Xi Jinping y el presidente de EE.UU. Donald Trump durante su visita a Pekín
China endurece la guerra tecnológica con EE.UU. y veta exportaciones a diez empresas estratégicas estadounidenses
Pekín incluye en su lista de control a compañías vinculadas a la defensa, los drones, la industria aeroespacial y las tierras raras en respuesta a las restricciones impuestas por Washington
China dio este lunes un nuevo paso en la creciente pugna tecnológica y comercial con Estados Unidos al incluir a diez empresas estadounidenses en su lista de control de exportaciones, una medida que restringe su acceso a productos chinos considerados estratégicos y que afecta especialmente a sectores vinculados a la defensa, la industria aeroespacial, los drones y las tierras raras.
La decisión fue anunciada por el Ministerio de Comercio chino, que justificó la medida en la Ley de Control de Exportaciones y en la normativa relativa a productos de doble uso —aquellos con aplicaciones tanto civiles como militares—. Según el Gobierno chino, el objetivo es «salvaguardar la seguridad y los intereses nacionales» y cumplir con sus obligaciones internacionales en materia de no proliferación.
Como consecuencia de esta decisión, los operadores chinos tendrán prohibido exportar productos de doble uso a las compañías afectadas. Además, Pekín vetará que organizaciones o particulares de cualquier país o región transfieran o faciliten a estas empresas bienes de doble uso de origen chino.
El Ministerio de Comercio precisó que todas las operaciones de exportación actualmente en marcha deberán interrumpirse de forma inmediata. Únicamente en situaciones excepcionales los exportadores podrán solicitar una autorización específica para completar una venta.
Entre las compañías incluidas en la lista figuran Aveox, Red Cat Holdings, Teal Drones, IMSAR, Jaia Robotics, Ball Aerospace & Technologies, Oshkosh Defense, L3Harris Maritime Services, MP Materials y USA Rare Earth.
Se trata de empresas vinculadas a ámbitos especialmente sensibles para la competencia estratégica entre las dos principales potencias económicas del mundo, como los sistemas militares, la robótica avanzada, la tecnología aeroespacial, los servicios marítimos, los drones y la explotación de tierras raras, materias primas esenciales para numerosas industrias de alta tecnología.
La decisión llega en un momento de aparente deshielo diplomático entre Pekín y Washington. Durante la visita de Estado que el presidente estadounidense, Donald Trump, realizó a China el pasado mes de mayo, ambos gobiernos defendieron la necesidad de construir una nueva «relación de estabilidad estratégica constructiva» para encauzar unas relaciones marcadas durante años por las disputas comerciales y geopolíticas.
Desde entonces, las dos potencias han puesto en marcha mecanismos de diálogo en materia de comercio e inversiones, han anunciado acuerdos de cooperación en sectores como la agricultura y la aviación y han reanudado contactos militares. Sin embargo, las discrepancias de fondo continúan intactas.