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Un cartel vandalizado del candidato del Partido Laborista, el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, aparece en la fachada de una vivienda antes de las elecciones parciales de Makerfield,

Un cartel vandalizado del candidato del Partido Laborista, el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, en Makerfield,AFP

El futuro de Starmer al frente del Reino Unido se pone a prueba en las elecciones de Makerfield

Los medios locales dan como inevitable la victoria de Andy Burnham, su posterior entrada en el Parlamento de Westminster y su enfrentamiento, probablemente exitoso, contra un debilitado primer ministro

La división en el campo de la derecha británica, como demuestran los últimos sondeos, da casi por segura la victoria del laborista Andy Burnham en la elección parcial de este jueves 18 en Makerfield, en la periferia de Mánchester.

Andy Burnham, aún alcalde del Gran Mánchester, donde disfruta de altos índices de popularidad, necesita ganar la votación de mañana para enfrentarse al jefe del Gobierno británico, Keir Starmer, por el liderazgo del Partido Laborista, pues esa carrera está reservada solo a los miembros del Parlamento.

Un sondeo publicado en las últimas horas por el University College of London (UCL) da a Burnham una intención de voto del 45 %, seguido muy de cerca por el candidato de Reform UK (el partido de Nigel Farage), Robert Kenyon, que tiene un 40 %.

Por detrás de ellos aparece con un 8 % Rebecca Shepherd, la candidata de Restore Britain, un partido surgido como escisión por la derecha de Reform UK y que goza del apoyo del magnate estadounidense Elon Musk y una gran parte del mundo conservador mundial.

Starmer vs Burnham

El laborismo no pasa por su mejor momento. El primer ministro británico Keir Starmer ha sufrido en los últimos meses la deserción de dos ministros y varios secretarios de Estado, además de la irrupción de varias figuras laboristas que han confirmado su intención de contestar su autoridad en el partido y, en el caso de desbancarlo, en el mismo Gobierno.

En este contexto de descalabro laborista, Andy Burnham resulta ser uno de los pocos políticos laboristas que aún goza de una considerable popularidad, y no tiene reparos en salir a hacer campaña en las calles, donde le gusta ser filmado mientras departe relajadamente con los vecinos de Mánchester o de Makerfield.

Los medios locales dan como inevitable la victoria de Burnham, su posterior entrada en el Parlamento de Westminster y su enfrentamiento, probablemente exitoso, contra un debilitado Starmer; en este sentido, comienzan a especular sobre cómo sería un eventual Gobierno de Burnham, qué líneas seguiría y a qué aliados se uniría.

Así, el diario The Telegraph vaticina este miércoles que el ministro de Energía actual, Ed Miliband, ya se perfila como próximo ministro de Finanzas en un 'gabinete Burnham', y de hecho ya está en contacto regular con él para aconsejarle sobre temas económicos y financieros con el objetivo de no 'asustar a los mercados'.

Burnham, considerado parte de la 'izquierda moderada' del laborismo, provoca todavía temores en las élites financieras con sus planes, por ejemplo, a nacionalizar el suministro del agua y la energía en el Reino Unido con el fin último de aliviar las facturas de los hogares, unos planes que no ha hecho explícitos pero que han sido desvelados por el diario The Guardian.

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