Fundado en 1910
El periodista polaco Tomasz Sakiewicz

El periodista polaco Tomasz SakiewiczTwitter

«Asad, Maduro… ¿Tusk?»: el tuit que podría llevar a un periodista polaco a la cárcel con una pena de hasta 20 años

Diputados oficialistas denunciaron que el mensaje publicado por el periodista conservador Tomasz Sakiewicz podría interpretarse como una invitación a «un ataque militar» contra Polonia

Tres palabras en forma de pregunta han bastado para dividir a la opinión pública en Polonia y poner en jaque la libertad de expresión. Algunos dudan: ¿una broma en redes o un delito constitucional? El epicentro se asienta en uno de los periodistas más controvertidos del país: Tomasz Sakiewicz, y en una demanda penal que podría cambiar la percepción del discurso público en la democracia polaca.

El 3 de enero Europa amanecía con la noticia de que, al otro lado del charco, Nicolás Maduro Moros, hasta ese día presidente de la República de Venezuela, y su mujer Cilia Flores habían sido capturados por fuerzas estadounidenses. La noticia saltaba a todas las portadas del globo; los boletines empezaban con la palabra Maduro, y los telediarios abrían con la foto del ya preso trasladado por agentes de la DEA.

El hecho se instalaba en la política interna de Polonia, cada vez más polarizada. Y en los medios polacos se podían leer todas las reacciones: de un lado y del otro. Pero el mensaje que ha puesto en entredicho la libertad de expresión no lo dijo un político, lo escribió un periodista ese mismo día a las 12:44 pm con solo tres palabras: «Assad, Maduro…Tusk?»:

Tomasz Józef Sakiewicz, es desde 2025 editor de Gazeta Polska y desde 2021 el editor jefe de Telewizja Republika, una figura relevante del periodismo conservador en Polonia. Su tuit, aparentemente «un simple paralelismo» entre líderes mundiales y el primer ministro polaco Donald Tusk, generó una reacción inmediata en los círculos políticos que provocó la reacción en cadena de los medios de comunicación: lo que para muchos fue una crítica política simbólica; para otros, fue un acto grave con posibles implicaciones penales por incitar al ataque contra un órgano constitucional.

Ese mismo día a las 13:49 el diputado Roman Giertych, miembro del partido de la coalición gobernante (Koalicja Obywatelska) y cercano al círculo de Donald Tusk, anunciaba, en la red social X, que presentaba una denuncia ante la fiscalía general argumentando que el mensaje de Sakiewicz podría constituir un delito de incitación a la intervención de fuerzas extranjeras en el país y un ataque contra las autoridades constitucionales, y con ello a la guerra. Giertych aseguró que, el mensaje podría interpretarse como una invitación a «un ataque militar o similar» contra las instituciones de la República de Polonia, lo que, a su juicio, se ajustaría a un delito recogido en el Artículo 128 del Código Penal polaco.

A la denuncia propuesta por el diputado se suma la organización civil Akcja Demokracja (Action Democracy), activa desde 2015 en campañas sobre democracia, derechos humanos y justicia, que anunció un llamamiento público para apoyar la denuncia penal, incluso reuniendo miles de firmas online para respaldar la acción legal.

Akcja Demokracja ya ha estado involucrada anteriormente en debates políticos importantes en Polonia, organizando protestas contra determinadas reformas judiciales y sobre derechos civiles, aunque no había participado antes en iniciativas de este tipo contra publicaciones individuales en redes sociales.

Tusk, calificó el mensaje como parte de una «campaña de aquellos que no aceptan la legitimidad de su Gobierno», asegurando que sugerir apoyo a una intervención extranjera para derrocar al Ejecutivo es una acusación que roza la fantasía. Y sentenciaba que «no se puede caer más bajo».

Polonia vive tiempos de polarización entre conservadores y fuerzas liberales/pro-europeas, sobre todo después de la derrota de PiS en elecciones recientes y la llegada de Tusk al poder. Canales como Telewizja Republika se han consolidado como punta de lanza del pensamiento conservador y de crítica al actual Gobierno. Los escarceos entre medios y figuras políticas son parte del paisaje político polaco contemporáneo y remachan el debate sobre dónde termina la crítica política legítima y dónde comienza la responsabilidad penal.

La cuestión del tuit se centra en el Artículo 128 del Código Penal polaco, que castiga las acciones dirigidas a «remover por la fuerza una autoridad constitucional de la República de Polonia». Según la ley, si alguien actúa con ese propósito, puede enfrentarse a penas desde 3 hasta 20 años de prisión. Es clave comprender que esta ley no castiga la crítica política por sí misma. La mera publicación de un tuit, para ser considerada delito, requiere demostrar intención y acción concreta más allá del mensaje mismo. Ese será el meollo que ahora mismo pasa a manos de la Fiscalía: la evaluación judicial, y de admitir o no la demanda del diputado.

Si la fiscalía general acepta la denuncia formal, el caso avanzará a una investigación preliminar para determinar si existe mérito suficiente para procesar a Sakiewicz. Dado el carácter político y legalmente sensible de la acusación, es probable que: se requiera testimonio de expertos en derecho penal constitucional; el tribunal analice el contexto completo de la publicación y su alcance social y se evalúe si hubo o no intención dirigida a incitar un ataque real contra autoridades del Estado. En casos similares en Polonia, los tribunales han tendido a ser cuidadosos en equilibrar libertad de expresión y seguridad estatal, por lo que la decisión judicial será objeto de intenso escrutinio público y mediático.

Lo que comenzó como un tuit breve ha derivado en una controversia que reúne política, derecho y libertad de expresión en uno de los momentos más tensos y polarizados de la vida política reciente de Polonia. Entre quienes lo interpretan como un ejercicio legítimo de crítica y quienes lo ven como una posible amenaza constitucional, el caso de Tomasz Sakiewicz podría convertirse en una referencia sobre los límites de la libertad de expresión en la era digital y el papel de los tribunales en un Estado democrático.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas