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Barcos de la Armada china

Buques de la Armada china en aguas del Pacífico Occidental

El cerco chino se estrecha sobre Taiwán: nuevas maniobras con fuego real y un cambio en la estrategia de Pekín

El acoso por aire, y en menor medida por mar, no le ha dado resultado con la República de China (nombre oficial de Taiwán) y ahora Pekín se plantea el método inverso

El régimen de Xi Jinping busca nuevas formas de acercarse a Taiwán. El objetivo no es tratar de alcanzar un acuerdo que satisfaga a ambas partes si no la anexión al continente del archipiélago que considera territorio propio.

Pekín es una máquina incansable de idear nuevas estrategias y técnicas que le lleven a conquistar Taiwán, pero este país se ha convertido en un superviviente capaz de estrechar relaciones sólidas y lo que es más importante, sostenidas con la primera potencia del mundo.

Estados Unidos, a pesar de la volatilidad del pensamiento Trump, sigue siendo el «primo de Zumosol» que le protege las fronteras, pero no sólo a Taiwán. La presencia recurrente de la flota estadounidenses en aguas del Pacífico Occidental y sus ejercicios conjuntos suponen un alivio para Taipey, pero también para Japón o Filipinas, países periféricos que desconfían de las intenciones del gigante asiático.

En Taiwán advierten y no se cansan de recordar que ellos nunca han formado parte de la China comunista. El argumento tiene peso histórico propio, pero en Pekín lo consideran un fleco que quedó pendiente en 1949, tras la revolución.

El escenario, pese a las presiones, no se ha modificado por décadas, pero la República Popular China tiene prisa y si la estrategia de acoso y amenaza por aire, y en menor medida por mar, no le ha dado resultado con la República de China (nombre oficial de Taiwán) ahora se plantea el método inverso para acorralar a su objeto de deseo.

Xi Jinping está de acuerdo en bajar la intensidad de los vuelos sobre el espacio aéreo taiwanés y en su lugar intensificar la presencia de buques de guerra en aguas del estrecho. La amenaza potencial implícita consistiría en avanzar en una acción similar a la de la Guardia Revolucionaria de Irán en el estrecho Ormuz.

China comenzó este jueves dos días de ejercicios militares con fuego real en el estrecho

Aunque China guarda silencio interceptar el tráfico marítimo que traslada a Taiwán recursos indispensables como el gas licuado sería una baza en cartera del régimen comunista. En cualquier caso, China comenzó este jueves dos días de ejercicios militares con fuego real en el estrecho.

Las zonas localizadas para sacar músculo y amedrentar a su pequeño, pero inteligente y astuto vecino, es el enclave suroriental de Fujián, según la Administración de Seguridad Marítima de esta provincia que recoge Efe.

El aviso delimita dos zonas en torno a la isla china de Dongshan, la segunda mayor de la provincia, e incluye la prohibición de navegación de cualquier embarcación. Hasta ahora, ni el Comando del Teatro Oriental de Operaciones, la rama del Ejército chino encargada de las actividades en torno a Taiwán, ni el Ministerio de Defensa taiwanés se han pronunciado sobre estas maniobras, pero estas prácticas empiezan a recordar a las de diciembre del pasado año.

Entonces, Pekín lanzó unas maniobras militares a gran escala en torno a Taiwán, denominadas «Misión Justicia-2025», en las que participaron unidades del Ejército de tierra, la Armada, la aviación y la fuerza de cohetes.

En aquellas misiones China lanzó 27 proyectiles hacia aguas al norte y al sur de Taiwán. Diez de ellos cayeron sobre la «zona contigua» taiwanesa, que se extiende a 24 millas náuticas (unos 44,5 kilómetros) de sus costas.

El portavoz del Ministerio de Defensa chino Zhang Xiaogang afirmó entonces que estos simulacros eran «plenamente legítimos y necesarios» y prometió que Pekín derrotaría con «firmeza» todos los intentos de «injerencia externa» en Taiwán, en referencia velada a Estados Unidos y Japón, recuerda también Efe.

Aquellos fueron los últimos «gestos militares» de China que ha optado por intensificar la presencia de la Guardia Costera (CCG) y de la Armada, en especial en la costa oriental.

La presencia de aviones chinos cerca de Taiwán se ha reducido en los primeros seis meses un 51 %

La prueba de que China está cambiando de estrategia es que la presencia de aviones chinos cerca de Taiwán se ha reducido en los primeros seis meses un 51 % respecto al mismo periodo de tiempo del año pasado. Se trata de la cifra más baja en cuatro años. En cambio la Guardia Costera China no hace más que multiplicar su presencia.

Un informe elaborado por ingeniSPACE, una firma de inteligencia geoespacial con sede en Silicon Valley, revela que, entre el 1 y el 8 de junio, los buques de la CCG navegaron por una amplia franja al este de la isla, desde las inmediaciones de la costa hasta bien entrada la zona económica exclusiva reclamada por Taipéi.

Christopher Sharman, director del Instituto de Estudios Marítimos sobre China del Naval War College de EE.UU., en declaraciones a Efe, advierte que una presencia continua de la CCG al este de Taiwán, «refleja el viejo empeño de Pekín en extender su alcance operativo por toda la primera cadena de islas y establecer gradualmente una 'nueva normalidad'», en referencia a la línea de archipiélagos que va desde Japón a Borneo, pasando por Taiwán y Filipinas.

Algo más, China no solo ha incrementado sus actividades cerca de Taiwán y de archipiélagos e islas periféricas administradas por Taipéi, como Kinmen y Pratas, sino que también ha redoblado sus patrullas en torno a las Senkaku (bajo control de Japón) y en el mar de China Meridional, con foco en el atolón de Scarborough, disputado con Manila.

Raymond Powell, responsable del proyecto de transparencia marítima SeaLight, describe este tipo de movimientos como «tácticas de salami» (salami slicing). «La idea es que vas presionando en los lugares y de las formas en que calculas que tu adversario no tiene nada en su caja de herramientas para responder», señala Powell. Esa dinámica, a su juicio, ha terminado por tener el efecto contrario al deseado al propiciar una mayor colaboración entre los países de la región y Estados Unidos.

«Japón, Taiwán, Filipinas, todos están ganando mucha resiliencia con toda esta experiencia. La pregunta –plantea– es si será suficiente».

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