El presidente de Fraternidad Muprespa, Carlos Espinosa de los Monteros
El marqués de Valtierra (1944-2026)
Una cierta idea de España
Empresario eficaz y comprometido, tenía una sincera vocación em aras del bien común: lo demostró desde el servicio al Estado y desde la empresa privada
Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós
Empresario
Se licenció en Derecho en 1965 y en Administración de Empresas en 1966 en el ICADE. Entre 1966 y 1967 realiza un máster en Administración de Empresas en la Northwestern University de Chicago. Entre 1969 y 1988 prestó sus servicios en el privado: fue presidente de Iberia, Mercedes España y consejero de Zara. Entre 2012 y 2018 fue Alto Comisionado para la Marca España. Le sucede, como V marqués de Valtierra, su hijo Iván, conocido político.
No es frecuente que, en España, a diferencia de otros países, los empresarios de altos vuelos den su opinión sobre la situación política o se involucren demasiado en el debate público. Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, IV marqués de Valtierra, sí. Siempre tuvo una idea de España: la España constitucional, basada en la Monarquía -a las que siempre profesó una lealtad sin fisuras- y en la apertura a Europa y al mundo, poseedora de una sociedad civil dinámica.
Por eso, en 2012, no dudó en abandonar la mayor parte de sus responsabilidades empresariales para aceptar la propuesta, formulada por el Gobierno de Mariano Rajoy, para ser el primer Alto Comisionado para la Marca España, cargo que ejerció sin remuneración; el erario solo le pagaba los gastos. Durante 6 años -hasta que fue cesado por el primer Gobierno de Pedro Sánchez en octubre de 2018-, Espinosa de los Monteros, en un contexto de crisis económica brutal, defendió incansablemente a España como lugar de excelencia para invertir y, en paralelo, la capacidad de los empresarios españoles para actuar en cualquier parte del planeta.
Viajaba encabezando delegaciones de empresarios, acompañando a ministros o a dos monarcas. Con el Rey Juan Carlos, sin ir más lejos, acudió a Marruecos en julio de 2013 y formó parte, cuatro años más tarde, del séquito de los reyes Felipe VI y Letizia en la visita de Estado que estos últimos realizaron al Reino Unido. Fue uno de los comensales del banquete de gala celebrada en el palacio de Buckhingham, tal y como consta en el «Court Circular» de la Casa Real británica.
Esa responsabilidad pública culminó una trayectoria de casi medio siglo, cuyos orígenes se sitúan en su ingreso, por oposición, en 1969, en el Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. Su primer destino, como no podía ser menos, fue el Ministerio de Comercio que, en 1972 le envió durante cuatro años a prestar sus servicios como agregado comercial en la representación española en Chicago. Una ciudad que conocía bien: en ella había cursado un máster en Administración de Empresas en la Universidad Northwestern.
De vuelta a España prestó sus servicios en el Instituto Nacional de Industria, primero como director comercial y, más adelante, como vicepresidente. Esa era su ocupación cuando, en 1982, el Gobierno de Felipe González le nombró presidente de Iberia, entonces empresa pública. A Espinosa de los Monteros le incumbió preparar a la aerolínea, mediante un plan de reconversión, para competir en un espacio aéreo cada vez más liberalizado, sobre todo a raíz del ingreso de España e la Comunidad Económica Europea.
Del sector público al privado: en 1988, Espinosa de los Monteros se incorporó a Mercedes Benz España, que presidió durante 21 años, destacando en su gestión los mil millones de euros que invirtió en la remodelación de la planta de Vitoria. Presidió otras empresas como González Byass o Fraternidad Muprespa. En paralelo, presidió, entre 1992 y 2000, el Círculo de Empresarios, donde pudo exponer sus firmes creencias en las virtudes del liberalismo económico.
Un pensamiento que exponía en cualquier circunstancia y con una gran humildad, como pudo comprobar el autor de estas líneas a finales de 1999 con motivo de una etapa del Camino de Santiago. Uno de mis hermanos, a la sazón estudiante de 21 años y muy crítico con las ideas liberales, le llevó la contraria durante buena parte del recorrido. El presidente de Mercedes España, con pedagogía, capacidad de escucha, paciencia y amabilidad, le expuso sus argumentos.