presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (izq.) hablando junto al ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino
Venezuela alerta ante una posible ofensiva militar de EE.UU. y exige una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU
El Gobierno de Nicolás Maduro denuncia un despliegue «sin precedentes» de fuerzas estadounidenses cerca de sus costas y advierte sobre el riesgo de un conflicto regional; Cuba respalda el llamado a una respuesta internacional
El Gobierno de Nicolás Maduro solicitó este jueves la convocatoria inmediata del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para abordar lo que califica como una «amenaza inminente» de agresión militar por parte de Estados Unidos. A través de una carta dirigida al presidente del Consejo, el diplomático ruso Vassily A. Nebenzia, Caracas advirtió que dispone de «información probada, razonable y objetiva» que confirma la posibilidad de un ataque armado en un «muy corto plazo».
En la misiva, difundida públicamente por el canciller venezolano Yván Gil, el Ejecutivo pidió que la ONU evalúe «la existencia de una amenaza a la paz internacional» y formule «recomendaciones urgentes para detener los planes de agresión estadounidense en curso». Según el texto, Washington habría cerrado «toda vía de contacto diplomático» con Venezuela, lo que, según Caracas, agrava el riesgo de una confrontación directa.
El Gobierno venezolano sustenta su advertencia en lo que califica como un «despliegue militar sin precedentes» por parte de Estados Unidos en el Caribe. Asegura que buques destructores, aviones de combate, fuerzas de élite y un submarino nuclear se encuentran a escasas millas de sus costas, bajo el argumento de combatir el narcotráfico. Sin embargo, el Palacio de Miraflores sostiene que esta operación no busca frenar el tráfico de drogas, sino «intimidar y allanar el terreno para un cambio de régimen» en el país.
Venezuela también señaló tres declaraciones recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, que considera «sumamente peligrosas». La primera, el pasado 22 de septiembre, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, cuando afirmó su disposición a utilizar el poderío militar norteamericano para «hacer volar» al presidente Nicolás Maduro.
Trump Maduro
La segunda, el 3 de octubre, cuando notificó al Congreso su determinación de que Estados Unidos se encontraba en un «conflicto armado no internacional» contra los carteles de la droga. Y la tercera, un día después, al sugerir que «tendría que empezar a buscar por tierra» a los supuestos narcotraficantes, lo que, según Caracas, constituye una clara amenaza a la soberanía venezolana.
«De concretarse esta agresión, las consecuencias serían devastadoras para la paz y la estabilidad de América Latina y el Caribe», advirtió el Ejecutivo chavista en su comunicado, insistiendo en que cualquier acción armada tendría repercusiones regionales difíciles de contener.
El Gobierno cubano se sumó al llamado de Caracas, alertando que «no puede aceptarse legal ni moralmente» lo que considera «pretextos» de Washington para justificar una intervención militar. La Habana instó a la comunidad internacional a movilizarse para impedir una escalada bélica que pondría en riesgo la estabilidad continental.
Por su parte, la Administración de Donald Trump mantiene sus acusaciones contra Nicolás Maduro, a quien señala como líder del supuesto «Cartel de los Soles», organización vinculada al narcotráfico y calificada como terrorista por las autoridades estadounidenses. Caracas rechaza de plano estas acusaciones, calificándolas de «falsedades con fines políticos» y como parte de una estrategia de presión internacional.