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Alex Fergusson
AnálisisAlex FergussonEl Debate en América

La catástrofe económica de la Venezuela de Nicolás Maduro: menos de un dólar de sueldo al mes

Hoy nos despertamos con la espeluznante noticia de que el salario de los venezolanos alcanzó la cifra récord mundial de 0,86 dólares mensuales

An opponent of the Venezuelan government holds a sign reading "Critical poverty. Indigence wages. No to extermination" as she takes part in a march to commemorate May Day (Labour Day) in Caracas on May 1, 2023. (Photo by Federico Parra / AFP)

Las protestas por los salarios de miseria en Venezuela se suceden en las callesAFP

En 1974, se estableció por primera vez y por Decreto Ley, el Salario Mínimo Nacional, y fue equivalente a 104,65 dólares mensuales. A lo largo de los siguientes 25 años, fue creciendo paulatinamente hasta alcanzar su valor máximo promedio de 521, en 2001, al comienzo del mandato de Hugo Chávez.

A partir de allí comenzó a derrumbarse sistemáticamente, y ya en el 2010 había caído a la mitad de su valor (284 dólares), como consecuencia del inicio del desmantelamiento del aparato económico, producto de las expropiaciones, los desfalcos al erario público, la ineficiencia y la corrupción.

Luego de la muerte de Chávez en el 2012, y el advenimiento del Gobierno de Nicolás Maduro, el proceso se aceleró de una manera impresionante: en 2015 el salario mínimo se ubicó en 33,06 dólares; en 2020 había caído a 3,37 y, salvo por la burbuja económica durante la pandemia creció hasta los 30,6, pero rápidamente volvió a caer a 3,5 y hoy nos despertamos con la espeluznante noticia de que nuestro salario alcanzó la cifra récord mundial de 0,86 USD mensuales.

Pero el salario mínimo es solo un aspecto de la catástrofe económica que el Socialismo del Siglo XXI desató en Venezuela.

Manuel Sutherland, economista venezolano y doctor en Estudios del Desarrollo, asegura que «lo sucedido en la economía venezolana es un asunto multifactorial. Este desplome histórico del poder adquisitivo, afecta a los todos los trabajadores de la Administración pública (unos 3,5 millones y a los casi 4,5 millones de jubilados y pensionados, así como a los trabajadores no calificados y a los obreros), quienes observan como el fruto de su esfuerzo se ve recompensado con tan solo un dólar mensual, situación que diluye el poder de compra y genera un impacto negativo en la economía familiar y social».

Para compensar esta realidad, el Gobierno sigue ofertando las famosas «Bolsas CLAP de alimentos» y paga, a través del llamado Sistema Patria, bonos adicionales a empleados públicos, denominados bonos de alimentación y «Bono de guerra económica,» que pueden sumar entre 40 y 160 dólares, pero que no todos reciben, y que, además, no se consideran salario y tampoco inciden en lo beneficios laborales como vacaciones, aguinaldos, jubilaciones y prestaciones sociales, lo que sigue siendo insuficiente para costear la canasta alimentaria mínima, para una familia promedio, que actualmente sobrepasa los 570 dólares mensuales.

En muchos hogares trabajan menos de tres personas y gracias a políticas como la imposición de unas normas inconsultas que homogenizan los salarios de todos los funcionarios y empleados públicos (El «Memorando 2792» y el misterioso «Instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto, Onapre»), a menos que sean personal de altísimo cargo o de mucha confianza.

Los 14 millones de venezolanos restantes (que no son empleados públicos ni jubilados o pensionados) intentan desempeñarse en una economía que los ha dejado a su suerte. La mayoría sobrevive realizando pequeños emprendimientos, prestando servicios, y recibiendo ingresos promedio de 53 dólares; otros trabajando en las pocas empresas privadas que quedan, donde los profesionales y técnicos ganan unos 100 dólares y los gerentes o encargados, hasta 216.

La inflación en bolívares podría alcanzar un 280 o 300 %, cuatro veces más que la del año pasado,

Así que, al menos, un 40% de la población económicamente activa está fuera del mercado laboral formal.

Así, las predicciones de diversos economistas, muestran que para finales del 2025 la inflación en bolívares podría alcanzar un 280 o 300 %, cuatro veces más que la del año pasado, mientras que la inflación en dólares podría estar rondando entre un 18 y 20 %. Además, prevén una caída en el consumo de la población cercana al 5,9 % que se suma al acumulado que viene desde hace 10 años, debido a los bajos salarios que percibe el 90 % de la población.

A esto se suma la parálisis de la actividad económica agrícola e industrial. Más de 20.000 empresas han cerrado sus puertas y la agricultura nacional solo produce el 30 % del consumo.

Al respecto también consultamos la opinión de dos líderes de la oposición democrática venezolana: César Pérez Vivas, socialcristiano, y Julio Borges, fundador del partido Primero Justicia.

Pérez Vivas acotó que «como se puede constatar, la situación del pueblo venezolano no experimenta ninguna mejora, más bien empeora, especialmente en cuanto a los salarios, el empleo, los servicios y la producción económica del país»; y añade que «en el plano socioeconómico, producto de la ineficiencia y la corrupción, los venezolanos son ahora más pobres y socialmente marginados. Este proceso de degradación, fue acompañado del socavamiento de todos los derechos sociales, económicos y políticos de los ciudadanos, como estrategia para favorecer la permanencia en el poder de la camarilla dictatorial, lo cual llegó a su climax con el desconocimiento de los resultados electorales del 28 de julio del 2024, el consecuente asalto al poder en 10 de enero de 2025 y la brutal represión contra el pueblo opositor que aún, persiste».

La pobreza ha alcanzado valores superiores al 90 % de la poblaciónJulio BorgesFundador del partido Primero Justicia

Borges, por su parte, señala al respecto que «la pobreza ha alcanzado valores superiores al 90 % de la población, ligeramente más bajos (87 %) en la capital, pero de hasta el 97 % en el resto del país, y las predicciones no son halagadoras: inflación de 220 %; el Bolívar devaluado 150 % y la caída del PIB en -2,05, así que el 90 % de la población no tiene acceso a nada».

En opinión de los entrevistados, «la verdadera causa de la catástrofe socioeconómica, de la miseria y el sufrimiento del pueblo venezolano, es la prevalencia de la corrupción del régimen y su incompetencia para gobernar».

En conclusión, ambos afirmaron que: «lo cierto es que hasta que la dictadura que no salga del poder, la economía y en general el bienestar de los venezolanos no mejorará de una manera estructural y visible, pues los recursos que obtienen terminan alimentando la corrupción, financiando el aparato represivo y reforzando la seguridad del régimen. Lo demás es parte de una narrativa engañosa y cínica».

Pero, como afirma María Corina Machado: «Este sistema es insostenible. Ya no se trata de si va a caer, sino de cuándo. Y ese cuándo está más cerca de lo que muchos imaginan. Venezuela sin Maduro representa la mayor oportunidad de inversión del hemisferio».

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