07 de julio de 2022

Santiago Gómez Pintado, a la derecha, en las elecciones de 1995 junto a Florentino Pérez y Ramón Mendoza

Santiago Gómez Pintado, a la derecha, en las elecciones de 1995 junto a Florentino Pérez y Ramón MendozaEFE

Santiago Gómez Pintado (1936-2022)

«Bueno para el Madrid»

Santi subrayaba que él era «futbolista, madridista y empresario», por este orden. Centrocampista de potencia, Muñoz y Zárraga le impidieron jugar en el Real Madrid, club al que patrocinó con Otaysa. Peleó por ser presidente en las elecciones de 1995

Santiago Gómez Pintado icono
Nació el 25 de julio de 1936 en Madrid y falleció el 21 de junio de 2022 en la misma ciudad

Santiago Gómez Pintado

Perteneció a la primera plantilla del Real Madrid entre 1953 y 1962, pero solo disputó un partido oficial con el primer equipo porque su carrera estuvo marcada por las cesiones al Cádiz, al Badajoz, al Córdoba, al Levante, al Murcia y al Racing de Santander. Acabó su carrera en el Atlético, para colgar las botas en 1964. Conocido empresario automovilístico gracias al concesionario Otaysa, patrocinó al Real Madrid entre 1990 y 1992. Tres años después luchó por la presidencia del club blanco, pero fue superado en votos por Ramón Mendoza y Florentino Pérez.

Quiso triunfar como jugador y tuvo la desdicha personal de querer serlo cuando el Real Madrid creó su leyenda en los años 50. Centrocampista de potencia, un luchador en el campo y después como empresario, Miguel Muñoz y Zárraga, dos mitos, le taparon siempre el puesto. Nacido en Madrid, comenzó a jugar en las categorías inferiores del club blanco y a los 17 años, en 1953, ascendió al primer equipo. Ese verano fue el que marcó el cambio universal de la historia de la entidad. Llegaron Alfredo Di Stéfano y Francisco Gento. Muñoz ya era un estandarte. Montejano, como le llamaban los compañeros, lo tenía muy difícil.
En realidad, fue imposible para Santi. Su primer partido oficial con el equipo madrileño lo disputó en la Copa Ramón de Triana, en 1955. Estuvo en la institución, presidida por Santiago Bernabéu, hasta 1962, un largo periodo definido por mil cesiones, al Cádiz, al Valencia, al Badajoz, al Levante, al Murcia, al Racing de Santander, mientras sus compañeros del Real Madrid levantaban cinco Copas de Europa. Terminó su carrera militando en el eterno rival, el Atlético. Una lesión le obligó a colgar las botas a los 28 años, en 1964, para atacar su nuevo reto: ser un gran empresario. Pero su carácter madridista marcó su vida. Ya que no llegó a triunfar en la entidad vestido de corto, lo intentó conseguir vestido de largo, primero como patrocinador y después como presidente.
Tras dejar el fútbol a los 28 años, se convirtió en un empresario popular por medio de un concesionario de coches situado en la calle María de Molina, en la esquina con la avenida de América. Otaysa (Organización de Talleres Y Servicios de Automoción) vendía automóviles de SEAT y Nissan. Montejano para los amigos del fútbol, Santiago Gómez Pintado como empresario, manifestaba en 1997 con una sinceridad plagada de orgullo que en esa época ya había facturado ventas de coches por valor de «15.000 millones de pesetas», una cifra descomunal hace un cuarto de siglo que el cambio al euro en 2001 deja hoy en una cantidad falsamente trivial.
El éxito empresarial fue tan grande que Santi decidió patrocinar al Real Madrid durante dos temporadas, entre 1990 y 1992, con Ramón Mendoza como presidente. «Pagué casi 300 millones de pesetas por cada temporada», señaló con franqueza posteriormente, un precio por el patrocinio que también era muy importante. Lo desveló cuando presentó su candidatura a la presidencia de la entidad en 1995, con Ramón Mendoza y Florentino Pérez como rivales. Ese era el gran sueño de su vida.
Su fama como patrocinador y la popularidad adquirida con Otaysa le hizo ganarse la simpatía del madridismo. Su mensaje presidencial, «Santiago Gómez Pintado, bueno para el Madrid», fue una publicidad acertada. Pero a la hora de la verdad no pudo competir con los otros dos grandes candidatos. Las elecciones se celebraron el 19 de febrero de 1995 y las ganó Mendoza por 698 votos de diferencia con Florentino Pérez. Mendoza sumó 15.203 apoyos, Florentino Pérez tuvo 14.506 y Santi Gómez Pintado consiguió 4.154. Pero hoy todavía se recuerda ese lema, «bueno para el Madrid».
Los puntos principales de su campaña electoral fueron la construcción de una nueva ciudad deportiva en la que habría un moderno pabellón de baloncesto y zonas de ocio para los socios, con cines, guardería y centros de restauración. Corbalán era su hombre para dirigir la sección de baloncesto. No ganó. Nunca pudo cumplir el sueño. Pero todo el madridismo le recuerda.
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