una carta reproducida por varios medios húngaros, entre ellos el diario Magyar Menzet.

Orban y Fico, cercanos a Putin

Hungría y Eslovaquia, dos países tremendamente dependientes del petróleo ruso, se han opuesto siempre a todas las sanciones comunitarias hacia Moscú. Sus dirigentes, Orban y Robert Fico, se han caracterizado por una retórica blanda con Moscú y muy crítica hacia Kiev.

Así ha sido el encuentro entre Putin y Orban

Putin junto a Orban

De hecho, Hungría anunció hace un par de meses su salida de la Corte Penal Internacional –que ha emitido una orden de arresto contra Putin– y Fico estuvo el pasado mes de mayo en Moscú, celebrando el 'Día de la Victoria', junto a otros líderes de países aliados del Kremlin, como Xi Jinping, Nicolás Maduro y Luiz Inácio Lula da Silva.

Desde Washington, por su parte, las constantes variaciones de Trump respecto a la guerra y su futuro asustan a un Zelenski necesitado de la ayuda estadounidense. Este mismo jueves, y después de pedir el lunes la paz, Trump animó a Kiev a atacar Moscú. «Es imposible ganar una guerra sin atacar. Es como un equipo de deportes que tiene una buena defensa, pero un mal ataque. Así no hay posibilidad de ganar», comentó en su red social, Truth.

El propio lunes, el líder republicano también confirmó que Estados Unidos ayudará a garantizar la seguridad de Ucrania. En una rueda de prensa posterior, Zelenski afirmó que parte de la garantía de seguridad implicaría un acuerdo de armas por valor de 90.000 millones de dólares (algo más de 77.200 millones de euros) en armamento del país norteamericano a través de la financiación de aliados europeos. Un continente que, en general, ha apoyado a Ucrania, aunque con excepciones, como Hungría y Eslovaquia.

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