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Lituania prepara puentes y vías para «demoler» ante un posible conflicto bélico con Rusia y Bielorrusia

Lituania ha comenzado a preparar puentes y vías en sus fronteras con Bielorrusia y con el enclave ruso de Kaliningrado para que puedan ser demolidos rápidamente en caso de conflicto armado

Imagen del puente de Lituania

Imagen del puente de Lituania

En un gesto de determinación estratégica, Lituania ha comenzado a preparar puentes y vías en sus fronteras con Bielorrusia y con el enclave ruso de Kaliningrado para que puedan ser demolidos rápidamente en caso de conflicto armado.

La medida, que ha despertado la atención pública dentro y fuera del país, forma parte de un proyecto más amplio de fortificación que el Gobierno lituano empezó a aplicar tras acuerdos de defensa internos y en coordinación con sus aliados bálticos y de la OTAN desde mediados de 2024.

Fuerzas del Ejército lituano han estado realizando obras casi simultáneas en varios puentes y vías cercanas a las fronteras con Bielorrusia y Kaliningrado. Según fuentes oficiales, estas infraestructuras han sido dotadas de «estructuras de ingeniería» diseñadas para fijar explosivos si se considerara necesario, con el objetivo de impedir el avance mecanizado de un adversario en caso de agresión.

Aunque las autoridades no han publicado una lista detallada con nombres y números de todos los puentes, fuentes relacionadas con el plan de defensa lituano han señalado que se trata de varias decenas de enclaves estratégicos identificados por su relevancia para accesos principales desde los dos países vecinos. Estos incluyen pasos cercanos a zonas de flujo comercial y militar, así como rutas secundarias que facilitan la movilidad de vehículos pesados.

Estas medidas se enmarcan en una estrategia militar más amplia de la «línea de defensa báltica» coordinada con Letonia y Estonia, que busca reforzar toda la frontera oriental de los países bálticos frente a las amenazas de Rusia y su aliado Bielorrusia.

Los planes comenzaron en la segunda mitad de 2024, cuando Lituania aprobó planes detallados de fortificación fronteriza tras varios meses de debate político y cooperación militar con sus socios de la OTAN.

El trabajo se aceleró a finales de ese año y principios de 2025, en paralelo con la definición de una línea defensiva de varios niveles que incluye obstáculos físicos, campos antitanque, zanjas y estructuras listas para demolición.

Personalidades del Gobierno y del Ministerio de Defensa han defendido públicamente la necesidad de estas medidas. El presidente lituano, Gitanas Nausėda, ha subrayado en múltiples foros internacionales que Lituania «está construyendo capacidades para retrasar un posible avance hostil y garantizar que la defensa nacional sea efectiva en coordinación con nuestros aliados».

El ministro de Defensa, Laurynas Kasčiūnas, ha enfatizado que tales fortificaciones –incluyendo puentes preparados para demolición– forman parte de un enfoque defensivo no provocador, destinado a prevenir y disuadir, no a iniciar un conflicto.

Frente a la amenaza híbrida

La decisión de Vilna ocurre en un contexto tenso en la frontera oriental debido a continuas provocaciones desde Bielorrusia. Este pasado diciembre el país decretó el estado de alarma nacional como respuesta a lo que considera una amenaza híbrida derivada de incursiones de globos procedentes de Bielorrusia, que han afectado a la seguridad aérea y a la aviación civil. Lituania comparte aproximadamente 680 kilómetros de frontera con Bielorrusia y más de 250 kilómetros con Rusia a través de Kaliningrado, un enclave ruso fuertemente militarizado.

Preparar puentes para demolición forma parte del concepto militar conocido como «defensa en profundidad», cuyo objetivo no es detener por completo a un adversario en el primer punto de contacto, sino retrasar su avance lo suficiente como para permitir la movilización de fuerzas propias y aliadas y complicar las operaciones enemigas.

Además de las estructuras demolibles, Lituania ha instalado barreras antitanques, zanjas defensivas, campos de obstáculos y sistemas para entorpecer el movimiento de vehículos blindados. Este esfuerzo no es unilateral: se enmarca dentro del acuerdo de los tres estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) para construir una «línea de defensa» común a lo largo de sus fronteras orientales, con inversión combinada de cientos de millones de euros para equipamiento y fortificaciones.

Las medidas han sido firmemente apoyadas por sectores políticos y militares dentro del país como prudentes y necesarias para la seguridad nacional. Sin embargo, también han sido objeto de debate en algunos círculos europeos, donde algunos expertos advierten que hablar públicamente de demolición de infraestructuras en tiempo de paz puede alimentar tensiones innecesarias si no se comunica con cuidado. En todo caso, Lituania defiende que prepararse para lo peor es una forma de evitarlo, y que estas acciones se encuentran plenamente en línea con sus compromisos como miembro de la OTAN y de la Unión Europea.

Aunque Rusia no se ha pronunciado al respecto sobre este último movimiento por parte del país lituano, sí ha respondido a otros gestos considerando que las acciones defensivas de Lituania y de los países de la OTAN en el flanco oriental son hostiles y dirigidas a sus intereses.

Altos representantes del Kremlin y del Ministerio de Defensa de Rusia han descrito en otras ocasiones ejercicios militares y fortificaciones en países bálticos como «medidas dirigidas contra Rusia», no como preparativos legítimos de defensa territorial. En declaraciones a medios estatales y agencias rusas, han enfatizado que la presencia militar y las maniobras de Occidente en Lituania constituyen una amenaza a la seguridad rusa.

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