La limusina actual fue un encargo de Obama y la han usado Biden y Trump
Acorazado con ruedas
El punto débil de la nueva limusina de Trump que pocos conocen
Apodada como La Bestia y a caballo entre la realidad y la ficción, el vehículo presidencial no es tan temible como puede parecer
Tanto en su anterior legislatura como en esta, Donald Trump puede alardear de muchas cosas excepto de coches. Ahí donde vemos a la imponente bestia, se trata de un engendro muy seguro pero con unas carencias importantes, una especialmente que podemos calificar como inexplicable.
Hay que tener en cuenta que los coches presidenciales en los Estados Unidos suelen durar una década en funcionamiento, pues en este tiempo es fácil que queden tecnológicamente muy desfasados, lo que puede poner en peligro la vida del presidente.
Guardaespaldas rodante
Hay que tener claro que este vehículo no nace con la intención de desplazar al presidente, sino que su máxima función es protegerle en cualquier situación. Una auténtica burbuja de seguridad en la que poder meterle en situaciones de riesgo y en cualquier lugar.
Basta ver las puertas del coche del que baja Trump para entender su función
La bestia actual fue un encargo personal de Obama. Aunque simula ser un Cadillac, entendidos en la materia hablan de que estamos realmente ante un bastidor (estructura) de camión con un motor y un blindaje de 20 centímetros de los materiales más duros que uno puede encontrarse en al tierra.
Burbuja de seguridad
La realidad es que más allá de la longitud, mide 5,12 metros, y del dato de que en su interior caben hasta 7 personas, el resto de especificaciones son fruto de los rumores, por lo que no es raro leer una cosa y la contraria.
Las ruedas también pertenecen a un vehículo industrial
Se trata de un vehículo que pesaría unos 9.000 kilos cargado hasta los topes y 6.800 sin cargar, un peso brutal equivalente al de un vehículo acorazado ligero, que realmente es lo que es...
Nunca viaja solo
Incluye todas las novedades tecnológicas existentes en materia de comunicaciones y defensas electrónicas, de hecho no viaja nunca solo, sino acompañado de una caravana de vehículos compuesta por una furgoneta armero y otra de guerra electrónica que asegura las comunicaciones y cuenta con inhibidores de todo tipo de frecuencias.
El maletero dispone de armas, bolsas de sangre del propio presidente e incluso bombonas de oxígeno para asegurar que el coche pueda precintarse herméticamente frente a ataques químicos, o por si se cae al agua.
Corre menos que un Seat Panda
Bajo el capó descansa un V8 con doble turbo con una potencia que superaría los 500 caballos, pero es imposible encontrar una cifra exacta, pero la realidad es que la relación peso potencia es tan mala que el Cadillac del presidente solo alcanza los 100 kilómetros a la hora.
La limusina tiene espacio para siete ocupantes
Sin duda su verdadero punto débil que debería solucionarse en la próxima generación que debería llegar en 2028, tras 10 años en servicio y que seguramente solucionará este punto débil que la deja en evidencia.