Pilotos de la unidad de vehículos no tripulados de la Brigada Predator de la Policía de Patrulla de Ucrania en Donetsk
La mayor batalla de la invasión rusa de Ucrania se libra en Pokrovsk, ciudad clave para el control del Donbás
La ciudad de Pokrovsk, ubicada en el óblast de Donetsk, está siendo escenario de una de las batallas más importantes de los últimos dos años de la invasión rusa de Ucrania. El Ejército ruso se ha marcado como objetivo hacerse con el control de la urbe antes del 15 de noviembre y, por ello, los combates entre las tropas invasoras y las Fuerzas Armadas ucranianas se han recrudecido en esta línea de frente durante los últimos días. Pokrovsk, con una población de hasta 60.000 personas antes de la guerra, se presenta ahora prácticamente desierta, donde cada centímetro de territorio se pelea hasta el final.
El pasado 29 de octubre, el presidente ruso, Vladimir Putin, se precipitó al anunciar que los batallones ucranianos en Pokrovsk estaban rodeados y pidió directamente a Kiev que rindiera a sus soldados. Putin hizo entonces referencia al cerco ruso contra Mariúpol, en 2022, en concreto a la acería de Azovstal, que se convirtió en un símbolo de la resistencia ucraniana. Las fuerzas ucranianas resistieron durante largas semanas en los túneles de la acería hasta que finalmente se entregaron tras sufrir intensos bombardeos de la aviación invasora.
El Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania, sin embargo, ha negado que Rusia haya logrado cercar a sus tropas en esta ciudad clave de Donetsk. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, visitó a los soldados en el frente de la urbe, aunque no ofreció muchos detalles sobre la situación en el terreno. Este viernes, Zelenski cifró en 314 el número de soldados rusos que han conseguido entrar en la disputada ciudad. El pasado fin de semana, Kiev lanzó una operación de sus fuerzas especiales para tratar de provocar un golpe de efecto en la batalla por el control de Pokrovsk, pero, a pesar de la ofensiva ordenada por la Dirección Principal de Inteligencia (GUR), la situación en esta urbe sigue siendo crítica para Ucrania.
Rusia ha concentrado a miles de soldados en la zona, y cientos de ellos han logrado infiltrarse en la ciudad durante las últimas semanas, consiguiendo hacerse gradualmente con el control de edificios y calles, superando las defensas ucranianas. Sin ir más lejos, días atrás soldados rusos irrumpieron en el Ayuntamiento de Pokrovsk e izaron la bandera rusa, lo que confirma que los combates ya se suceden en el centro de la ciudad. Este miércoles, militares del 425.º Regimiento de Asalto «Skelia» del Ejército ucraniano expulsaron a las fuerzas rusas del edificio y volvieron a enarbolar la enseña local.
Volodimir Zelenski posando con militares de la 25.ª Brigada Aerotransportada Independiente, en Pokrovsk
A pesar de la férrea resistencia de Kiev, altos mandos militares ucranianos reconocen que se encuentran en inferioridad numérica frente a los rusos y que más de 1.000 soldados corren el riesgo de quedar cercados por las fuerzas del Kremlin. La web DeepState, que actualiza el mapa del frente con información de analistas ucranianos, señala que «la mayor parte de Pokrovsk es tierra de nadie». «La situación es compleja y simplemente incierta», añaden. El Ejército ruso ha tenido la mira puesta en esta urbe desde que capturó la ciudad oriental de Avdiivka en febrero de 2024.
Según fuentes militares tanto ucranianas como rusas, las tropas de la Z han logrado estrechar el cerco en torno a las fuerzas ucranianas en varios puntos del sur, este y norte de la urbe, además de reforzar su posición en la estación de trenes, en el centro de la ciudad. Asimismo, se registran cruentos combates en la ciudad de Mirnogrado, a escasos nueve kilómetros de Pokrovsk, mientras que las tropas rusas también avanzan por la principal carretera que conduce a Pavlogrado y Dnipró, y en el suroeste avanzan cerca de la frontera de Donetsk con el óblast Dnipropetrovsk. Otra gran autovía que amenaza con quedar bajo control ruso es la que conduce a Zaporiyia.
Sin embargo, el experto del Carnegie Endowment for International Peace, Michael Kofman, explica que Kiev aún cuenta con líneas defensivas a las que replegarse y poder reorganizar así su defensa. «La infiltración permite una ofensiva gradual, pero no puede generar avances operacionales significativos», apunta Kofman en una publicación en su cuenta de X. Ante esta difícil situación, cada vez son más las voces que piden a Zelenski que dé por perdida esta plaza. El exviceministro de Defensa ucraniano, Vitalii Deineha, advirtió en una publicación en su cuenta de Facebook, el pasado 2 de noviembre, de que «si no se firma rápidamente la orden de retirada de Pokrovsk y Mirnogrado, nos encontraremos en una situación en la que perderemos un gran número de paracaidistas e infantes de marina».
Pero Kiev es consciente de que si Pokrovsk acaba cayendo en manos rusas, al igual que Kúpiansk (Járkov), donde también se libra una cruenta batalla, supondría un duro golpe para el Ejército ucraniano y acercaría a Putin a su objetivo declarado de ocupar todo el Donbás. La toma rusa de esta urbe dejaría el camino despejado a Moscú para iniciar una ofensiva contra dos grandes plazas en Donetsk, las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk. A esto hay que sumar que Pokrovsk supone un importante nudo de comunicaciones y de suministros para las tropas ucranianas en el este del país, además de ser la única ciudad de Ucrania que cuenta con una mina que produce carbón metalúrgico, vital para la industria siderúrgica.