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Ángel Santiesteban Prats
CrónicaÁngel Santiesteban PratsLa Habana

E.U. emite nuevas sanciones al régimen de Cuba

El pueblo de Cuba cree que nunca se ha estado más cerca de la libertad que ahora, precisamente con la presión de los Estados Unidos y el despertar de la Unión Europea

La Habana (Cuba) Act. 14 jul. 2026 - 11:22

Imagen del estallido social en Cuba el 11J

E.U. emite nuevas sanciones al régimen de CubaRR SS

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, actualizó el listado de entidades sancionadas vinculadas a Cuba este lunes 13 de julio.

Mientras el presidente Donald Trump arremete con actuación bélica profunda contra el régimen de Irán –para obligarlo a sentarse a la mesa de negociación y respete los acuerdos, luego de violarlos con anterioridad–, mantiene diálogo telefónico con el presidente Putin e intenta convencerlo para detener de una vez la guerra con Ucrania, a la vez que hace público su criterio de que Rusia no podrá vencerla.

Y sobre esas y otras marchas, tampoco se olvida del «caso Cuba». No hay duda de que el cubanoamericano Marco Rubio, su Secretario de Estado, lo tenga entre las primeras páginas de su agenda personal y se lo recuerde.

La Cuba que siempre fue un enemigo potencial y jurado para los Estados Unidos, que ha dado cobijo a terroristas de Europa y de América en general, incluyendo los del propio Estados Unidos. Siempre fue base de preparación militar de guerrilleros (contrabandistas de drogas) y balneario vacacionista de los jefes, sobre todo de Colombia; aún hoy alberga bases de espionaje de Rusia y China. Porque Cuba jamás se sumó al descongelamiento de la «guerra fría».

Recientemente, se supo que Cuba había adquirido unos 300 drones iraníes que podrían llegar hasta Nueva York. Lo que evidencia una maniobra militar para la posible confrontación. Y, además, respalda el discurso oficialista, el que continúa siendo agresivo.

Cuba, históricamente, siempre se preparó para esa supuesta «invasión» de los Estados Unidos, cuando era protegida por el campo socialista, sobre todo por la Unión Soviética, que mantenía tropas militares en la Isla. La invasión nunca llegó, por lo que la tan cacareada irrupción norteamericana llegó a ser una frustración por la parte cubana. Todo ello pese a que, en realidad, este vecino cercano ha sido el mayor paño de lágrimas del pueblo cubano al recibir millones de emigrantes a partir de 1959, cuando Fidel Castro llegó al poder por la vía militar.

El Partido Demócrata de Estados Unidos ha sido el mayor cómplice de la dictadura cubana. Siempre ha ocurrido, en mandatos de los presidentes demócratas, la liberación de la válvula del régimen, para descomprimir la confrontación de la dictadura con el pueblo. Al abrir sus fronteras para recibir la estampida de los cubanos más decepcionados, cada vez que se les caldeaba la atmósfera, le extendía el período de vida a la dictadura.

El que más lejos quiso llegar fue el expresidente Barack Obama, quien les dio la oportunidad de instaurar en sus narices un socialismo al estilo chino. Pero el régimen siempre se burló de sus intenciones, mientras aparentaba escuchar y fingía mutar. Los grandes aprovechados y beneficiados fueron los totalitaristas cubanos. Los presos políticos continuaron en las cárceles. Y fue cuando más se debilitó a la oposición en Cuba. Al ver el contubernio de E.U., que se sumaba a la posición de «mano suave» de la Unión Europea (UE) con el régimen, gran parte decidió emigrar. Y la otra parte fue obligada a salir sin retorno.

El pueblo de Cuba cree que nunca se ha estado más cerca de la libertad que ahora, precisamente con la presión de los Estados Unidos y el despertar de la Unión Europea. Está convencido de que otro trato con el régimen, que no sea bajo presión, será tiempo perdido, mientras el gran perdedor continuará siendo el cubano de a pie, el que padece las mayores miserias, y sin derecho a protestar, sin que con ello peligre su libertad.

Las entidades cubanas incluidas en este nuevo paquete de sanciones pertenecen a entramados del régimen, empresas estatales y organizaciones asociadas al aparato represivo, el político y la seguridad del Estado cubanos:

  • Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR)
  • Brigadas de Respuesta Rápida (APARATO «CIVIL» REPRESOR)
  • Milicias de Tropas Territoriales (MTT)
  • Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC)
  • Grupo Empresarial de Comercio Exterior (GECOMEX)
  • Grupo Empresarial de Transporte Marítimo y Portuario (GEMAR)
  • OSDE S.A.
  • COREYDAN S.A. Y ENETEC S.A. (SECTOR ENERGÉTICO)
  • ANTEX S.A. (VINCULADA A GAESA)

El Secretario de Estado, al referirse el pasado 11 de julio al quinto aniversario de la represión contra las mayores protestas registradas en Cuba en seis décadas —donde hubo asesinato, múltiples heridos de balas, golpizas y miles de detenidos— dijo:

«Estados Unidos continuará utilizando todas las herramientas a su disposición tanto para enfrentar las amenazas a la seguridad nacional que representa el régimen comunista cubano, como para impulsar reformas económicas y políticas que brinden a Cuba un mejor futuro».

La Orden Ejecutiva 14404 del presidente Trump autoriza a sancionar a personas que cumplan criterios relacionados con la represión en Cuba y otras amenazas a la seguridad nacional y política exterior de los EE.UU.”. Y dichas entidades cumplen con el requisito, al estar directamente vinculadas en la financiación y represión violenta contra su propio pueblo.

Se prohíben todas las transacciones con dichas entidades. Todos los bienes e intereses de las personas y entidades sancionadas que estén en EE.UU. o bajo control de ciudadanos estadounidenses quedan bloqueados.

Una vez que la noticia llegó a La Habana, el canciller Bruno Rodríguez, en un mensaje en X, calificó el paquete de sanciones de «criminal y genocida», acusando a la administración de Donald Trump de aumentar la presión sobre Cuba. Asegura que las medidas golpean al pueblo, sus condiciones de vida y su sustento. Por lo que volvió a culpar al «bloqueo» (embargo) por la crisis.

He buscado en la calle a cubanos que respondan a esto. Pero la mayoría tiene miedo, se niegan a dar respuesta; algunos, luego de mirar a sus alrededores para asegurarse de que no será llevado detenido por la policía, hacen expresiones de «como lo que se sabe no se pregunta».

El primer entrevistado acepta que diga su nombre: Jorge Luis González dice no tener miedo y quiere darme su dirección, pero le digo que no es necesario. Luego de explicarle las nuevas sanciones del gobierno de Trump y la reacción oficialista del canciller Bruno Rodríguez, me dice: «Es cierto que el pueblo es quien paga los platos rotos. Ni a Trump ni a Díaz Canel les falta la comida en su mesa, lo que a nosotros nos cuesta tanto trabajo. Pero es cierto también que Trump no tiene por qué sentir por nosotros; sin embargo, a quien debería dolerle es a todos esos dirigentes barrigones que salen en la televisión y demuestran que no les importa. Les interesa más mantenerse en el poder y seguir viviendo la buena vida que a nosotros, sus esclavos, a los que no les resuelven ningún problema».

Otro de los entrevistados me dio evasiva apenas le dije la idea y continuó su camino haciendo ademanes, como si fuera yo a complicarle la vida, más de lo que, supongo, la tenga.

Un señor no me da su nombre, pero me señala el barrio y dice que todo el mundo lo conoce: «Cuando Obama aflojó, pensé que íbamos a mejorar; pero todo nos fue igual. Nada cambió, salvo para los negocios del gobierno. No creo que tengamos oportunidad mientras exista el socialismo en Cuba y el capitalismo en Estados Unidos. ¡No sé cuál de los dos va a ceder!, pero hasta que eso no suceda, el pueblo cubano seguirá en la miseria».

Una señora, al ver que estaba entrevistando, se aleja para evadirme.

Sentado en la acera, un joven me dice: «La culpa es del bloqueo. Si los norteamericanos no se metieran con nosotros, las cosas estuvieran bien». La señora que está junto a él lo mira insultada y me afirma. «Señor, él es más gusano (contrarrevolucionario) que yo». El hombre la mira con los ojos como si fueran a salírsele de órbita. «Nosotros tenemos dos hijos en Estados Unidos y vivimos de lo que ellos nos ayudan; pero tenemos una hembra en la universidad, que hasta de la juventud comunista ha tenido que aceptar, a ver si le dejan terminar la carrera», agrega.

«¡Que son medios independientes!», le dice él. «No me importa», responde ella. «Que pase lo que sea. ¿Por dónde va a salir eso, señor?», me pregunta él. En España, le respondo. Y levanta las cejas.

La toma por el brazo y se van. Ella me sonríe, y mientras lo hace, mueve los labios para decirme: gracias.

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