26 de septiembre de 2022

Manuel Molares

Manuel Molares

Manuel Molares do Val (1943-2022)

Periodista con letras mayúsculas

Sus Crónicas Bárbaras, publicadas en más de veinte periódicos nacionales, son valientes, bien documentadas y oportunas

manuel molares
Nació el 1 de mayo de 1943 en Vigo, Pontevedra y falleció el 13 de septiembre de 2022 en Madrid

Manuel Molares do Val

Periodista

Periodista de trinchera, abrió la primera delegación de la Agencia EFE en Pekín, estuvo en Vietnam informando de la invasión China y fue corresponsal en México, California, y en Bruselas.

PERIODISTA, así con letras muy grandes. Yo le conocí al poco de mi llegada a Madrid en 1983, nos presentó un querido amigo común y compañero mío en la Armada. Manuel también había sido oficial de Máquinas de la Marina Mercante. Luego estudió ingeniería en Estados Unidos y a su regreso a Madrid se licenció en Periodismo.
Aunque nacido en Vigo, muy pequeño se trasladó con toda la familia a Pontedeume donde se establecieron y aún permanecen. Manuel ejercía de «eumés» y nunca perdió su fuerte acento gallego, a pesar de haber vivido su profesión de periodista en distintos países.
Periodista de trinchera, abrió la primera delegación de la Agencia EFE en Pekín, estuvo en Vietnam informando de la invasión China, donde sufrió un grave accidente, el disparo de un francotirador alcanzó al conductor del Jeep en el que viajaba y cayó por un barranco. Fue corresponsal en México, California, y en Bruselas.
Sus Crónicas Bárbaras, publicadas en más de veinte periódicos nacionales, son valientes, bien documentadas y oportunas. Le he insistido muchas veces, sin éxito, para que las publicara en un libro recopilatorio porque, no importa cuándo fueron escritas, siempre son de actualidad.
Escribió el prólogo de mi segunda novela, El Muro, donde se narran hechos que él tan bien conocía. Derrocha cariño en cada una de sus líneas y nunca se lo agradecí bastante. Él fue el primero que creyó en mí y me animaba constantemente a escribir. Cuando me presentaba a alguno de sus amigos periodistas siempre ponía la coletilla: «Jaime escribe muy bien», lo que viniendo de un profesional como él era para mí un gran estímulo.
Marido enamorado, padre y abuelo amantísimo, ha dejado un vacío imposible de llenar. Solo su recuerdo de hombre bueno, con un corazón que no le cabía en el pecho, nos reconforta a los que tuvimos la suerte y el honor de ser sus amigos.
Descansa en Paz, amigo.
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