El dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel (derecha), el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro (centro), nieto del expresidente Raúl Castro, y el ministro de las Fuerzas Armadas, general Álvaro López Miera
El nieto de Raúl Castro defiende una relación «civilizada» entre Cuba y EE.UU.
Reivindica el diálogo con Estados Unidos mientras rechaza cualquier intento de presión o imposición sobre la isla
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, ha irrumpido en los últimos meses como una figura clave en los contactos entre La Habana y Washington, en un momento de máxima tensión entre ambos países. En una inusual entrevista concedida al medio emiratí The National, aseguró que Cuba «no representa la más mínima amenaza a los intereses y a la seguridad nacional de EE.UU.» y defendió la necesidad de avanzar hacia una relación basada en el respeto mutuo.
Aunque no ocupa cargos formales ni en el Gobierno cubano ni en el Partido Comunista de Cuba (PCC), Rodríguez Castro ha ganado protagonismo como persona de contacto entre las autoridades de la isla y la Administración estadounidense, un papel que lo sitúa en el centro de una de las etapas más delicadas de las relaciones bilaterales en décadas.
Durante la entrevista, el nieto del histórico dirigente cubano afirmó que «Cuba y su Gobierno revolucionario siempre han estado dispuestos a sostener una relación cordial, de respeto, civilizada» con Estados Unidos y expresó su deseo de que ese vínculo pueda llegar a ser «normal y natural».
«Nosotros continuamos ofreciendo esa relación civilizada, de respeto y en igualdad de condiciones, donde podemos discutir todos los asuntos que a ambas partes interesen y que lleguemos a acuerdos en asuntos en que tengamos una visión similar, respetando nuestras diferencias», señaló.
No obstante, Rodríguez Castro sostuvo que resulta complicado avanzar en cualquier negociación mientras persista un clima de hostilidad entre ambos países. «Es difícil cualquier tipo de conversación, discusión, negociación o diálogo en un ambiente muy hostil de medidas coercitivas, de amenazas y de pretensiones al condicionamiento y la imposición», afirmó.
En esa línea, defendió que ni el Gobierno cubano ni «la dignidad del cubano» están dispuestos a «someterse no sólo a EE.UU., sino a ningún país del mundo», al tiempo que insistió en que el diálogo continúa siendo la mejor vía para acercar posiciones entre Washington y La Habana.
La creciente influencia de Rodríguez Castro se explica, en parte, por sus estrechos vínculos con su abuelo, Raúl Castro, quien sigue siendo una figura de referencia dentro del sistema político cubano pese a no ocupar responsabilidades oficiales. Asimismo, sus conexiones con el Ministerio del Interior y con Gaesa, el conglomerado empresarial controlado por los militares, lo han convertido en un actor de peso en la interlocución con Estados Unidos.
Su aparición pública y sus declaraciones reflejan el intento de La Habana de trasladar un mensaje de disposición al diálogo en medio de un escenario marcado por la desconfianza mutua y las crecientes tensiones entre ambos gobiernos.