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29 de noviembre de 2023

Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Sánchez, comandante en jefe (y España se troncha)

El último vídeo de propaganda de la Moncloa ha acabado convertido en el teléfono de Gila

Actualizada 09:44

Nunca debe subestimarse la capacidad de nuestro Sánchez para hacer un poquillo el ridículo llevado por su fervor por la propaganda narcisista. Al sobrevalorado y ya laminado gurú Iván Redondo le debíamos hitos como aquellas fotos de Mi Persona posando a bordo de «su» Falcon (imágenes que pretendían evocar a Kennedy, pero que más bien parecían de un astracán de Leslie Nielsen). O la presentación de planes híper «progresistas» bajo los acordes del pianista guiri de cámara del PSOE, James Rodhes.
Sin embargo, parecía que el circo monclovita había amainado tras el cese fulminante –y todavía no explicado– del fontanero en jefe Redondo. Craso error. La cabra siempre tira al monte. Sánchez no ha podido resistirse a un nuevo montajillo propagandístico. Es un vídeo donde se presenta como comandante en jefe coordinando la crisis de Ucrania. Y es tan chusco, está tan mal hecho en su afectada impostura, que al pueblo soberano le ha faltado tiempo para chotearse por todo lo alto en guasaps, tascas y tuits. Esta vez el botafumeiro de la Moncloa ha logrado el efecto contrario al pretendido. El líder providencial de la socialdemocracia europea se ve comparado por los españoles con el cómico Gila y su famoso teléfono de «¿es ahí la guerra?».
Dado que en la pandemia se ha puesto de canto, y como no puede dejarse ver demasiado por la campaña castellana, toda vez que el PSOE va a ser goleado (véase la encuesta de hoy de El Debate), se conoce que el sábado Sánchez se aburría en la Moncloa. Así que para entretener la jornada organizó con sus publicistas el rodaje de un vídeo propagandístico en su despacho. Muy seriecito, ataviado con una camisa asalmonada de finde, con rostro de máxima trascendencia y frunciendo unos morretes apretados para subrayar que está haciendo algo de enorme trascendencia, nuestro Sánchez «sigue muy de cerca la situación en Ucrania, en permanente contacto con los representantes de la UE y la OTAN, así como con líderes europeos», según informa su gabinete a pie de vídeo. 
Es imposible reprimir una sonrisa, o una carcajada queda, ante las imágenes. Sánchez, que probablemente no habla con nadie, aunque sostiene un teléfono en su oreja; mueve folios como si estuviese estudiando una crucial información geoestratégica, hace que escribe (ora con la mano izquierda ora con la diestra), finge que mira al ordenador. Es todo tan humorístico que parece que en cualquier momento va a aparecer en escena Peter Sellers, o José Mota. Blake Edwards no lo habría rodado mejor.
No hay categoría alguna. Tampoco congruencia. El presidente que ahora se graba vídeos posando a lo comandante en jefe en la Sala Oval es la misma persona que en octubre de 2014, siendo ya líder del PSOE, abogó por cepillarse el Ministerio de Defensa. Tenemos un presidente TikTok, que no pinta nada en la escena internacional, que tiene a la mitad comunista de su Gobierno apoyando a Putin frente a las democracias occidentales, y que mata las tardes del fin de semana grabando vídeos propagandísticos de corte tardo adolescente. Una risa, sí. Pero también una pena.
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