Giorgia Meloni en un foto de archivo durante una rueda de prensa
Meloni pierde la primera batalla de su guerra por cambiar la ley electoral y la oposición pide su dimisión
El voto secreto permite que aliados de su bloque den la espalda a una enmienda presentada por su Gobierno en su ley estrella
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Giorgia Meloni no tira la toalla a pesar de la presión que ejerce la oposición y las pequeñas traiciones de algunos de los suyos. La primera ministra italiana ha perdido la votación en el Congreso para avanzar, como ella quiere, en su ansiada reforma electoral.
Los partidos de la oposición italiana, pletóricos, en bloque le han pedido que dimita al considerar esa derrota un fracaso inasumible para su Gobierno.
La Cámara de los Diputados rechazó por un voto de diferencia una enmienda presentada por el Gobierno de Meloni sobre las listas electorales, en el primer día de tramitación de la reforma legislativa.
Esto implica que el Ejecutivo ha perdido la mayoría parlamentaria en el debate de esta enmienda y que numerosos parlamentarios de derechas votaron en contra de su propia bancada.
La reacción de la oposición y de sus líderes fue más allá de celebrar el rechazo de la norma. La secretaria del Partido Demócrata, Elly Schlein; el presidente del Movimiento 5 Estrellas, Giuseppe Conte, y los coordinadores de Alianza Verde e Izquierdas, Angelo Bonelli y Nicola Fratoianni, entre otros, echaron las campanas al vuelo y trataron de arrinconar a Meloni.
Una vez terminada la sesión parlamentaria, como recuerda Efe, todos ellos se congregaron a la puerta del romano Palacio de Montecitorio, sede de la Cámara de los Diputados, para emplazar a la líder de Hermanos a abrir una crisis de Gobierno ante el jefe del Estado, Sergio Mattarella.
La mandataria, como varios de sus predecesores en el pasado, trata de reformar la ley electoral y ha acelerado su tramitación antes de la pausa estival y al inicio del último año de legislatura.
Se trata de un texto muy importante para ella que ha sacudido la política en estos días, suscitando el 'no' de la oposición en bloque y algunas dudas entre sus propios socios de coalición, la conservadora Forza Italia y la Liga.
Estas diferencias dentro de la alianza derechista de Meloni han sido confirmadas con la votación ya que el resultado revela que numerosos parlamentarios de la bancada gubernamental rechazaron la reforma amparados por el sistema de voto anónimo. En el argot político italiano a estos se los conoce como «francotiradores».
La reforma electoral tiene como objetivo, según sus impulsores, dar mayor estabilidad a los Gobiernos futuros y para ello, su principal novedad es la introducción de un «premio de escaños» a la lista o coalición que logre alcanzar el 42 % de votos en unos comicios.
Sin embargo, nada más llegar a la Cámara de los Diputados el texto ha recibido 200 enmiendas. Meloni proponía candidaturas con cabezas de lista blindados y el resto de candidatos sujetos a la preferencia de los electores. Los socios minoritarios del Gobierno habían aceptado esta medida a última hora, pero con titubeos.
Una hora después de conocerse el resultado, la primera ministra se limitó a reconocer en sus redes sociales que en el seno de su propia coalición «hace falta una reflexión», ya que «han faltado algunos votos».
Además, reivindicó que su intención era permitir a los electores elegir a sus propios parlamentarios después de 30 años de listas cerradas y criticó a la oposición por «exultar como si hubiera ganado un Mundial» tras esta votación.
La Cámara de los Diputados deberá proseguir previsiblemente con el debate de la reforma y, una vez sea aprobada en su conjunto, pasar al Senado para completar su tramitación.
gsm/mra