Pere Navarro en una de sus comparecencias públicas
Seguridad vial
Los jubilados temen que la DGT les estigmatice y les prohíba conducir: «Ser mayor no es un riesgo»
Nuevo capítulo de la saga entre colectivos de mayores y la DGT, que no permiten que se les discrimine al volante por su carnet de identidad
No es la primera vez que el director general de la DGT, que tiene 72 años, trata el tema de los mayores de 65 años al volante, en un intento por modificar los plazos de renovación del carnet de conducir.
Hace ya años que el organismo estudia la posibilidad de reducir los períodos de renovación del carnet para este colectivo, así como un endurecimiento del examen psicotécnico necesario para su renovación.
Menos años de validez
Todo ello teniendo en cuenta que las estadísticas dicen que el colectivo de mayores de 65 años no es el que más accidentes sufre en carretera ni mucho menos, aunque su avanzada edad sí lo convierte en el más vulnerable en caso de accidente.
La clave está en reducir los plazos de renovación
En esta ocasión ha sido la Plataforma de Mayores y Pensionistas, con su presidente Jesús Norberto Fernández al frente, quien ha mostrado públicamente su «preocupación» por la publicación de la Guía de Consejo Sanitario para el Conductor Mayor.
Una guía preocupante
De acuerdo con la plataforma, esta guía da por hecho que «la edad es un factor de riesgo», una postura que esta Plataforma ha discutido recientemente con la DGT y su director general, Pere Navarro, en una reunión a dos bandas.
La Plataforma ha insistido en que nadie debe por sentado que «toda persona mayor representa un riesgo al volante», sobre todo teniendo en cuenta cómo se está alargando la esperanza de vida y la calidad de vida en España.
Los conductores mayores de 65, en el punto de mira
En este contexto la asociación aplaude que se tomen medidas dirigidas a mejorar la seguridad vial pero desde el diálogo y la conformidad mutua, no desde la imposición, recordando la importancia del derecho a decidir de las personas mayores, una de las claves de esta problemática, por lo que dejar de conducir debe ser un hecho «informado» y consensuado.
La guía, que vio la luz en el mes de abril, propone una especie de test para los conductores mayores y en función de las respuestas crean un semáforo que indica la aptitud del conductor para ponerse al volante, valorándose aspectos como si se le olvidan cosas o si tienen dificultad para pisar el embrague y les cuesta cambiar de marcha.