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Jim Townsend: «No hay ningún otro puerto en el Mediterráneo con la capacidad de Rota»

El ex alto cargo del Pentágono para Europa y la OTAN analiza la importancia estratégica de las bases de Rota y Morón, y puntualiza las amenazas de Donald Trump de cerrarlas

James J. Townsend Jr., más conocido como Jim Townsend, pasó 35 años trabajando en política de defensa europea, la mayor parte de ellos en el Pentágono. Fue subsecretario adjunto de Defensa de Estados Unidos para Europa y la OTAN durante ocho años, cargo que dejó en enero de 2017, coincidiendo con la primera llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

Hoy es investigador principal en el Center for a New American Security y asesor del Atlantic Council en asuntos de seguridad transatlántica. Con motivo del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, y en un momento de fricción abierta entre Washington y Madrid por el gasto en Defensa, Townsend analiza durante una entrevista con El Debate el papel de las bases españolas de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) –ambas de titularidad española, con presencia militar estadounidense– dentro de la arquitectura de seguridad de la OTAN, y valora hasta qué punto las amenazas del presidente Trump de prescindir de ellas son creíbles. Jim Townsend: «No hay ningún otro puerto en el Mediterráneo con la capacidad de Rota».

Para Townsend, Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) ocupan un lugar que ninguna otra instalación puede sustituir, ni siquiera sobre el papel. «Esas dos bases son muy importantes para Estados Unidos y también para España, dada la estrecha relación entre los ejércitos de ambos países», explica. Su valor, subraya, no es solo militar sino geoestratégico: son el ancla occidental de la OTAN en el Mediterráneo, una región que en su opinión recibe menos atención de la que merece pese a ser clave en el control de los movimientos de terroristas y migrantes desde el norte de África hacia el sur de Europa.

Preguntado sobre cómo resumiría, en una sola frase, por qué Rota y Morón importan a Washington, Townsend concluye: «Nos protegen de las amenazas y los problemas del sur de Europa, y son un vínculo importante entre el pueblo estadounidense y el español. La relación entre nuestros dos ejércitos representa maravillosamente una historia entre Estados Unidos y España que es anterior incluso a la guerra de independencia norteamericana».

Desde Rota operan destructores de la clase Aegis que patrullan junto a la Armada española y que, además de su función de vigilancia naval, cuentan con capacidad de defensa antimisiles integrada en los radares de la OTAN en el Mediterráneo oriental, construidos hace unos quince años para protegerse de eventuales misiles iraníes. «No es solo un buque de superficie que ves patrullando; también puede derribar misiles balísticos o drones», detalla Townsend.

Morón, por su parte, es clave para la capacidad de reacción rápida de Estados Unidos hacia África y Oriente Medio. Townsend recuerda el episodio que, según él, demostró su necesidad: el ataque de 2012 contra la Embajada estadounidense en Bengasi (Libia), en el que murió el embajador Chris Stevens: «No pudimos rescatarlo porque no teníamos fuerzas de reacción rápida en el sur de Europa capaces de llegar a tiempo. Después de aquello entendimos que necesitábamos un país que nos permitiera desplegar esas fuerzas para proteger nuestras embajadas en África. Y España dijo que sí, que nos ayudaría».

Desde entonces, Morón combina reabastecimiento aéreo, fuerzas de reacción rápida y vuelos de reconocimiento que la OTAN utiliza también para vigilar embarcaciones de migrantes en el Mediterráneo y el Atlántico.

Un matiz que Townsend considera importante: «Estas son bases españolas. Nosotros estamos en ellas, pero trabajamos junto a la Marina, el Ejército del Aire y el Ejército de Tierra españoles. Somos interoperables entre nosotros, y por eso es tan importante mantener una buena relación».

¿Y si Estados Unidos trasladara las bases a Marruecos?

Preguntado directamente por la posibilidad –temida en España– de que Washington trasladara sus instalaciones a Marruecos, un competidor regional de España, Townsend descarta el escenario sin matices: «No creo que fuera posible. Se podría intentar, pero nunca se obtendría la misma geografía que ofrece España. Y, lo que es más importante, no es solo geografía: es la relación entre nuestros pueblos y la herencia política que compartimos».

Marruecos, recuerda, no forma parte de la OTAN, y aunque Estados Unidos pudo tener alguna instalación allí durante parte de la Guerra Fría o la Segunda Guerra Mundial, carece de la estabilidad política e histórica que sostiene la relación con España: «Florida no la fundó Marruecos. España es importante en la historia de Estados Unidos desde el principio. Se puede poner un aeródromo en cualquier sitio, pero quieres tenerlo en un lugar donde te reciban bien, donde te sientas cómodo, con el que llevas décadas trabajando codo con codo. No iremos a Marruecos».

¿Amenaza real o presión negociadora?

Townsend interpreta las advertencias de Trump sobre un posible cierre de las bases más como presión política que como una opción sobre la mesa. El contexto: tras la negativa inicial de Pedro Sánchez a comprometerse con elevar el gasto en defensa, y después de que España restringiera el uso de las bases para operaciones vinculadas a la guerra con Irán, Trump llegó a insinuar el cierre de las instalaciones, además de sostener que las bases son, pese a estar en suelo español, propiedad de Estados Unidos.

«Creo que es una amenaza», responde Townsend. En este sentido, destaca: «Nunca hay que subestimar a Trump, pero también dice muchas cosas que luego no se cumplen. Hay que vigilarlo, pero no creo que ni el pueblo estadounidense ni las Fuerzas Armadas respaldaran el cierre de esas dos bases como un gesto de presión contra España». Y añade, con ironía: «No voy a estar tranquilo hasta que se vaya de la Casa Blanca».

A la pregunta de si Estados Unidos puede permitirse perder una plataforma militar avanzada en el sur de Europa, la respuesta es tajante: «No, en absoluto».

Un contexto de mayor tensión: Ucrania, el Sahel y Oriente Medio

Townsend considera que la guerra en Ucrania, la inestabilidad en el Sahel y las tensiones en Oriente Medio han hecho que Rota y Morón sean hoy más relevantes que en el pasado, incluso más que durante la Guerra Fría: «Ahora tenemos una amenaza de Rusia que no existía de la misma forma. Los buques con base en Rota patrullan cada vez más también hacia el Atlántico Norte, no solo hacia el Mediterráneo». Señala además el papel creciente de nuevas tecnologías –misiles, drones y las llamadas naves navales no tripuladas, que Ucrania ha usado para expulsar a la flota rusa del mar Negro– como factores que obligan a la Marina estadounidense y a la española a estar «más alerta que nunca».

Sobre la singularidad de Rota, es categórico: «No hay ningún otro puerto en el Mediterráneo con la capacidad de fuego de Rota. En Italia está Sigonella, pero es sobre todo una base aérea; Nápoles es un centro de mando. Rota es, realmente, donde la Marina de Estados Unidos tiene sus buques importantes».

Un aliado «infravalorado»

Con más de cuatro décadas de trabajo en seguridad europea a sus espaldas, Townsend coincide con una percepción muy extendida entre los analistas: la de que España ocupa un lugar secundario en el relato transatlántico frente a Reino Unido, Francia, Alemania o Italia: «Siempre lo he pensado. España no está tan valorada como debería. Ha sido un aliado sólido, en las buenas y en las malas. Su ejército es muy profesional. Hay países que hacen mucho ruido para llamar la atención, y España no lo necesita: no tiene ese tipo de ego. Creo que su papel ha estado infravalorado, y lo ha desempeñado con Estados Unidos de una forma tranquila y profesional. Espero que sigamos así, y que otros se queden con la banda de música».

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