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Una valla publicitaria antiestadounidense instalada en un edificio de la plaza Enqelab, en TeheránAFP

Irán encadena toques de queda, detenciones masivas y asesinatos mientras Trump amenaza con atacar

La República Islámica responde que está «dispuesta al diálogo», pero que si se siente acorralada «se defenderá y responderá como nunca antes»

La amenaza de un ataque de Estados Unidos contra Irán vuelve a recobrar fuerza. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió al régimen de los ayatolás este miércoles, a través de una publicación en su red social Truth Social, de que no dudará en lanzar un ataque militar similar al de Venezuela si se niegan a llegar «rápidamente» a un acuerdo nuclear. «Una enorme armada se dirige a Irán». «El tiempo se acaba, ¡es realmente esencial! Como le dije a Irán una vez, ¡LLEGUEN A UN ACUERDO! No lo hicieron, y se produjo la «Operación Martillo de Medianoche», una gran destrucción de Irán», escribió, en referencia al bombardeo estadounidense contra tres instalaciones nucleares el pasado mes de junio.

Las autoridades de la República Islámica respondieron a Trump diciendo que están «dispuestos al diálogo», pero aclararon que, si se ven en peligro, «se defenderán y responderán como nunca antes». Anteriormente, las Fuerzas Armadas iraníes ya habían advertido a Estados Unidos de que el portaaviones Abraham Lincoln y otros buques –que llegaron este lunes a la región de Oriente Medio– se han convertido en «objetivos al alcance». Así, cuanto más vulnerable es el régimen, con mayor violencia y represión actúa internamente. Hace un mes, el gran bazar de Teherán era escenario de un inusual paro general como respuesta a la grave crisis económica del país y a la devaluación del rial.

La huelga rápidamente adoptó un cariz político, con decenas de miles de iraníes saliendo a las calles de más de 150 ciudades de las 31 provincias que componen el país persa para exigir la caída de la República Islámica. Las autoridades respondieron con una violencia sin precedentes e imponiendo un apagón del internet y de las telecomunicaciones desde el pasado 8 de enero –día álgido de las movilizaciones– que todavía se mantiene. Organizaciones de derechos humanos, como HRNA, con sede en Estados Unidos, elevan a 6.126 el número de personas muertas en las protestas, la mayoría entre el 8 y el 9 de enero. Fuentes extraoficiales ya hablan de más de 30.000 fallecidos, mientras que los detenidos ascienden a más de 41.000.

A pesar del bloqueo total impuesto por el régimen, los iraníes han podido compartir sus testimonios, vídeos e imágenes con el exterior para arrojar luz sobre su crítica situación. Grabaciones y fotografías compartidas con El Debate de cuerpos sin vida de mujeres e, incluso, bebés revelan la violencia inaudita desatada por las autoridades para reprimir a toda costa las movilizaciones más importantes desde la instauración de la República Islámica en 1979. Naciones Unidas ha denunciado que las fuerzas de seguridad han irrumpido en los hospitales y domicilios para arrestar a todos aquellos que presentaran golpes o heridas, señal de que habían participado en las protestas.

Una de las imágenes compartidas con El DebateEl Debate

Neda, una joven iraní exiliada en España que prefiere no dar su apellido por motivos de seguridad, cuenta a este periódico, a través de relatos de sus amigos en el país persa, que familias enteras –niños, ancianos, jóvenes– se han echado a las calles y sus demandas se han visto respondidas con sangre. Hablan de hasta francotiradores disparando contra civiles completamente desarmados. La joven iraní explica que los padres de una de sus amigas –de unos 70 años– sufren todavía los efectos secundarios de haber sido rociados con gas pimienta, mientras que uno de ellos fue testigo de cómo dos jóvenes eran asesinados por disparos de las fuerzas de seguridad iraníes. «Ojalá me hubieran disparado a mí, que yo ya he vivido suficiente», confesó el hombre.

Aunque hace ya más de una semana que no se registran protestas en Irán, el miedo impera entre la población. Los iraníes hablan con reparos, temen estar siendo espiados y no se les permite tener otro acceso a la información que no sean los canales oficiales. En la mayor parte del país impera un toque de queda tácito, mientras que las detenciones arbitrarias, los juicios exprés y las confesiones forzadas se suceden. A todo esto se suma la amenaza de Trump de lanzar un ataque contra Irán y que la mayor parte de los iraníes desconocen, porque desde hace más de 20 días no tienen acceso al mundo exterior.