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Carmen de Carlos
CrónicaCarmen de CarlosAltos del Golán

Israel está preparado para evitar otro 7 de octubre en los Altos del Golán

El Ejército y el Gobierno de Benjamin Netanyahu están convencidos de que Hezbolá pretende cometer otra masacre como la de Hamás en la franja de Gaza hace ahora casi dos años

Vehículos israelíes se mueven por una carretera hacia el lado sirio de la frontera entre Israel y Siria, cerca de la aldea drusa de Majdal Shams, en los Altos del Golán

Vehículos israelíes en la frontera entre Israel y Siria, en los Altos del Golán

Israel no quiere otro 7 de octubre en los Altos del Golán. El territorio de esta zona montañosa –entre Líbano, Siria y Jordania– que reclama Damasco como propio es para el Gobierno y la población hebrea un «área en disputa» en la mira de Hezbolá.

Este partido político y organización terrorista chií supone una amenaza constante para la seguridad del país y de los «colonos» que insisten en su derecho a vivir en una tierra que hicieron suya en 1945.

El Ejército y el Gobierno de Benjamin Netanyahu están convencidos de que Hezbolá pretende cometer aquí otra masacre como la de Hamás en la franja de Gaza hace ahora casi dos años. Ese objetivo es irrenunciable para unos vecinos que, advierten, les «odian», pero ahora no tienen los recursos ni la capacidad para ejecutarlo.

La periodista Carmen de Carlos desde la frontera entre Siria e Israel

La periodista Carmen de Carlos desde la frontera entre Siria e Israel

Mientras Irán invoca a los países islámicos para crear un frente común contra Israel por el bombardeo del cuartel general de Hamás en Qatar y Netanyahu defiende la operación militar, la vida sigue en Israel con algo parecido a la normalidad de un país que está en guerra.

Desde el punto más estratégico de los Altos de Golán, donde se conserva la posición militar israelí, se tiene un control absoluto de los movimientos del enemigo. El ruido de la artillería de fondo forma parte de las maniobras militares, un modo de advertir al Líbano y a Siria que están allí.

Imagen de un pequeño refugio israelí en los Altos del Golán

Imagen de un pequeño refugio israelí en los Altos del GolánCarmen De Carlos

En esta triple frontera trincheras y refugios excavados en las rocas permanecen firmes desde la guerra de Yom Kipur (1973).El Ejército mantiene desplazadas de forma permanente unidades de «observación y vigilancia» a lo largo de los cerca de 1.200 kilómetros que controla.

En el camino que conduce «al mirador» de los Altos del Golán asoma una aldea en construcción bautizada Donald Trump

En el camino que conduce «al mirador», asoma una aldea en construcción bautizada Donald Trump. Es su modo de agradecer al presidente de Estados Unidos su apoyo en la lucha contra Hamás y sus proxis, como Hezbola y los hutíes, «financiados y sostenidos por Irán, Irak, Siria, Líbano y Yemen», insisten los militares israelíes.

Pancarta de Netanyahu y Donald Trump para recordar su candidatura a Premio Nobel

Pancarta de Netanyahu y Donald Trump para recordar su candidatura a Premio NobelC. De Carlos

Los responsables del 7 de octubre, la tragedia que no permite superar «el trauma en que vive Israel», en expresión de Tal Rabina, director estratégico y máximo representante de la oficina en Israel de EIIPA (European Israeli Press Association) han aceptado una tregua de la que Netanyahu y la población desconfían.

El país entero se encuentra en estado de alerta y en este sector de los Altos del Golán la preocupación es máxima. Aqui no sólo se hace guardia a lo largo de la valla, se conserva el escenario de guerra con figuras y siluetas de soldados de hierro en posición de ataque y defensa. Los militares tienen claro que Hezbolá es un enemigo paciente.

Levina, exagente de Inteligencia, se pregunta y responde qué necesita Hezbolá para atacarles: «La lanzadera, el cohete y un ´cameraman´»

Abraham Levina, exagente de Inteligencia en Líbano se pregunta y responde qué necesita el grupo terrorista para atacarles: «La lanzadera, el cohete y un ´cameraman´». La última pieza resulta imprescindible para presumir y mostrar al mundo sus «hazañas».

Miembro del Ejército de Israel en "el mirador" de los Altos del Golán

Miembro del Ejército de Israel en «el mirador» de los Altos del Golán

Profesor en Alma Research Center, Levina observa que la fuente más fiable para conocer las bajas, –incluidas las propias– el armamento utilizado y los detalles de los ataques son los canales de comunicación de Telegram en árabe y en inglés. «Hezbolá sube a sus cuentas las grabaciones de los ataques. Si no las puede registrar reprograma el atentado», asegura.

La caída de Bashar al-Assad ha cambiado el panorama. En apenas 11 días se produjo un cambio de régimen que sorprendió a los militares israelíes sobre el terreno y al Gobierno de Jerusalén. La «revolución» dio paso a un régimen fundamentalista encabezado por Ahmed al Sharaa, antiguo miembro del ISIS y Al Qaeda que ahora trata de presentarse al mundo como un islamista moderado de traje y corbata.

«El colapso del régimen de Al Assad ha cambiado el escenario», observa un alto mando de la unidad de paracaidistas que pide omitir su nombre y ocultar su rostro. «Controlamos la situación, pero no a la población», lamenta tras admitir el rechazo que produce Israel en sus vecinos y el deseo u obsesión que tienen por expulsarles de la posición más estratégica del área.

«Nuestra misión no es atacar, es estar preparados para intervenir si se produce un intento de ataque con camionetas (Toyotas) como el del 7 de octubre», explica antes de advertir: «Se trata de eliminar la amenaza desde aquí, antes de que crucen la frontera».

Hezbolá se siente ahora más seguro que nunca en territorio sirio, aunque Irán es su casa. El grupo al que se atribuye la autoría del atentado de 1994 a la AMIA y la DAIA en Buenos Aires quizás sea el más longevo en actividades terroristas.

Aquel ataque al edificio sede de las dos principales organizaciones hebreas, política y económica respectivamente, era el más grave cometido contra la colectividad hebrea en el exterior desde la II Guerra Mundial. La furgoneta bomba que estalló en el corazón de Buenos Aires dejó un saldo de 86 muertos y decenas de heridos. Pero el 7 de octubre de 2023, en el Estado de Israel, se multiplicó esa cifra hasta alcanzar más del millar de muertos a manos de cuatro mil yihadistas.

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