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Donald Trump y Marco Rubio: buscando desesperadamente una Delcy para Irán

El caso de Venezuela, y las posteriores declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han servido en bandeja la idea de que el patrón de transición democrática de Venezuela puede encajar en Irán, luego en Cuba y hasta en Nicaragua.

Ilustración de Donald Trump y Marco Rubio buscando una personas adecuada para gestionar Irán

Ilustración de Donald Trump y Marco Rubio buscando una personas adecuada para gestionar Irán

Las comparaciones son odiosas y rara vez responden a criterios de justicia. El caso de Venezuela, y las posteriores declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han servido en bandeja la idea de que el patrón de transición democrática de Venezuela puede encajar en Irán, luego en Cuba y hasta en Nicaragua.

Los embajadores que siguen por el mundo en representación de la República Islámica niegan una y otra vez estar negociando con Washington. Verdadero o falso, en el contexto actual difícilmente podrían decir otra cosa.

Según Trump los tiempos de la ofensiva en Irán se precipitan y las fases de la guerra, con Estados Unidos e Israel como ganadores, van mucho más rápido de lo que tenían previsto los estrategas del Pentágono. Aún así, añadió hace unas horas que todavía falta tiempo para poder hablar del fin de la guerra.

Descabezado el régimen de los ayatolas, el triunvirato que supuestamente tiene el timón de Irán no parece tener ningún parecido a la presidente encargada de Venezuela: el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial, Golam Hosein Mohseni Eyei, y Alireza Arafi, miembro del Consejo de Guardianes, son otro mundo.

En este escenario Trump y Marco Rubio buscan para Irán desesperadamente una Delcy, con o sin barba, pero no la encuentran.

La líder de la oposición persa, Maryam Rajavi, en rigor, presidenta del Consejo Nacional de Resistencia de Irán está lejos de poder encabezar un cambio de régimen. Ser mujer en Irán es garantía de rechazo político entre los clérigos, el poder judicial y hasta el presidente Pezeshkian. Por no hablar de una población arrodillada 47 años ante el fundamentalismo islámico que, salvo excepción, desprecia y somete al segundo sexo.

La presidenta del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, Maryam Rajavi, junto al popular Javier Zarzalejos

La presidenta del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, Maryam Rajavi en el Parlamento EuropeoNCRI

Para que le tendieran la alfombra roja de regreso a Teherán a Maryam Rajavi se necesitaría algo más que hacer saltar por los aires a Ali Jamenei y a los 40 altos cargos que, oficialmente, quedaron sepultados bajo los escombros del Palacio del líder espiritual.

¿Podría Pezeshkian ser el «Delcy» de Teherán? El presidente que estaba fuera del cónclave de Jamenei y los generales desempeña un papel difuso en estas horas de sangre y fuego. Oficialmente está al frente del Consejo de Liderazgo que comparte con Golam Hosein Mohseni Eyei, y Alireza Arafi, pero hay dudas sobre su verddero poder.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian

El presidente de Irán, Masoud PezeshkianAFP

El presidente permaneció demasiadas horas sin mostrarse, pero, finalmente, salió a enterrar los rumores sobre su paradero: «Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán -aseguró- están actuando y seguirán actuando con firmeza para destruir las bases de los enemigos, y los frustrarán como siempre». Subir el ánimo a la tropa es lo último que se olvida.

El príncipe heredero, Reza Pahlavi, podría ser el candidato ideal. La Casa Blanca lo vería con buenos ojos y en Teherán, pese al empeño en subestimarlo, ya tiene sus adeptos.

Reza Pahlavi, hijo el último sah de Irán ha pedido la intervención de EE.UU.

Reza Pahlavi, hijo el último sah de IránTwitter

La campaña de promoción de los últimos meses ha dado sus frutos y en las manifestaciones su rostro suele asomar entre las pancartas. Sin embargo, también es cierto que la oposición está muy divida y en su mismo seno hay facciones que descartan de plano reemplazar a los ayatolás por un hijo del Sah que apenas vivió en su tierra y que encarna otra dictadura, occidental, pero dictadura.

Reza Pahlavi, de 45 años. no se cansa de defender nuevos tiempos y aires de democracia. Se ha ofrecido a liderar la transición, a renunciar al programa nuclear y ...a reconocer al Estado de Israel. La monarquía parlamentaria es una de las fórmulas que le ajustaría como un guante.

Un detalle importante pone en la cuerda floja la posibilidad de hallar un «Delcy» en Irán, para hacerlo esta guerra tendrá que terminar, pero parece que va para largo. Como dijo Trump, «la gran oleada de ataques está por llegar».

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