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Greater Manchester Mayor Andy Burnham speaks at the launch of his by-election campaign in Ashton-in-Makerfield, west of Manchester in north-west England on May 22, 2026. The Makerfield by-election, expected in mid-June at the earliest, may see Burnham return to the government though he will face a tough fight from the poll-topping Reform UK. (Photo by Paul ELLIS / AFP)

Andy Burnham da el salto a Westminster y se prepara para disputar el liderazgo laborista a StarmerAFP

Andy Burnham da el salto a Westminster y se prepara para disputar el liderazgo laborista a Starmer

El hasta ahora alcalde de Mánchester conquista el escaño de Makerfield, abandona la política municipal y se sitúa en disposición de disputar el control del Partido Laborista

La victoria de Andy Burnham en las elecciones parciales celebradas en la circunscripción de Makerfield abre un nuevo frente político para el primer ministro británico, Keir Starmer. El hasta ahora alcalde de Mánchester ha logrado un escaño en la Cámara de los Comunes y queda así en posición de desafiar el liderazgo del actual jefe del Gobierno dentro del Partido Laborista.

Burnham, una de las figuras más reconocibles y con mayor peso político del laborismo, obtuvo 24.937 votos, el 54,82 % del total, imponiéndose con claridad al candidato de Reform UK, Robert Kenyon, que recabó 15.696 apoyos, equivalentes al 34,51 % de los sufragios.

El resultado refuerza las aspiraciones del dirigente laborista, que ya había manifestado públicamente su intención de competir por el liderazgo de la formación tras el duro revés sufrido por el partido en las elecciones locales de Inglaterra y en los comicios autonómicos de Escocia y Gales celebrados el pasado mes de mayo.

Para activar un proceso interno de relevo en la cúpula laborista, Burnham necesitará el respaldo de 81 diputados, el equivalente al 20 % del grupo parlamentario.

Su entrada en Westminster supone además el final de su etapa al frente de la alcaldía de Mánchester, cargo que deberá abandonar tras haber sido elegido diputado. Hasta la designación de un nuevo alcalde, el primer edil de Salford, Paul Dennett, asumirá provisionalmente las funciones municipales.

En su discurso de victoria, Burnham presentó el resultado electoral como una oportunidad para impulsar una nueva etapa política en el Reino Unido.

«Todos sentimos que el país no está donde debería estar», afirmó. El nuevo diputado prometió dedicar todos sus esfuerzos a convertir Makerfield en símbolo del «cambio que este país necesita» y reivindicó la necesidad de recuperar «algo que hemos perdido: la esperanza en el futuro».

El ascenso de Burnham se produce en un momento especialmente delicado para Keir Starmer. El primer ministro quedó políticamente debilitado tras los resultados electorales de mayo, en los que Reform UK, la formación liderada por Nigel Farage, protagonizó importantes avances y consolidó su crecimiento en distintos territorios del país.

La presión sobre el líder laborista no procede únicamente de Burnham. El exministro de Sanidad Wes Streeting, que abandonó el Gobierno el pasado mayo para facilitar una futura batalla interna por el liderazgo, también ha confirmado que concurriría a unas eventuales primarias.

Pese a ello, Starmer ha descartado cualquier posibilidad de dimisión y ha dejado claro que volvería a presentarse si finalmente se convocan elecciones internas en el Partido Laborista.

En Makerfield, la victoria de Burnham se produjo en una contienda en la que Reform UK volvió a demostrar su capacidad de movilización electoral. Tras el candidato laborista y Robert Kenyon, se situó Rebecca Shepherd, del partido Restore, con 3.111 votos (6,84 %). El conservador Michael Winstanley obtuvo 997 papeletas (2,19 %), mientras que Sarah Wakefield, candidata de los Verdes, logró 308 votos (0,68 %).

La elección devuelve a Burnham a la Cámara de los Comunes, donde ya ejerció como diputado entre 2001 y 2017. Su regreso al Parlamento no solo altera el equilibrio interno del laborismo, sino que amenaza con abrir una pugna por el liderazgo del partido en un momento de creciente desgaste para el Gobierno de Starmer.

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