07 de octubre de 2022

Perro come perroAntonio R. Naranjo

Un presidente chantajeado

Feijóo, Abascal y Arrimadas deben comparecer en público y exigirle a Sánchez que aclare si fue extorsionado por Marruecos y pagó el rescate con el Sáhara

Ya no es una especulación razonable, sustentada en la lógica más elemental y la obligación casi científica de alcanzar conclusiones derivadas de la concatenación de hechos, documentos y pruebas: además de todo eso, que sugiere cómo Sánchez fue espiado y extorsionado y pagó el rescate regalándole el Sáhara a Marruecos; Argelia lo denuncia de manera pública y oficial.
Lo ha hecho Omar Belani, enviado especial argelino al Sáhara, acusando a Marruecos de utilizar «formas amorales» para chantajear a Sánchez y lograr de él una cesión incompatible con la posición formal de España durante medio siglo, de difícil encaje en las resoluciones de la ONU y sin ningún respaldo ni conocimiento previo de las instituciones españoles, desde las Cortes hasta la Corona o la oposición.
Que a un presidente del Gobierno le espíen entra dentro de lo normal. Y que le chantajeen, también. Lo que ya no es normal es que pague el rescate, tan furtivamente como Sánchez acogió al polisario Ghali y, un año después, se entregó a Marruecos.
La posibilidad de que ese viraje sea el pago de Sánchez al silencio marroquí es inaceptable y, como ya sostenía en un artículo este sábado, exige una comparecencia pública del presidente y su posterior dimisión, tras responder a las tres preguntas clave cuya respuesta es exigible en un régimen democrático: ¿quién le espió, qué le robo y cómo pagó el chantaje?
Sabemos de Sánchez que, para lograr un objetivo, siempre está dispuesto a aceptar una extorsión: lo ha hecho con Podemos, con Bildu y con ERC; que no han dudado en exprimirle a cambio de su interesado apoyo.
Y ha podido hacerlo con Rabat, que no ha hecho ninguna concesión pública a España a cambio del obsequio saharui de Sánchez. ¿Tal vez porque la compensación es privada? ¿Quizá porque Sánchez se ha pagado el silencio marroquí con recursos nacionales?

Mientras PP, Vox y Ciudadanos se callan, Sánchez empieza a reescribir el relato para que sus rivales parezcan enemigos de España por no apoyarle frente a Argelia

Lo único que no se entiende en esta historia es la pasividad de la oposición. Feijóo, Abascal y Arrimadas deberían pararlo todo y comparecer en público, conjuntamente, para formular esas preguntas al unísono y exigirle al presidente respuestas inmediatas, creíbles y soportadas en algo más que palabras.
Porque mientras PP, Vox y Ciudadanos se callan ante uno de los escándalos más graves que se recuerdan en años, Sánchez empieza a reescribir el relato para que sus rivales parezcan enemigos de España por no apoyarle frente a Argelia.
A España no se la apoya callándose un posible caso de chantaje al máximo nivel, sino evitando que España tenga un presidente que pueda ser extorsionado con éxito por las vergüenzas, secretos o planes acumulados en un teléfono que no supo custodiar.
A Sánchez, en fin, hay que preguntarle cada cinco minutos, por tierra, mar y aire, en la calle y en el Parlamento, de día y de noche, si ha sido extorsionado, si ha pagado el rescate y si tiene una coartada mejor para justificar lo que, ahora mismo, es injustificable. ¿Va a espabilar la oposición de una vez o, de nuevo, permitirá que este peligro público que nos gobierna salga indemne o reforzado de su enésimo bochorno?
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