Soldados del Ejército de Nueva Zelanda
Nueva Zelanda invertirá 7.000 millones de dólares en Defensa ante el expansionismo chino en el Pacífico sur
Estos planes demuestran cómo el rápido rearme del régimen comunista chino y la invasión rusa de Ucrania están cambiando el panorama para muchas naciones
Los inusuales ejercicios navales chinos que usaron fuego real en las aguas entre Australia y Nueva Zelanda en febrero de 2024 recordaron a los neozelandeses que el país no puede confiar en su remota ubicación para mantenerse a salvo del expansionismo del régimen comunista de Pekín.
Judith Collins, ministra de Defensa de Nueva Zelanda, señaló en una entrevista recogida por el Wall Street Journal que con la incursión china de hace un año «la gente se dio cuenta de que no podemos quedarnos en el fin del mundo esperando que nadie sepa dónde estamos».
«Lo que vemos ahora es un mundo bastante conflictivo», dijo Collins pero aclaró que los planes militares ya estaban en marcha mucho antes de las maniobras chinas.
Nueva Zelanda, con una población de tan solo 5,3 millones de habitantes, planea invertir unos 7.000 millones de dólares en sus fuerzas armadas durante los próximos años, en áreas como la mejora de su capacidad de ataque, nuevos helicópteros, misiles antitanque, drones para vigilancia aérea y marítima, y la modernización de bases obsoletas.
Asimismo, está llevando a cabo una campaña de reclutamiento para contrarrestar la deserción de personal militar que busca empleos mejor remunerados en otros países.
Nueva Zelanda cuenta con tan solo 8.700 militares en servicio activo frente a los dos millones con los que cuenta China
Los planes de Nueva Zelanda demuestran cómo el rápido rearme militar del régimen comunista de China y la invasión rusa de Ucrania están cambiando el panorama para muchas naciones, donde la clásica competencia entre grandes potencias era cuestión del pasado.
También envía un mensaje a Pekín, que ha estado intentando aumentar su influencia en naciones insulares estratégicas del Pacífico, de que la región no está indefensa.
Nueva Zelanda mantiene una alianza militar formal con Australia, pero tuvo un distanciamiento con Estados Unidos cuando adoptó una postura en contra de las armas nucleares en su territorio en la década de 1980. Estados Unidos y Nueva Zelanda han intensificado su cooperación en los últimos años, y Nueva Zelanda es miembro desde hace mucho tiempo de la red de intercambio de inteligencia conocida como los Cinco Ojos, que también incluye a Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Australia.
Sin embargo, los desafíos que enfrentan las fuerzas armadas de Nueva Zelanda se han hecho más evidentes recientemente. Según recuerda el Wall Street Journal, el año pasado, el ejército neozelandés contaba con aproximadamente 15.140 efectivos, incluyendo más de 8.000 militares en servicio activo, además de reservistas y civiles; unos 330 menos que cuatro años antes. Por otro lado, en 2024, el buque hidrográfico HMNZS Manawanui, operado por la armada, encalló y se hundió cerca de Samoa, un incidente que se atribuyó a una serie de errores humanos.
Tres de los ocho buques de la armada de Nueva Zelanda —dos patrulleros de alta mar y un patrullero costero— fueron puestos en reserva y muchos de sus buques alcanzarán el final de su vida útil a mediados de la década de 2030.
«El mayor enfoque de Nueva Zelanda en China y el consiguiente aumento del gasto en defensa son cambios positivos», declaró al Wall Street Journal Ely Ratner, ex subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad del Indo-Pacífico durante la administración Biden y actual director del centro de estudios Marathon Initiative. «Si bien esto quizás no conlleve una contribución significativa a un conflicto regional, Wellington aún tiene mucho que aportar para frenar la influencia perniciosa de China en las islas del Pacífico».
Nueva Zelanda no es el único país que busca reforzar sus fuerzas armadas. Australia, por ejemplo, pretende comprar submarinos de propulsión nuclear a Estados Unidos y está aumentando la producción de misiles. Singapur, Corea del Sur, Japón y Filipinas también están realizando importantes inversiones en Defensa.