Vista de la base, conocida como Torre 22, que es operada por tropas estadounidenses en Jordania
Por qué se ha convertido Jordania en un nuevo objetivo en la guerra entre Estados Unidos e Irán
Dos militares estadounidenses murieron este viernes en un ataque iraní con misiles y drones contra una base en el país árabe
Estados Unidos reconoció el pasado sábado sus primeras bajas desde la reanudación de la guerra contra Irán en una ofensiva contra una de sus bases en Jordania. El Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (Centcom) confirmó que dos uniformados fallecieron por un ataque iraní con misiles y drones el viernes. Además, un tercer soldado se encuentra desaparecido, mientras que otros cuatro resultaron heridos, aunque todos han sido ya dados de alta. Desde el pasado 28 de febrero, día en el que Washington comenzó, junto a Israel, su ofensiva contra la República Islámica, un total de 17 militares estadounidenses han muerto y más de 430 han resultado heridos.
Sin embargo, desde la reanudación de las hostilidades a principios de este mes de julio, y pese a la firma de un memorando de entendimiento (MoU) que establecía un alto el fuego de al menos 60 días, la muerte de los soldados estadounidenses, identificados como el teniente primero Tyler James Feehan, de 25 años, y la soldado Isabella Gonzales, de 19, amenaza con llevar a la región a una nueva guerra total. Irán ha hostigado estos últimos días, y como ya hizo meses atrás, a los países del Golfo, pero, en esta ocasión, ha incluido entre sus objetivos recurrentes a Jordania.
Según fuentes oficiales estadounidenses, citadas por The New York Times, en los últimos cinco días se han registrado hasta cuatro ataques iraníes contra tropas norteamericanas en este país árabe. Esto se explica porque, en las jornadas previas al inicio de la guerra, el Pentágono trasladó varias tropas que tenía desplegadas en Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Qatar a ubicaciones que consideraba más seguras en Jordania e Israel. A esto se suma que el papel de Amán en las operaciones estadounidenses no ha hecho más que aumentar, mientras que otros aliados de Washington en la región han restringido la capacidad de este para estacionar soldados o usar su espacio aéreo para atacar a la República Islámica.
El primer ataque contra Jordania, según un registro del rotativo neoyorquino, tuvo como objetivo la base aérea Rey Faisal, donde resultaron heridos hasta cinco militares estadounidenses. El segundo ataque tuvo lugar en una base del este de Jordania desde la que operaban helicópteros Black Hawk y causó daños a un número indeterminado de ellos. El pasado jueves, varios misiles iraníes impactaron en la base aérea jordana de Muwaffaq Salti, en Azraq, la misma base en la que el viernes murieron los uniformados estadounidenses. Un ataque anterior hirió a unos 20 soldados que trataban de refugiarse en los búnkeres.
Este domingo, el Ejército jordano informó de nuevo de que había interceptado y derribado tres misiles iraníes, mientras que un cuarto proyectil lanzado contra su territorio cayó «en una zona remota» del sur del país árabe. Ayer, y por segundo día consecutivo, la Guardia Revolucionaria ha apuntado contra el aeropuerto internacional de Aqaba. Con estos ataques, la República Islámica quiere demostrar que, aunque el Pentágono haya trasladado ciertos recursos a países más lejanos, como Jordania, aun así puede seguir amenazando los intereses norteamericanos. Además, geográficamente, el país árabe comparte frontera con Israel y Cisjordania, lo que también supone una amenaza velada al Estado judío, ya que cualquier inestabilidad en el reino hachemita afecta directamente a la seguridad del país vecino.
Jordania limita, a su vez, con Siria e Irak –precisamente aquí otro militar estadounidense murió el sábado durante la detonación controlada de un dron iraní derribado–, donde grupos terroristas patrocinados por Irán (como la Resistencia Islámica en Irak, donde se integra Kataeb Hezbolá) operan sobre el terreno. Hasta ahora, el país se ha constituido como un baluarte crucial que impide que estos grupos avancen hacia Israel y los Estados del Golfo, pero la estabilidad en Oriente Medio nunca se puede dar por sentada. En este contexto de máxima tensión, Estados Unidos va a enviar más aviones de combate a la región, así como aeronaves adicionales de reabastecimiento en vuelo, un claro indicativo de que el Pentágono se prepara para intensificar los ataques contra Irán.