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Belén del Valle

Belén del ValleEl Debate

Belén del Valle (1943-2025)

La primera mujer fiscal de España

Contribuyó a que otras mujeres se animaran a preparar las oposiciones para el ingreso en la Carrera Fiscal, convirtiendo la presencia femenina en un fenómeno imparable

Belén del Valle
Nació en Cangas de Onís en 1943 y falleció en la misma ciudad el 19 de mayo de 2025.

Belén del Valle Díaz

Ex teniente fiscal

Aseguró que había cumplido con su profesión bajo tres premisas: «La Justicia es necesaria», «los fiscales no son máquinas de acusar» y «lo importante es hacer bien tu trabajo».

De la misma forma discreta en que vivió, nos dejó el pasado lunes Belén del Valle Díaz, ex teniente fiscal de la Fiscalía del Principado de Asturias y primera mujer que aprobó las oposiciones a la Carrera Fiscal en España.

No puedo dejar de sentirme vinculado a este momento en que desaparece la persona que sin quererlo se convirtió en un personaje histórico. Durante el tiempo en que estuve al frente de la Fiscalía General del Estado tuve ocasión de oír hablar a los compañeros y compañeras de ella, pese a estar jubilada, pues no solo el recuerdo de la persona sino, como decía, del personaje, estaba presente como pionera, ejemplo y referente.

El Boletín Oficial del Estado de 15 de diciembre de 1973 publicó la Orden que nombraba funcionarios en prácticas de las Carreras Judicial y Fiscal a los opositores a ingreso en la Escuela Judicial integrantes de la XXI Promoción. Ninguna mujer en los treinta jóvenes ingresados en la Carrera Judicial. Solo ella entre los quince que lo hicieron en la Carrera Fiscal. Esa soledad de género que sitúa a una mujer entre un número indeterminado de hombres provocó en otros tiempos que la luz de las mujeres se apagara. Con Belén no fue así. Ella contribuyó a que otras mujeres se animaran a preparar las oposiciones para el ingreso en la Carrera Fiscal, convirtiendo la presencia femenina en un fenómeno imparable, logrando que en la LXIII Promoción el 75 % de los 76 integrantes sean mujeres y haciendo realidad, más allá de lo imaginable, la igualdad que se vive en nuestro país.

Belén recorrió diferentes destinos llegando a desempeñar primero el cargo de teniente fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Canarias y luego, en 2005, el de Teniente Fiscal de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias, siendo reelegida para este último hasta su jubilación el 8 de enero de 2013. Señalo como relevantes ambos porque si me parece importante la participación de mujeres en la Administración, más lo es el desempeño de cargos pues ello implica responsabilidad, pero también un reconocimiento de su capacidad y solo en la medida en que las mujeres se sitúen al frente se estará de verdad formalizando esa igualdad a la que me refería.

Entre los numerosos reconocimientos que obtuvo a lo largo de la carrera, le fue otorgada la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort, el día 3 de febrero de 2006. Acto al que acudió el fiscal general, Cándido Conde–Pumpido, quien era compañero de promoción de Belén. Se trata de un reconocimiento extraordinario por una extraordinaria trayectoria.

En 2013, con ocasión de una entrevista con motivo de su jubilación, dijo que había cumplido con su profesión bajo tres premisas: «La Justicia es necesaria», «los fiscales no son máquinas de acusar» y «lo importante es hacer bien tu trabajo». Son tres pilares sencillos de enunciar, que suscribo plenamente, pero complicados de desempeñar, porque imponen una implicación personal en asuntos de muy diversa índole en que trabajan los fiscales.

Hoy en día la Fiscalía se ocupa de materias diversas desde el prisma de la especialidad: violencia de género, menores, discapacidad, víctimas, delitos de odio, extranjería, entre otras. Se trata de vertientes del derecho con el denominador común de la presencia de víctimas vulnerables. Para ellas Belén siempre tenía «la puerta abierta», siempre se la podía encontrar y siempre tenía un rato que dedicar a cuantos se acercaban a la Fiscalía buscando su amparo.

Siempre dije que admiraba de la carrera fiscal su especialización y su capacidad de trabajar en equipo. Belén era precisamente un ejemplo en ambas cosas.

Y aunque solía recordar una frase que le dijo un compañero: «Los asuntos se defienden como propios y se pierden como ajenos», lo cierto es que cuesta trabajo no implicarse cuando el trato con las personas es el que ella tenía. Lo mismo que se implican todos los fiscales promoviendo la acción de la justicia en defensa de la legalidad, velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social, con sujeción, en todo caso, a los principios de legalidad e imparcialidad, tal y como reza nuestra Carta Magna. Imparcialidad de donde se nutre el prestigio de una institución como es la Fiscalía, que no está al servicio de nadie, exclusivamente al servicio de la ley.

Me gustaría terminar con las palabras que Gabriel Bernal del Castillo, teniente fiscal de la Fiscalía de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias, le dedicó con motivo de su último adiós cuando dijo que «no solo nos ha dejado una grandísima profesional, pionera en nuestra carrera y toda una institución en el ministerio fiscal. Se ha ido una amiga y una luchadora, a la que siempre recordaremos con enorme cariño». Y añadió: «Todos tenemos nuestra memoria repleta de recuerdos y anécdotas con ella y ha sido una suerte haber podido recorrer gran parte de nuestra vida laboral a su lado, y por supuesto, haber gozado de su amistad. Ya está con Alfonso, su marido, al que siempre integraba en nuestros encuentros fuera del trabajo. Era única e irrepetible».

Primera, única e irrepetible. Hasta siempre, Belén.

Julián Sánchez Melgar es magistrado del Tribunal Supremo

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