Colombia y Venezuela anuncian un plan conjunto contra el crimen en la frontera tras la caída de Maduro
Colombia y Venezuela anuncian un plan conjunto contra el crimen en la frontera tras la caída de Maduro
Petro y Rodríguez pactan reforzar la cooperación en seguridad, inteligencia y desarrollo social para recuperar el control de una frontera dominada durante años por redes criminales
Los gobiernos de Colombia y Venezuela escenificaron este viernes un acercamiento estratégico con el anuncio de un plan coordinado para combatir las economías ilegales que operan a lo largo de su extensa frontera común, en un contexto marcado por la inestabilidad política venezolana tras la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, y la mandataria encargada venezolana, Delcy Rodríguez, acordaron en Caracas impulsar medidas conjuntas contra el narcotráfico, la minería ilegal y la trata de personas, tres de los principales factores de desestabilización en la zona limítrofe.
Rodríguez aseguró que los equipos técnicos de ambos países han realizado un análisis «muy serio y muy completo» del fenómeno criminal, y anunció la puesta en marcha inmediata de mecanismos de intercambio de información e inteligencia. «Que sepan los grupos del narcotráfico y del contrabando que estamos dando pasos firmes para combatir estos delitos», advirtió desde el Palacio de Miraflores.
El plan contempla una acción coordinada que incluirá dimensiones militares, policiales y sociales, con el objetivo declarado de recuperar el control institucional de una frontera de 2.219 kilómetros, históricamente permeable a las mafias. Petro defendió un esfuerzo «a fondo» entre ambas naciones para «liberar» a las poblaciones fronterizas del control de organizaciones criminales y subrayó que ese territorio «no puede ser de nadie más que de los pueblos».
Colombia y Venezuela anuncian un plan conjunto contra el crimen en la frontera tras la caída de Maduro
Además del componente de seguridad, ambos gobiernos acordaron impulsar programas socioeconómicos —cuyos detalles no fueron precisados— dirigidos a las comunidades más vulnerables, especialmente aquellas afectadas por la violencia y las actividades ilícitas.
El encuentro se produjo en el marco de la Comisión de Vecindad e Integración, liderada por los cancilleres de ambos países, en la que se constituyeron once mesas de trabajo para reforzar la cooperación en ámbitos como seguridad, comercio y energía.
La reunión reviste un significado político añadido al tratarse de la primera visita de Petro a Venezuela tras la detención de Maduro, un episodio que ha alterado el equilibrio de poder en el país caribeño y ha abierto una nueva etapa de interlocución regional. En este contexto, el mandatario colombiano ya había planteado la posibilidad de un diálogo a tres bandas con Estados Unidos para evitar un deterioro mayor de la situación venezolana.
Con este acuerdo, Bogotá y Caracas buscan proyectar una imagen de cooperación frente a un problema estructural que durante décadas ha escapado al control efectivo de ambos Estados, y que sigue condicionando la estabilidad y el desarrollo en la región fronteriza.