29 de junio de 2022

Cosas que pasanAlfonso Ussía

Los confluyentes

La primera confluencia sonriente, positiva, buenista, progresista, ecologista y feminista de Yolanda Díaz ha resultado un lío, un barullo

Los confluyentes de las izquierdas extremas han cometido un gravísimo error en Andalucía. Han responsabilizado del buen fin de las negociaciones entre los percebes y los berberechos a Lilith Verstrynge, que a partir de ahora, y por acuerdo unánime de la atalaya de Podemos, pasará a llamarse Lilith Verstrynge-Almudena Grandes. Las dos cabezas pensantes, las dos mentes intuitivas y luminosas que han encomendado a Lilith Verstrynge-Almudena Grandes que ayude a confluir a la ultraizquierda con el fin de fluir en Andalucía, han sido las de Yolanda Díaz y de Ione Belarra, siempre con el beneplácito cumbrero del gran pensador y actual estrella del firmamento Roures, Pablo Iglesias. Yolanda, días atrás, reivindicó ante el presidente de Iberdrola la justicia y el equilibrio en las facturas eléctricas para no perjudicar «a los más débiles y las más débilas», demostrando una vez más su sentido mamarracho del lenguaje. Pero lo importante no es eso. Lo que importa es que los seis afluentes de la ultraizquierda española han desbordado a la pobre Lilith, que es bastante sosa para controlar situaciones adversas, y ha presentado la candidatura de la confluencia fuera del plazo establecido por la Junta Electoral. De tal modo que Podemos, Izquierda Unida, Más País, Equo, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Alianza Verde, no podrán confluir en las urnas por retraso en la presentación. Ante semejante hecatombe programática, han solicitado consejo y ayuda al Padre Ángel, pero hasta el momento el discreto religioso, enemigo frontal de la popularidad y el postureo, no ha encontrado la luz que de él siempre se aguarda. Además, según tengo entendido, el religioso de la bufanda carmesí se sintió meses atrás lógicamente ofendido cuando la mema de la ministra de Transportes anunció que la estación de Atocha pasaría a llamarse Atocha-Almudena Grandes, olvidando la promesa de denominarla Estación de Atocha-Padre Ángel, olvido que a todo buen madrileño se le antoja inadmisible.
  • En Andalucía, que se mueve en el mes de mayo de feria en feria, se respira un acentuado optimismo entre la gente normal. Parece que el esposo de la señora «guorperfe», el candidato Espadas del PSOE, está en sobradas condiciones de alcanzar el más histórico y rotundo fracaso popular del socialismo en Andalucía. Hace pocos días, la caseta de Comisiones Obreras en la feria sevillana se convirtió en el escenario de una pelea multitudinaria entre los partidarios de las cigalas de Huelva y los defensores de los langostinos del Rompido. No llegó la sangre el río porque Andalucía no está para llorar en los presentes momentos.
El marisco de Ugeté
En todas las primaveras,
Es mucho mejor que el de
Las Comisiones Obreras.


Y eso, un año sí y el otro también, duele.
La primera confluencia sonriente, positiva, buenista, progresista, ecologista y feminista de Yolanda Díaz ha resultado un lío, un barullo. De esta mujer tan extraña, mitad Pasionaria, mitad Chanel número 5 pero con mala pinta, habla y escribe muy bien el periodismo domado. Pero mi curiosidad va mucho allá que la de los periodistas domados, y he tenido la oportunidad de conocer a un buen numero de conocidos de la confluyente, los cuales, unos desde el afecto y otros desde la distancia, han coincidido en asegurarme que es tan cortita como vanidosa.
Y el resultado de su confluencia lo confirma. Lo de cortita, que lo de vanidosa, a mí, a usted y al de más allá, nos la trae al pairo.
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