Mohamed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudí y el presidente Donald Trump en la Casa Blanca
Arabia Saudí no tiene ninguna prisa en sumarse a los Acuerdos de Abraham y estas son las razones
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha incluido una nueva variante en la guerra de Irán y en las negociaciones para poner fin al conflicto en Oriente Medio. Trump quiere que los principales países árabes y musulmanes se sumen a los Acuerdos de Abraham, el mayor logro del republicano en política exterior durante su primera Administración. Estos acuerdos supusieron en 2020 la normalización de relaciones entre Israel y Emiratos Árabes Unidos (EAU), Sudán, Baréin y Marruecos. El último país en hacerlo fue Kazajistán el pasado mes de noviembre, tras una conversación telefónica entre el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Pero Trump quiere aprovechar el caos generado en la región por la guerra contra la República Islámica y los ataques del régimen iraní contra sus vecinos del Golfo para unir a la causa a Arabia Saudí, la mayor potencia suní de la región. El presidente de Estados Unidos lanzó la idea durante una videoconferencia este sábado con los principales líderes del mundo árabe y musulmán para discutir y valorar las conversaciones en curso con el régimen iraní para, de momento, prorrogar el alto el fuego vigente desde el pasado mes de abril. Tras plantear esta inesperada iniciativa, según cuenta el portal de noticias Axios, se hizo el silencio. Tanto que el propio mandatario estadounidense llegó a bromear sobre si se había cortado la llamada.
Un día después de esta videoconferencia, Trump insistió en el tema en un extenso mensaje en su red social Truth Social, en el que aseguró que las negociaciones con la República Islámica iban «viento en popa». «Durante mis conversaciones del sábado con el príncipe heredero Mohamed bin Salmán de Arabia Saudí; Mohammed bin Zayed Al Nahyan, de Emiratos Árabes Unidos; el emir Tamim bin Hamad Al Thani; el primer ministro Mohammed bin Abdulrahman bin Jassim Al Thani y el ministro Ali al-Thawadi, de Qatar; el mariscal de campo Syed Asim Munir Ahmed Shah, de Pakistán; el presidente Recep Tayyip Erdogan, de Turquía; el presidente Abdelfatah el-Sisi, de Egipto; el Rey Abdalá II, de Jordania, y el Rey Hamad bin Isa Al Jalifa, de Baréin, afirmé que, después de todo el trabajo realizado por Estados Unidos para intentar resolver este complejo rompecabezas, debería ser obligatorio que todos estos países, como mínimo, suscriban simultáneamente los Acuerdos de Abraham», compartió.
A renglón seguido continuó diciendo: «Los países mencionados son Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (¡que ya son miembros!), Qatar, Pakistán, Turquía, Egipto, Jordania y Baréin (¡que ya son miembros!). Es posible que uno o dos tengan razones para no hacerlo, y eso se aceptará, pero la mayoría debería estar preparado, dispuesto y capacitado para convertir este acuerdo con Irán en un acontecimiento mucho más histórico de lo que sería de otro modo». Islamabad, que además está haciendo de mediador entre Washington y Teherán, ya ha adelantado que no está entre sus prioridades formar parte de los Acuerdos de Abraham.
Por su parte, aunque Egipto, Jordania y Turquía tampoco rubricaron este pacto, mantienen desde hace tiempo relaciones diplomáticas con Israel. Por lo tanto, la pieza clave para Trump es Riad. Sin embargo, Arabia Saudí se ha desmarcado por completo de esta iniciativa y ha insistido en que tan solo normalizará relaciones con el Estado judío si este se compromete a ofrecer un camino «claro e irreversible» para la creación de un Estado palestino independiente.
En 2024, la gran potencia regional estuvo a punto de ceder y abrir un canal directo con Israel –a cambio de garantías de seguridad de Washington– cuando el grupo terrorista palestino Hamás ejecutó el peor atentado terrorista de la historia del país hebreo, el 7 de octubre. Esto provocó la respuesta del Ejército israelí, que se tradujo en una brutal campaña militar contra el enclave, donde actualmente ocupa la mitad del territorio. Esto provocó que Riad tuviera que cambiar sus planes con respecto a Israel.
Ahora, aquellas prisas de 2024 para cerrar el acuerdo se han desvanecido. El príncipe heredero de Arabia Saudí y hombre fuerte, Mohamed bin Salmán, a diferencia de su padre, el Rey Salmán bin Abdulaziz, no considera la causa palestina como una cuestión central que deba supeditar los intereses saudíes. Pero la sociedad saudí sí se caracteriza por ser ampliamente propalestina y, tras la reciente ofensiva israelí contra la Franja, a Bin Salmán se le complica justificar a sus ciudadanos un acuerdo con el Gobierno de Benjamin Netanyahu que, además, también ha ampliado y respaldado la ocupación de Cisjordania y mantiene una campaña militar en el Líbano.
Aunque es verdad que la guerra contra Irán y los continuos ataques de la República Islámica contra los países del Golfo han confirmado la amenaza regional que representa la teocracia islamista, Riad también ve a Israel como un actor volátil que ha empujado a Estados Unidos a entrar en el conflicto. En su momento, Arabia Saudí pidió a Washington mayores garantías de seguridad y suscribir un acuerdo nuclear civil a cambio de normalizar relaciones con Israel; ahora seguramente la apuesta haya subido.
«Debería comenzar con la firma inmediata de Arabia Saudí y Qatar, y todos los demás deberían seguir su ejemplo. Si no lo hacen, no deberían formar parte de este acuerdo [con Irán], pues demuestra mala intención», advirtió Trump, quien incluso llegó a decir que ciertos líderes regionales «se sentirían honrados de que la República Islámica de Irán se uniera a los Acuerdos de Abraham».