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Mapa del mundo con la proyección Equal Earth y Mercator

Mapa del mundo con la proyección Equal Earth y MercatorLuis Cano

La batalla por el mapamundi: de los topónimos de Trump a la victoria de África en la ONU

El hemisferio norte pierde presencia con el nuevo mapa mundial aprobado por la Naciones Unidas

El mapamundi se ha convertido en el nuevo teatro de batalla internacional con Estados Unidos como gran agitador. Su presidente, Donald Trump, está determinado a usar los topónimos como arma de presión política; y su delegación en Naciones Unidas fue la única que se opuso a la aprobación de un nuevo mapa mundial que supone la pérdida de la hegemonía del hemisferio norte.

Naciones Unidas (ONU) dejará de utilizar el mapa del mundo habitual y lo sustituirá progresivamente por otro que «ofrece una representación más precisa» de los continentes, según la resolución aprobada por la Asamblea General. El resultado es la pérdida de presencia continental de los países del hemisferio norte en favor del sur, especialmente de África, cuyos países han impulsado la iniciativa.

La representación más común de la cartografía mundial es la proyección Mercator, utilizada desde 1559. Su presencia es habitual en manuales académicos, medios de comunicación, plataformas digitales y documentos oficiales. A partir de ahora será sustituida por modelos como Equal Earth (que traducido significa Tierra Equivalente), diseñado en 2018 con la intención para representar de forma más precisa del tamaño de los continentes.

Mapa del mundo con la representación Mercator y Equal Earth

Mapa del mundo con la representación Mercator y Equal EarthLuis Cano

Mapa del mundo con la representación Mercator y Equal Earth

Mapa del mundo con la representación Mercator y Equal EarthLuis Cano

Los críticos de la proyección Mercator encuentran que su representación refuerza una visión colonialista del mundo, puesto que sobrerrepresenta al hemisferio norte. Así, Groenlandia tiene un tamaño similar a África cuando en realidad el continente es 14 veces mayor que la isla. Esto se debe a que la proyección creada por el cartógrafo Gerardus Mercator para la navegación amplía las zonas cercanas al Polo Norte, como América del Norte y el norte de Europa y Asia, mientras que reduce las que tienen mayor presencia en el ecuador, como América del Sur y África. La resolución no es vinculante y no prohíbe la utilización de Mercator, pero busca que la ONU y agencias como la UNESCO pasen a usar la proyección Equal Earth.

Más allá del debate científico sobre qué proyección es más precisa en la representación de los continentes, la cuestión es una victoria política de los países africanos impulsores de la iniciativa impulsada por Togo. La resolución fue aprobada por la Asamblea de la ONU el viernes, con 164 votos a favor, seis abstenciones y un solo voto en contra, el de Estados Unidos. La delegación de Estados Unidos argumentó durante la sesión que entiende la resolución «como algo indisociable de un proyecto ideológico más radical y amplio» y criticó que la Asamblea General «esté debatiendo cuestiones de mapas del siglo XIX hablando de reparación y justicia cognitiva».

El ministro de Exteriores de Togo, Robert Dussey, país impulsor de la medida, no ocultó que la finalidad no es científica sino política. «Los mapas no son únicamente herramientas geográficas. Dan forma a nuestro entendimiento del mundo, orientan la educación, alimentan la imaginación e influyen en las percepciones colectivas. Así pues, nunca son neutrales», expresó. Según Dussey, la proyección Mercator ha contribuido a «minimizar de forma simbólica el tamaño de África y de otras regiones, generando una visión desequilibrada de la geografía mundial».

Topónimos de Trump

La discusión en Naciones Unidas no es el único enfrentamiento actual a cuenta del mapamundi. Donald Trump ha impuesto o propuesto cambios de numerosos topónimos, tanto dentro de Estados Unidos como en la frontera con sus vecinos y más allá.

Mediante una orden ejecutiva en el contexto de disputas comerciales con Canadá, Trump ordenó a las agencias federales usar el topónimo Lago América en lugar de Lago Ontario, lo que llevó a plataformas como Google y Apple a reflejar esa etiqueta en las versiones estadounidenses de sus mapas.

El cambio de Golfo de México a Golfo de América fue el primer gran cambio oficial de este tipo en su segundo mandato, formalizado mediante una orden ejecutiva para registros cartográficos y federales de EE. UU., y desatando el rechazo formal de México. Además, recientemente ha compartido imágenes de mapas donde la palabra México aparecía tachada y sustituida por América, una idea que fue rechazada de inmediato por las autoridades del estado.

Más allá de sus fronteras, tras la escalada militar con Irán y alegando control sobre la vía marítima, Trump propuso rebautizar el estrecho de Ormuz con su propio nombre, Estrecho de Trump, compartiendo mapas modificados en redes sociales.

En la práctica internacional y técnica, estas medidas solo tienen validez legal dentro de las bases de datos federales estadounidenses, ya que un gobierno no puede imponer cambios toponímicos fuera de sus fronteras ni alterar nombres de estados soberanos sin procesos legislativos y constitucionales internos. Una batalla política en la guerra por controlar el mundo incluso en los mapas.

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