Fundado en 1910
James Woolsey

James Woolsey

James Woolsey (1941-2026)

Entre Clinton y Trump

Director de la CIA entre 1993 y 1995, ni supo entenderse con el mandatario demócrata y depositó sus esperanzas, años después, en el magnate republicano

James Woolsey

Robert James Woolsey Jr

Nació en Tulso (Oklahoma) el 21 de septiembre de 1941 y falleció el 21 de septiembre de 2026 en Washington DC

Saturado de diplomas por las mejores universidades (Stanford, Yale, Oxford), fue subsecretario de la Armada bajo Jimmy Carter y director de la CIA en los dos primeros años del mandato de Bill Clinton.

Este nuevo escenario también implicaba unos drásticos recortes de los medios humanos y materiales de la CIA. Baste decir que Woolsey lamentó la reducción del número de satélites espías. En el plano humano, dedicó grandes esfuerzos en mantener el ánimo de sus subordinados mientras el Congreso buscaba el llamado «dividendo de la paz», una especie de nueva doctrina.

No fueron las únicas dificultades: su mandato también estuvo marcado por el arresto, en 1994, de Aldrich Ames, un alto funcionario de contrainteligencia de la CIA que había espiado durante nueve años en beneficio de Moscú, en lo que entonces fue la peor brecha de seguridad conocida en la historia de la agencia. Los miembros de los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado criticaron abiertamente a Woolsey cuando se negó a destituir o degradar a nadie en la CIA y, en cambio, reprendió a 11 funcionarios, tanto en activo como retirados.

Pero los parlamentarios prefirieron quedarse con el argumento de negligencia generalizada, citando un «fallo sistémico» en la incapacidad de la agencia para capturar a Ames, a quien se le atribuyó la muerte de al menos 10 agentes de inteligencia. También hubo un choque de objetivos, pues Woolsey buscaba transformar la cultura de la agencia. Era conocido entre algunos empleados como «el aspirador», por lo que decía a sus asesores de alto rango que siempre quería saber más que nadie.

Al final, el estilo de Woolsey no funcionó y el 10 de enero de 1995 fue destituido por el Bill Clinton, el mismo que le había nombrado dos años antes. Ente sus agravios figuraba el no haber podido establecer, a diferencia de sus predecesores en el cargo, una relación directa, sin intermediarios, con el presidente: sus encuentros con Clinton solían producirse dentro del marco más amplio de las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad.

No se sabe si estas frustraciones sucesivas influyeron en su posterior evolución política. Mas lo cierto es que Woolsey, al igual que otras personalidades de la élite norteamericana, radicalizó sus posiciones a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001. En su caso, Woolsey apoyó sin reservas la invasión de Iraq, impulsada en 2003 por el presidente George W. Bush, antes de matizar su opinión años después, aunque sin renegar su posición inicial.

Nada extraño, así las cosas, que en 2016 cediese a los cantos de sirena de Donald Trump, incorporándose a su equipo de campaña. Según The New York Times, «su apoyo se debía a la defensa del candidato de aumentar el presupuesto de defensa y a sus duras críticas al acuerdo nuclear de la administración Obama con Irán». Así fue: una vez en la Casa Blanca, Trump denunció el acuerdo.

comentarios

Más de Obituarios

tracking

Compartir

Herramientas