Alejandro Peña Esclusa durante la presentación de un informe en Bruselas sobre las subvenciones de las instituciones a ONGs de Latinoamerica financiando ideología woke
Se destapa en Bruselas «la marea rosa» de subvenciones europeas a ONG del wokismo iberoamericano
En un acto coorganizado con la Fundación por una Hungría Cívica (PMA), se derivaron lecciones para restaurar la transparencia y la rendición de cuentas en una UE cada vez más cooptada por ideologías escondidas tras la etiqueta de «sociedad civil»
El Centro de Derechos Fundamentales (CDF) ha presentado en el corazón de la Unión Europea, su último informe sobre los casi mil millones de euros que ésta ha despilfarrado en ayudas a ONGs de la región en la última década, a menudo de la peor y más radical izquierda woke.
En un acto coorganizado con la Fundación por una Hungría Cívica (PMA, por sus siglas húngaras), se derivaron lecciones para restaurar la transparencia y la rendición de cuentas en una UE cada vez más cooptada por ideologías escondidas tras la etiqueta de «sociedad civil».
El acto arrancó con la bienvenida de Péter Tüttö, director de PMA en Bruselas, quien enmarcó las revelaciones dentro de la mega–crisis de credibilidad que sufren las instituciones europeas bajo su actual liderazgo globalista. El director de la oficina en Madrid del CDF, Vajk Farkas, remarcó a su vez la importancia de devolver esas instituciones a la debida neutralidad ideológica, mientras iniciativas como ésta solidifican la cooperación entre patriotas de Europa y la Iberosfera.
Tras ello, Jorge González-Gallarza pasó a desgranar el detalle del informe, desglosando el despilfarro de la UE en todas sus categorías: ONGs interseccionales, lobby LGBT, feminismo radical, derechos sexuales y reproductivos, indigenismo y racialismo, ONGs pro-fronteras abiertas y medios «anti-desinformación». A continuación, dialogaron, en un panel moderado por Fanni Lajkó del CDF, el eurodiputado Hermann Tertsch (VOX), su colega húngaro en Patriotas for Europa András László (Fidesz), y Alejandro Peña Esclusa, del CDF.
El eurodiputado de VOX ,Hermann Tertsch
Las subvenciones en cuestión son parte de una agenda mediante la cual la UE acaba rescatando a las peores ideologías que tienen hoy secuestrada a la región –el «socialismo del siglo XXI» del Foro de São Paulo– y que a su vez se alían con el narcotráfico, recordó Tertsch.
Si realmente quisieran ayudar a los iberoamericanos, añadió Peña Esclusa, los burócratas de Bruselas se centrarían en comida, salud y educación, ya que la ideología no es ayuda al desarrollo.
László, destacó que curiosamente la UE no tiene competencias para la educación, pero que a través de sus subvenciones a estas organizaciones condiciona indebidamente la libertad de cada estado soberano de decidir los valores y la educación que desea proyectar en su territorio.
En cambio, teniendo competencia en materia de inmigración, la inactividad ha sido evidente durante estos años. A pesar de todo, ofreció razones para el optimismo mostrando el desmantelamiento de USAID por la administración de Trump, que ha supuesto una operación de transparencia inédita, aunque Europa siga exportando al mundo cada nueva mutación del marxismo. Les toca a los patriotas de ambos continentes destapar el origen y el destino de estos fondos.
Jorge González Gallarza, autor del Informe
El Debate ha tenido ocasión de entrevistar al autor del Informe, Jorge González Gallarza.
PS.– ¿Qué revela este informe sobre la verdadera naturaleza de la llamada «sociedad civil» en Iberoamérica cuando descubrimos que son, en realidad, satélites ideológicos financiados desde Bruselas?
J.GG.– Salvo honrosas pero contadas excepciones, estamos ante una «sociedad civil» artificialmente creada y teledirigida. Antes de exportarlo, Europa ya era el principal escenario de este engaño, como hemos visto en innumerables campañas contra gobiernos díscolos en Hungría y—en su día—Polonia, donde las ONGs ideológicas han probado ser un arma híbrida mediante la cual poderes no electos hacen oposición local sin votos. Salvo que, en el caso que concierne a este informe, se trata de una injerencia externa, una intromisión de la Comisión Europea en otra región.
El análisis detallado que hace el informe de unas 80 ONGs de izquierda radical—ente un abanico mucho más amplio—financiadas por la Comisión en Iberoamérica revela una malsana dependencia y radicalización mutuas. Las ayudas van condicionadas al avance de agendas neo-Marxistas que poco tienen que ver con los intereses o necesidades locales. Y, a golpe de subvención, el avance se va produciendo. Muchas de estas ONGs, sobre todo las más activistas, dependen exclusivamente—o casi—de estos fondos europeos, que para ellas pueden significar la vida o la muerte. Son casi mil millones de euros en ayudas a lo largo de una década, un chiringuitazo en toda regla, pero del otro lado del charco, aún más alejado del control democrático o ciudadano que lo que tenemos en Europa. Mientras tanto, a la verdadera sociedad civil que pudiera existir en la región—emprendedores sociales actuando a escala local, de forma eficiente y transparente, para incidir en los problemas socio-económicos de sus comunidades—a menudo no le llega un duro de Bruselas.
PS. –¿Qué relación hay entre el Foro de Sao Paulo, la actual Comisión de la UE y el wokismo, si es que hay alguna?
J.GG.– Conocemos desde hace tiempo el apoyo tácito que da Europa a regímenes autoritarios, híbridos, o democracias en retroceso bajo el yugo del socialismo. Más allá de Cuba—donde el acuerdo con la UE aporta un salvavidas diario al régimen castrista—y Venezuela o Nicaragua—donde la postura europea nunca es todo lo firme que nos venden—la Comisión no ve problema en regímenes en rápida regresión democrática, como Brasil u Honduras. Al contrario, estos regímenes se presentan como los mejores amigos de la Comisión en la región, implementando todas sus ofensivas ideológicas, desde la agenda verde hasta la ideología de género, pasando por la censura.
Veremos este apoyo encubierto escenificarse en la cumbre EU-CELAC de noviembre en Santa Marta, Colombia. Pero este estudio amplía esta triste imagen a otra dimensión: la ayuda a las ONGs de izquierda radical, esa falsa «sociedad civil» que opera al margen de las grandes cumbres y acuerdos. Y es que centrarse en quien detiene el poder institucional es reductor a la hora de entender la penetración del wokismo en Iberoamérica.
Hace tiempo que el Foro de São Paulo pivotó hacia las nuevas mutaciones del Marxismo, que estas ONGs esparcen a su vez en el terreno, financiadas por Europa pero siempre dando cobertura—a menudo electoral—a regímenes autocráticos. Se trata de un apoyo encubierto a un cambio societal a gran escala en todo Iberoamérica, por arriba y por abajo, que financiamos todos los europeos. Una vez más y como en los 1960, Europa exporta Marxismo, pero esta vez permitiéndole una penetración local, financiada, que de otro modo sería impensable.
PS.– Si la UE se ha convertido en una gigantesca máquina de subvencionar ideologías de izquierdas, ¿qué margen real queda para que los ciudadanos europeos exijan neutralidad y control democrático sobre ese gasto?
J.GG.– La foto que hace el informe es pesimista, pero la realidad es que se está alzando un clamor por la transparencia y la rendición de cuentas. La mayoría de europeos, independientemente de sus convicciones, no acepta que con su dinero se financien ideologías partidistas o sectarias, y mucho menos en la otra punta del mundo.
El Tribunal de Cuentas de la UE, en sus informes técnicos, lleva tiempo sonado la alarma, y cada vez es un espectro más amplio del centro-derecha — ya no solo del soberanismo conservador o del estricto rigor fiscal—el que se suma al clamor. Hay que creer que son voces sinceras, aunque veremos si se concretiza a lo largo de este ciclo institucional europeo (2024-2029).
A largo plazo, sólo un cambio en la correlación de fuerzas en Bruselas podrá restaurar el sentido común y la transparencia. Mientras tanto, iniciativas como la nuestra contribuirán a llamar la atención y crear alianzas. Hemos de crear un ecosistema de monitoreo y control a escala transatlántica que analice estos fondos en su origen y su destino, simultáneamente. Se está haciendo con la manguera, ahora cerrada, de USAID. Pero la UE ya está caminando hacia la sustitución de la difunta agencia norteamericana, remplazándola como patrona de ONGs radicales de todo el mundo, y no estamos preparados para fiscalizarlo. Este estudio, que pretende ser un grano de arena, se puede replicar en otras regiones.
PS.– Muchas gracias