Jeannette Jara, la exministro comunista que sueña con ser presidenta
Eleccciones
Jeannette Jara: la exministra comunista que perdió ganando y se resigna a no ser presidenta
Es un perfil clásico de la izquierda caviar. La candidata única de la coalición «zurda» chilena, Jeannette Jara (Unidad por Chile) está dispuesta a meter en el armario sus ropajes de comunista militante si llegara al Palacio de la Moneda. Pero esa meta, según lo sondeos, resulta inalcanzable.
La ideología puede ser de quita y pon si lo que está en juego es el poder. Al menos, esa sensación da la exministra de Trabajo de Gabriel Boric, con ese compromiso público que hizo de «suspender» o «congelar» su militancia en el histórico -y descafeinado- PC chileno.
Jara soñaba con poder atraer los votos de la primera vuelta de Franco Parisi, tercero en noviembre con un 17 % de los votos. Este economista populista nunca le hizo el favor de apoyarla y esta semana anunció que votará en blanco, pero le hizo un guiño: dijo que la probable victoria de José Antonio Kast, líder en los sondeos, es «una mala noticia». El gesto no parece que vaya a ser suficiente, llega tarde y los votos y más en ese tipo de votante, no son endosables.
Jara ha realizado una campaña en el segundo tramo apelando al terror de que viene la derecha fascista, al estilo Pedro Sánchez. Rostro conocido y amable para los chilenos, asegura: «No solamente hay en juego una candidatura, sino una mirada de país hacia el futuro» y está en lo cierto.
Un elemento sorprendente en alguien de su pensamiento es el reconocimiento de una obviedad que la izquierda española no asume: «En Cuba y Venezuela no hay democracia», afirmó. Ahora, un detalle importante, lo dijo después de que se armara un escándalo tras describir en una entrevista con Chilevisión Noticias, a Cuba como un país con un «sistema democrático diferente» y a Venezuela como un «régimen autoritario.»
En los tiempos de la nueva política, la izquierda acostumbra a apelar a los sentimientos, a las emociones y ese mantra sí lo ha usado Jeannette Jara. Hay que «conversar» y «convencer» a los indecisos, insiste, «desde el amor y el respeto, incluso a los que piensan distinto». Tolerancia es uno de los valores con el que quiere que la identifiquen.
Pero el sello del PC es un lastre del que difícilmente puede escapar la ministra de Gabriel Boric, aunque lo intenta. A por «el salario vital» es una de sus promesas para justificar: «Vamos a hacer que cada familia chilena pueda llegar tranquila a fin de mes, ese es mi compromiso, ese es mi sello. Dignidad, trabajo decente y buenos salarios».
A sus 51 años, es la primera militante comunista en la historia chilena que ha sido capaz de unificar y representar a toda la izquierda en unas elecciones presidenciales. Ni siquiera la difunta Gladys Marín, una histórica a la que Augusto Pinochet dijo votar en democracia en unas legislativas en un golpe de humor, logró encabezar semejante bloque de coalición.
Con esos antecedentes, Jara anunció: «Vamos a levantar el secreto bancario». Su argumento fue el combate contra el crimen organizado, pero el sector industrial y los inversores dudan sobre el futuro real de esa medida.
Jara, con las declaraciones que ha hecho sobre Venezuela y Cuba y su predisposición a poner en suspenso su carnet del PC, ha generado ciertos roces con un sector de la cúpula del partido que no termina de creer en ella.
Los sondeos la dieron en primera vuelta como la más votada y acertaron, se impuso por, prácticamente, el 27 %. En esta final los mismos sondeos le cierran la posibilidad de suceder a Gabriel Boric en el Palacio de la Moneda. Ella no lo dice, pero está resignada a la derrota. No le queda otra.