Cuba, en la cola para la libertad
En la larga cola de países que esperan por la liberación o la paz de Trump se encuentran: Ucrania frente a Rusia, nada más y nada menos, Irán, Venezuela, Nicaragua, Cuba …
Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro se saludan, en una imagen de archivo
Donald Trump se ha dedicado desde hace un año de mandato como presidente de Estados Unidos a liberar el mundo del socialcomunismo y del islamocomunismo, no es tarea boba, que diría mi abuela. Se ha autonombrado salvador del mundo y por la parte que me corresponde no tengo nada en contra, al revés. Pero Trump no actúa solo, y no decide en soledad, y esto es lo que pone en peligro su gestión.
También es cierto que, si bien se ha entregado en cuerpo y alma a esas numerosas liberaciones en diversas partes del planeta, el patio lo tiene en candela; sobre todo en Nueva York, la «gran manzana» emblemática entre las ciudades más importantes del mundo, sino la más importante, ahora podrida.
Tras la elección de Zohran Mamdani como alcalde de una ciudad que ya iba en picada, la caída se avizora bastante completa; pero eso no parece importarle al presidente de Estados Unidos, o piensa que los tres años que le quedan le rendirán lo suficiente para ocuparse cuando pueda, en su momento. O, tal vez desearía la caída misma dentro de su propia casa, y que sirva como ejemplo de lo que el islamocomunismo destruye. O sea, una Cuba interna.
Entre tanto, la doctrina Monroe se acentúa, con su variante de no terminar lo que empiezan. En la larga cola de países que esperan por la liberación o la paz de Trump se encuentran: Ucrania frente a Rusia, nada más y nada menos, lo que prometió que resolvería en una semana le ha conducido al tratamiento de masaje y té de dormidera aplicado por Putin, a lo del nunca jamás, o al aguántate, quién te manda a semejante bambolla o alarde; Irán, Venezuela, Cuba, Nicaragua…
Normalmente le seguía Irán, ya estamos viendo el nivel de gravedad de la situación después de que Estados Unidos bombardeara solamente las bases nuclearas y dejara el trabajo sin finiquitar, o sea, sin liquidar a los mollah y sin liberar de un tajo al pueblo persa; lo que habría evitado la masacre a la que estamos asistiendo.
Aunque Cuba iría primero que todos esos, dado el tiempo y el esfuerzo con el que Estados Unidos empeñó en reducirla a cenizas. Pero ya escribí en el 2024, en mi cuaderno de notas, lo siguiente: «La libertad de Cuba llegará pronto. El tiempo no define ese 'pronto', lo define el anhelo», ¡ni con eso! De modo que Cuba fue a dar a lo último de la cola por la liberación trumpista.
En ese orden iría Nicaragua, pero francamente a quién le importa Nicaragua como no sea para usarla en los discursos de almohadilla, de sostén, vamos, como para que Trump de vez en cuando acomode su cabeza turbulenta y cansada.
Todas las órdenes de matar provienen de La Habana, lo he repetido por años, nadie me hacía caso
Entonces, nada de sorpresas, le tocó a Venezuela, en esa operación llamada Resolución Absoluta -pareciera el título de un poema de Nicanor Parra, ironías de la vida. Menos mal que en Chile ganó ampliamente mi estimado José Antonio Kast. O tal vez un poema del salvadoreño Roque Dalton, al que mandaron a matar desde La Habana. Todas las órdenes de matar provienen de La Habana, lo he repetido por años, nadie me hacía caso; sin embargo, de súbito, a último momento, aquellos que lo negaban en mi propia cara, lo repiten como coticas bravías e inteligentes. La política es un trabajar «p´al inglés, Víctor Manué».
Con lo de Venezuela, gracias al parecer a un reloj con premio adosado del Mossad que le regaló un presidente africano a Nicolás Maduro (la avaricia rompe el saco, decía mi abuela, esa analista política avant la lettre) extrajeron al dictador, colocaron inmediatamente a la vicepresidente, tan metida en el narcotráfico, el tráfico de oro, y en la mafia como Al Capone y el viejo Kennedy, pero miren ustedes, fue la elegida por Trump, que en el momento en el que escribo esta columna se estará preparando para recibir a la NobeldelaPá María Corina Machado, de la que primero se burló y a la que ahora, tras rectificar, probablemente bendiga con este recibimiento, que lo mismo resulta una especie de palmadita de consolación. Veremos, dijo un ciego.
Nos precisó sin cortapisas que Venezuela iba primer en la cola debido al petróleo -agradezco su desenvolvimiento verbal. Bien, se le olvidó o quizás nunca lo supo que las damas cubanas (españolas en la época) entregaron parte de su fortuna para que Estados Unidos consiguiera la independencia de la que disfrutan, y lo más cercano, de que fue Estados Unidos quien puso al tirano Fidel Castro en el poder, pese a que en diciembre de 1958 se habían celebrado elecciones y el presidente Andrés Rivero Agüero había sido electo, Fulgencio Batista y Zaldívar había terminado su mandato. De modo que, aunque nos la deben, me refiero a la libertad, no les importa hacer demasiado por ella porque no tenemos crudo, aunque la llevemos más crudo en la vida cotidiana después de Corea del Norte.
No voy a criticar a Donald Trump, sólo le rogaría que se centre un poco, pues él pudiera más que nadie corregir lo que siempre hace Estados Unidos: armar el barullo y dejársela en los callos a los pueblos oprimidos a los que intenta liberar, que luego siguen tan oprimidos o más, pero agradecidos eternamente de que alguien haya al menos pensado en ellos. Es cierto que sin USA, Europa estuviera ahora mismo hablando alemán, o nazi, que es el peor idioma inimaginable porque es el idioma del nacionalsocialismo que se alió con el islamismo, lo que goza de una actualidad apabullante.
Visto lo visto, por fin le toca a Irán, Trump ha enviado barcos y portaaviones, y el copón divino. Llegan tarde, siento decirlo. Porque esa masacre ocurrida en estos días se habría podido evitar desde que bombardearon los sitios claves -para ellos. Pero vaya usted a saber qué ha negociado el rubio con el cabezaetrapo Jameini.
En cuanto a Cuba, estoy esperanzada en que esta vez sí, pese a que tenemos como es habitual el último puesto en la cola, aunque igual privilegia a Nicaragua, que también merece ser libre. Viendo los movimientos recientes con relación a Cuba en Washington, presiento que iremos de una tiranía a una dictadura tan glamurosa como la que al inicio instauró el joven Castro, elegido caprichosamente por el gendarme del mundo.