Ilustración Xi Jinping y Donald Trump
El malabarismo de China en la era Trump 2.0: de depredador ambiental a querer liderar la agenda climática
Mientras EE.UU. y China intercambian roles en el tema ambiental, la Unión Europea aún no ha llegado a un acuerdo sobre un nuevo objetivo climático impuesto por la ONU
Después de décadas de crecer a un ritmo acelerado sin respetar limitaciones ecológicas o de emisiones de carbono, el régimen comunista Chino por primera vez se marca la meta de reducir las emisiones contaminantes en un intento de abanderar la agenda climática y ganar simpatías en Europa y en Naciones Unidas ante la retirada de EE.UU. en esta materia.
Pekín quiere asumir el liderazgo de la agenda globalista antes impulsada por Washington durante la administración de Joe Biden. China aseguró el jueves ser «el país más decidido, enérgico y eficaz del mundo en el cumplimiento de sus compromisos de reducción de emisiones», después de que Xi Jinping, anunciase en la cumbre del clima celebrada en los márgenes de la Asamblea General de la ONU los nuevos planes climáticos de su país.
El portavoz de la Cancillería china Guo Jiakun declaró en una rueda de prensa que «es la primera vez que China propone un objetivo modesto, pero simbólico de reducción de emisiones en toda su economía y de todos los gases de efecto invernadero». Hasta ahora el régimen de Pekín aprovechó las autolimitaciones ambientales de Occidente para apuntalar su crecimiento económico.
Mientras Estados Unidos y la Unión Europea limitaban sus industrias a severas restricciones en el marco del Pacto Verde Europeo y la Agenda 2030, China no respetaba límite alguno en su despiadado modelo extractivista de explotación de recursos naturales tanto en su territorio como en sus inversiones en África y América Latina.
El modelo de crecimiento chino se basa en explotar recursos naturales en otros países para su propio beneficio, a menudo con graves impactos ambientales y sociales en las regiones de extracción
Luego, con los réditos de su 'crecimiento sucio' las empresas de coches eléctricos chinos inundaban el mercado europeo para satisfacer la «movilidad limpia» autoimpuesta por Bruselas.
«China está dispuesta a colaborar con todas las partes para promover la cooperación internacional en materia de cambio climático e impulsar la implementación plena y efectiva del Acuerdo de París», agregó la Cancillería china poco después de que el presidente Trump anunciara la retirada de EE.UU. de ese acuerdo climático.
Tras rechazar durante 10 años el Acuerdo de París y aprovechar las ventajas económicas de no hacerlo, China lo adopta ahora que Trump lo abandona
Hasta ahora, China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, solo se había comprometido a limitar el aumento de sus emisiones de CO₂ antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060.
Ahora Xi Jinping, en un intento de sumar aliados entre los detractores de Trump en Europa y en el propio Estados Unidos anunció por primera vez el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 7 % y un 10 % respecto al nivel máximo alcanzado por su industria, algo que ambientalistas consideran insuficiente.
El líder comunista chino también se comprometió a aumentar la capacidad de producción de energía eólica y solar seis veces desde sus niveles de 2020 dentro de los próximos 10 años, lo que ayudará a aumentar la participación de combustibles no fósiles en el consumo energético interno a más del 30 %.
Algunos analistas ya preveían que China aprovechara la retirada de Estados Unidos como un momento para anunciar medidas en esta materia, que en todo caso representan una buena noticia para los ambientalistas y activistas de izquierda. Lo irónico es que estas medidas en apariencia positivas fueron propiciadas por las medidas pragmáticas de la segunda administración del presidente Trump.
Consultado por Reuters, Li Shuo, director del Centro Climático de China en la Asia Society, señaló que el dominio de China en tecnología verde y la retirada de Washington podrían empujar al régimen de Pekín hacia un papel más proactivo en el escenario global.
Mientras tanto las dos potencias intercambian roles en el tema ambiental, la Unión Europea aún no ha llegado a un acuerdo sobre su nuevo objetivo climático en el marco de las imposiciones de la ONU y en su lugar está elaborando planes para presentar un objetivo provisional, que podría cambiar.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dijo en la misma cumbre en la que intervino Xi Jinping que la Unión Europea estaba en camino de reducir las emisiones en un 55 % para 2030, y que el objetivo de reducción de todo el bloque comunitario oscilaría entre el 66 % y el 72 % para 2035.