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El misterio del paradero de María Corina terminó hoy: ¿Quién recibirá el Premio Nobel de la Paz?

Se acabaron los retrasos, acertijos y especulaciones sobre la líder venezolana. No pudo salir de Venezuela y será su hija la que reciba el galardón en su nombre

Act. 10 dic. 2025 - 09:54

María Corina Machado con sus tres hijos en una foto de archivo

María Corina Machado con sus tres hijos en una foto de archivoFacebook

Se terminó el misterio. La pregunta, ¿Dónde está María Corina Machado? Ya tiene respuesta: en Venezuela. El Comité noruego del Nobel anunció a primera hora de la mañana que no asistirá a la ceremonia de entrega de los galardones a los premiados de este año. Ya no habrá más retrasos, acertijos y especulaciones sobre el paradero de la líder venezolana. Su hija hará los honores y lo recibirá en su nombre.

El secreto del destino de María Corina dejó de serlo hoy. La galardonada, con habitación reservada en el Grand Hotel, donde se hospedan los premiados y presidentes hispanoamericanos como el de Panamá, José Raúl Mulino, el de Argentina, Javier Milei, el de Paraguay, Santiago Peña y el de Ecuador, Daniel Noboa, no pudo llegar ni hacer una sorprendente aparición estelar. La carrera de obstáculos hasta llegar a la ceremonia de entrega de los premios lo impidió.

¿Quién recibirá el galardón en su nombre? Esa es la pregunta que se repetían dentro y fuera de la capital noruega y cuya respuesta también se conoció esta mañana.

Los nombres que se barajaban son los de algunos miembros de su equipo y familiares que llevan en Oslo varios días, pero los que cobraban más fuerza eran aquellos con los que tiene una relación sentimental más estrecha: su madre, Corina Parisca Pérez y sus tres hijos, Ana Corina, Henrique y Ricardo Sosa Machado. Finalmente su única hija, Ana Corina será la que suba al escenario.

Los tres y su hermana Clara, declararon en las últimas horas desconocer el paradero de María Corina y confiaron que su expreso deseo era recibir en sus manos el galardón, peor no ha podido ser. Todos manifestaron el orgullo y la satisfacción que sentían por ella, pero ninguno soltó prenda, confirmó o desmintió su presencia en la capital noruega hasta que su ausencia se confirmó esta mañana.

Tampoco Edmundo González Urrutia, el candidato que figuró oficialmente en la papeleta en las elecciones de julio del pasado año, manifestó conocer el paradero de la líder que le convenció para que su nombre saliera impreso en lugar del suyo. El diplomático de carrera nunca se había imaginado estar en una situación semejante.

El círculo más estrecho de María Corina viajó este fin de semana a Oslo y la organización del Nobel insistió hace días en que ella estaría presente porque así se lo comunicó la galardonada. Tan seguros estaban o creían estarlo que convocaron –como es tradicional– ayer a una rueda de prensa a primera hora de la tarde con ella.

La expectación creada desplazó a numerosos enviados especiales de medios de comunicación del todo el mundo que se quedaban y se han quedado sin poder escribir la crónica soñada.

Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas exiliado en Madrid, fue de los pocos que planteó la duda sobre la asistencia de María Corina Machado en Noruega. Admitió que la situación era muy compleja para poder salir de Venezuela y ni hablar de entrar, pero mantuvo el optimismo hasta el final En el mismo sentido se manifestó Miguel Henrique Otero, director de El Nacional semanas atrás.

Una cosa es sorprender en una manifestación en Caracas a lo Carles Puigdemont, y salir con casco en moto –aunque también fue interceptada– y otra diferente tener que cruzar fronteras. No hay que olvidar que los vuelos internacionales están suspendidos en Venezuela por «sugerencia» directa del presidente Donald Trump que lleva semanas amenazando con operaciones por tierra y aire al régimen de Nicolás Maduro.

Tampoco hay que desdeñar que en Colombia hay un Gobierno afín al bolivariano. Si hubiera estado Iván Duque no hay duda de que todo sería más fácil, pero con Gustavo Petro en la Casa de Nariño los muros para María Corina son demasiado elevados.

En cualquier caso, hoy no habrá una silla vacía en el museo del Premio Nobel de la Paz, cerca del Ayuntamiento de Oslo, como sucedió en 1991, cuando el galardonado fue el chino Liu Xiaobo.

Tampoco habrá un consorte (está divorciada) en representación de la galardonada como pasó con Andrei Sajarov (1975) o Ales Bialiatski (2022) al ser sus respectivas mujeres las que recibieron en su lugar el premio. Hoy, el deseo y la voluntad de María Corina Machado era hacerlo ella, pero lo hará otra Corina (Ana), su hija. Todo sea por Venezuela, por una nueva Venezuela.

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