Ensayo nuclear en la Polinesia francesa en 1970
Un misil secreto ruso, la razón por la que Trump aprieta ahora el botón nuclear
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y como viene siendo habitual en su particular forma de hacer política, volvió a sorprender al mundo cuando este jueves anunció, a través de un mensaje en su red social Truth Social, que había ordenado al Pentágono realizar pruebas de armas nucleares de manera «inmediata». La última de ellas data de 1992.
Poco antes de reunirse por primera vez durante su segunda Administración con el mandatario chino, Xi Jinping, en la ciudad surcoreana de Busan, el republicano escribió: «Debido a los programas de pruebas de otros países, he dado instrucciones al Departamento de Guerra para que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones. Ese proceso comenzará de inmediato».
En el mismo mensaje, Trump aseguró que Estados Unidos posee el mayor armamento nuclear del mundo. «Esto se logró, incluyendo una actualización y renovación completa de las armas existentes, durante mi primer mandato», se congratuló, a la vez que reconoció que «debido a su tremendo poder destructivo, ODIABA hacerlo, ¡pero no tenía otra opción!» –mayúsculas incluidas.
Asimismo, Trump señaló que Rusia ocupa el segundo lugar como potencia nuclear y que, en un «distante tercer lugar», se sitúa China, aunque advirtió que, dentro de «cinco años», alcanzará a la Federación Rusa. Este anuncio, por el momento en que se hizo, fue interpretado como un mensaje directo al régimen comunista de Xi Jinping, con quien tenía previsto reunirse pocas horas después.
Trump, cuyo estilo de negociación se ajusta más al agresivo mundo de los negocios que a la diplomacia que suele imperar en política, acostumbra a ejercer presión sobre aquellos países o líderes con los que luego se va a reunir, con el fin de sacar más beneficios de las conversaciones. Sin embargo, en esta ocasión, la amenaza de ensayos nucleares no tenía a Xi Jinping como destinatario, sino al autócrata ruso, Vladimir Putin.
La razón detrás de esta decisión –que implica abrir la puerta a una peligrosa carrera nuclear entre potencias– es el desarrollo en secreto, y posterior uso contra Ucrania, de un misil de crucero ruso, según desveló a Reuters este viernes el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha.
El Ejército del Kremlin ha atacado hasta en 23 ocasiones desde el pasado mes de agosto al país vecino con el misil 9M729. De hecho, fue esta arma la que llevó a Estados Unidos a abandonar en 2019 el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés). Ya en ese momento, Trump denunció que Rusia estaba fabricando y realizando pruebas de misiles de corto y medio alcance que violaban la naturaleza del acuerdo.
El 9M729 es capaz de transportar una ojiva nuclear o convencional y tiene un alcance de hasta 2.500 kilómetros. Presenta características similares a los potentes misiles estadounidenses Tomahawk, que tanto desea el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, y que, por ahora, el inquilino de la Casa Blanca se ha negado a entregar. Sin embargo, parece que en las últimas horas ha habido movimientos al respecto y, según ha revelado la CNN, el Pentágono ya ha aprobado su envío a la espera de que el mandatario estadounidense cambie de opinión.
Una fuente militar citada por Reuters aseguró que, a principios de este mes de octubre, el Ejército ruso utilizó el 9M729, que recorrió más de 1.200 kilómetros hasta impactar en Ucrania. «El uso por parte de Rusia del misil 9M729, prohibido por el INF, contra Ucrania en los últimos meses demuestra la falta de respeto del presidente Vladimir Putin hacia Estados Unidos y los esfuerzos diplomáticos del presidente Trump para poner fin a la guerra de Rusia contra Ucrania», denunció el ministro de Exteriores ucraniano. Este misil es tan solo una prueba más de cómo Putin está ampliando y desarrollando su arsenal nuclear.
Sin ir más lejos, este miércoles, tan solo un día antes del anuncio de Trump, el propio Putin declaró que su país había logrado superar con éxito una prueba del supertorpedo Poseidón, capaz de portar cabezas nucleares. «Por primera vez tuvimos éxito no solo a la hora de lanzarlo desde un submarino usando su propulsor, sino también a la hora de activar su reserva nuclear, que alimentó al vehículo durante un cierto periodo de tiempo», se felicitó el mandatario ruso.
Tan solo una semana antes, el inquilino del Kremlin confirmó también el ensayo del misil de crucero Burevéstnik, de propulsión nuclear, que, según Putin, tiene un «alcance ilimitado».