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El primer ministro británico, Keir Starmer, interviene durante una reunión con activistas para debatir sobre las adopciones forzadas históricas, en Downing Street, Londres,

El primer ministro británico, Keir Starmer, en Downing Street, LondresAFP

Reino Unido

Starmer defiende que la decisión de dimitir como primer ministro fue «profundamente personal»

El todavía jefe del Gobierno británico ha confesado, durante una entrevista con la BBC, que llegó a esta conclusión tras pasar el fin de semana en su residencia de campo, rodeado de su mujer, Victoria, y de sus hijos

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido en una entrevista con la BBC que la decisión de renunciar al cargo, así como al liderazgo del Partido Laborista, fue «profundamente personal» y «realmente difícil». El político británico ha quitado importancia así a las presiones dentro de su propio partido que llevaban meses pidiendo su dimisión.

«Cuando tomas la decisión de renunciar del cargo de primer ministro, la decisión de que tu carrera política está acabada, es un asunto profundamente personal», comentó el viernes por la noche el todavía el inquilino del nº10 de Downing Street en una entrevista con la cadena británica, la primera desde que anunció su salida.

«Fue duro, muy duro. Me debatí sobre cuál era la mejor opción para mí, para el país y para el Gobierno», continuó Starmer.

La decisión final la tomó tras pasar el fin de semana en su residencia de campo, rodeado de su mujer, Victoria, y de sus hijos, y después de mantener «múltiples conversaciones» con colegas parlamentarios, miembros de su gabinete y sindicatos.

El primer ministro británico, Keir Starmer, posa con su esposa Victoria en la puerta del número 10 de Downing Street

El primer ministro británico, Keir Starmer, posa con su esposa Victoria en la puerta del número 10 de Downing StreetAFP

Hasta entonces, el mandatario había reiterado que seguiría en el cargo y desafiaría a cualquier rival en unas posibles primarias. Pero la dimisión de dos ministros y cinco secretarios de Estado en menos de un mes, así como la victoria del favorito para sucederle como primer ministro, Andy Burnham, en unas elecciones parciales, precipitó la dimisión.

Este sábado se cumplen exactamente dos años desde que el Partido Laborista ganó las últimas elecciones generales, con una aplastante mayoría absoluta, y Starmer llegó al número 10 de Downing Street.

En este periodo, el primer ministro se ha convertido en alguien tremendamente impopular entre los británicos, tras controvertidas decisiones políticas como el anuncio de recortes a los pensionistas, o el nombramiento y posterior cese del exministro Peter Mandelson como embajador en Washington, con estrechos vínculos con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein.

Además, esta impopularidad también se ha trasladado a las urnas, pues el Partido Laborista sufrió una enorme debacle electoral en las últimas elecciones locales y regionales del pasado 7 de mayo, frente al auge de la formación de derechas Reform UK de Nigel Farage.

Por ello, Burnham, apodado como el 'Rey del Norte' tras casi una década como alcalde de Mánchester, es la gran esperanza para el laborismo británico de cara a encabezar la formación para las próximas elecciones generales, previstas para 2029.

Si no surge ningún otro aspirante en el plazo de presentación de candidaturas, del 9 al 16 de julio, Burnham podría ser proclamado líder laborista el viernes 17 de julio y asumir como primer ministro británico –el séptimo que el Reino Unido tiene en una década– el lunes 20.

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