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Aquilino Cayuela
AnálisisAquilino Cayuela

Zelenski cosecha millones en ayuda internacional mientras Rusia avanza en el terreno

Tanto en el frente como en sus ataques de largo alcance contra las ciudades ucranianas, el Kremlin pretende quebrar la resistencia ucraniana

Pedro Sánchez y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en Moncloa

Pedro Sánchez y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en MoncloaPierre-Philippe Marcou / AFP

A medida que la guerra de Ucrania se acerca a su cuarto año y ambas partes, el invasor y el invadido, muestran signos de fatiga, ninguna de las dos está preparada para la paz.

A pesar de los meses de gestiones diplomáticas de Estados Unidos, Putin, en sus exigencias, solo detendría los combates a costa de la soberanía de Ucrania.

Los defensores ucranianos, aunque muy superados en número, han luchado tenazmente para mantener la línea de defensa de Donbás, pero Rusia parece estar a punto de consolidar el control sobre las ruinas de la ciudad ucraniana de Pokrovsk, tienen ya un 90 % de este centro logístico en la región de Donetsk.

Además, las fuerzas rusas están convirtiendo poco a poco las posiciones ucranianas del norte y el sur en «bolsas» y se encuentran en las afueras de Kostyantynivka.

Las fuerzas rusas están utilizando nuevos drones de largo alcance guiados por cable y bombas planeadoras para despoblar las ciudades a medida que entran en su radio de acción, cazando a civiles en Kramatorsk, al igual que han despoblado la ciudad de Jersón, en el sur de Ucrania.

Los recientes avances hacia el norte a lo largo del río Dniéper corren el riesgo de exponer el centro económico de Zaporiyia. Si el Donbás cae, la agresión de Rusia se dirigirá a la segunda ciudad más grande de Ucrania: Járkov.

La trágica ironía de los últimos nueve meses de guerra es que, mientras el debate internacional se ha centrado en las perspectivas de negociaciones y alto el fuego, Rusia ha intensificado los combates.

Tanto en el frente como en sus ataques de largo alcance contra las ciudades ucranianas, el Kremlin pretende quebrar la resistencia ucraniana. Ucrania se ha mostrado abierta a las negociaciones, pero el hecho de que sus socios no hayan ejercido presión sobre Rusia ha permitido al presidente ruso, Vladímir Putin, ganar tiempo.

El comportamiento de la comunidad internacional; la dubitativa y, a menudo contradictoria, posición de la Unión Europea; la disminución de la ayuda técnico-militar estadounidense le ha dado al Kremlin la esperanza de que puede agotar, no solo las reservas de municiones de Ucrania sino la vitalidad de su capacidad defensiva. Todo esto no ha hecho más que presentar, como único horizonte a la vista, la prolongación de esta guerra.

Las tres fases para someter a Ucrania

Rusia ve ahora su objetivo estratégico de someter a Ucrania desarrollándose en tres fases, de las cuales solo la primera implica combates reales.

En primer lugar, Moscú pretende ocupar o destruir suficiente territorio ucraniano para garantizar que lo que quede solo sea económicamente viable con el consentimiento de Rusia.

Los planificadores rusos estiman que esto podría lograrse si Rusia mantiene los cuatro óblast o provincias que ya ha anexionado y añade Járkov, Mykolaiv y Odesa, este hecho aislaría efectivamente a Ucrania del mar Negro.

En estas condiciones, el Kremlin buscaría un alto el fuego con la convicción de que podría pasar a una segunda fase en la que utilizaría la influencia económica y la guerra política, respaldadas por la amenaza de una nueva invasión, para ejercer control sobre Kiev.

En la tercera fase, Rusia absorbería Ucrania en su órbita de una manera similar a Bielorrusia. Las tres rusias: los rusos moscovitas, los rusos blancos y los pequeños rusos volverían a estar unidos cumpliendo las ambiciones nacionalistas de Putin.

Rusia aún está aún lejos de alcanzar un primera fases, aunque los estrategas rusos esperan que si logran agotar las fuerzas armadas de Ucrania, sus ganancias territoriales en el campo de batalla se aceleren.

La gira internacional de Zelenski

Este es el estado actual del conflicto, por eso Zelenski ha iniciado una gira por Europa y viene finalmente a España, a pedir los auxilios necesarios para mantener las defensas de su país. Alemania se ha comprometido a realizar una contribución adicional de 150 millones. El pasado domingo en Atenas ha logrado un acuerdo para la apertura de una ruta de suministro alternativa que sirva de apoyo a la amenazada producción interna de Ucrania. En París le esperaba un acuerdo militar multidisciplinar de carácter importante para reforzar su aviación de combate, la defensa aérea y otras capacidades defensivas.

Esta es la tercera vez que el presidente ucranio viene a España, tras las que realizó en octubre de 2023.

Pedro Sánchez, ha recibido en La Moncloa a Zelenski y tras firmar varios acuerdos de cooperación bilateral, ha hecho la promesa de ayudar a Ucrania con 817 millones de euros con el objetivo de alcanzar en 2015 unos mil millones de euros.

De estos, 100 serán transferidos al programa para adquirir material bélico a Estados Unidos contenidos en la Lista de Requerimientos Prioritarios de Ucrania (PURL) y finalmente 215 están destinados a la coproducción de sistemas anti-drones construidos por empresas española. El Gobierno de España desplegara un nuevo paquete de ayuda de 200 millones para la reconstrucción del país, centrado en recuperar infraestructuras críticas.

Pedro Sánchez, sin duda, ha ganado foto y titular. Ambos mandatarios se enfrentan a graves acusaciones de corrupción, asunto en el que también se pueden dar la mano.

La incógnita es saber si estos gestos concretos hacia Ucrania suavizaran la distancia del Gobierno español con la administración Trump y los otros socios de la Alianza Atlántica por mantenerse desleal al no querer llegar al 5 % del PIB en su contribución en la Defensa de Europa.

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