18 de agosto de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

Napoleonchu, ese estadista

Se dice que es una cumbre histórica porque va a aprobar un concepto estratégico para los próximos diez años. Es decir, es tan histórica como la que hace diez años nos proporcionó el concepto estratégico para esta década en la que estamos. Más que histórica, es la cumbre de una década

No hay como celebrar una cumbre para que salga lo mejor de cada casa a relucir. La de la OTAN de Madrid nos ha expuesto lo más notable que tiene que decir nuestro Napoleonchu particular, José Manuel Albares, que funge de okupa a tiempo completo del Palacio de Santa Cruz. Quizá no viviese ahí de forma tan ininterrumpida nadie desde el ministro Castiella, que ocupó doce años y ocho meses la cartera en la que hoy descansa Napoleonchu. La plusmarca de nuestra diplomacia.
El ministro de Exteriores ha tenido a bien conceder una entrevista a El Mundo por si, con los cortes de tráfico y las visitas policiales que recibimos quienes vivimos en la misma manzana que el presidente de los Estados Unidos durante día y medio, no nos hemos enterado de lo que está pasando. El titular que le atribuyeron los estimados colegas de El Mundo tenía miga: «La OTAN defenderá cada centímetro de nuestro territorio» ¿Y? ¿Eso es un titular de una entrevista a doble página? Eso es lo que acordaron Leopoldo Calvo-Sotelo y José Pedro Pérez-Llorca cuando integraron a España en la Alianza. Cuando se destaca un hecho así, que tiene 40 años de antigüedad, probablemente es porque en la entrevista no se ha dicho nada con más interés.
Se dice que es una cumbre histórica porque va a aprobar un concepto estratégico para los próximos diez años. Es decir, es tan histórica como la que hace diez años nos proporcionó el concepto estratégico para esta década en la que estamos. Más que histórica, es la cumbre de una década.
Pero donde Napoleonchu muestra su verdadera naturaleza, la que ha hecho que sus compañeros le conozcan por este mote, es cuando dice que «cuando miremos con perspectiva histórica la cumbre de Madrid, ésta estará al nivel de Yalta o de la caída del Muro de Berlín». ¡Olé! Con un par y la bandera de Tafalla. O sea, que para Napoleonchu en Madrid, Churchill, Roosevelt y Stalin son Boris Johnson, Joe Biden y Sánchez haciendo del tirano soviético anfitrión –¡cómo le pega!– con el propio Napoleonchu ejerciendo de Vyacheslav Molotov, el temible ministro de Exteriores de Stalin, del que se dice que después del corso, es la principal fuente de inspiración de nuestro Napoleonchu dada la similitud de trato que daba a sus subordinados Molotov, el de los cócteles, y la que otorga Albares, el que ha redescubierto Yalta, a sus subordinados.
Pero nos falta todavía la caída del Muro de Berlín a la que se refiere Napoleonchu. Sorprende que no tenga esa efeméride en la memoria y en la justa medida. Ya comprendo que el 9 de noviembre de 1989, el día de autos, Napoleonchu tenía solo 17 años. Era menor de edad. Pero con la vocación diplomática que parece que atesoraba, se podía haber molestado en intentar entender un poco mejor lo que sucedía a su alrededor. Del paraíso comunista que siguen justificando algunos de sus compañeros de gobierno huían miles de personas «votando» con los pies. Mientras grandes estadistas de la izquierda como Willy Brandt, justificaban la permanencia eterna de la división de Europa, hombres preclaros de la derecha como Otto de Habsburgo defendían la caída del Muro de Berlín. Y se produjo. Sin una conferencia como la de Madrid. Se produjo por la presión de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y San Juan Pablo II y porque huían de la tiranía hasta las ratas.
Como yo no tengo el nivel intelectual ni la preparación de Napoleonchu, le agradecería mucho que hiciese una breve declaración mañana o pasado, cuando tenga un rato después de esta cumbre, justificando que esto de Madrid está a la altura de la Caída del Muro de Berlín. Cuáles son las similitudes. Qué ciudadanos están derribando aquí sin pico y pala qué muros. Quién es el Gorbachov de nuestro tiempo. Y quién el Nicolae Ceaucescu que va a huir de las masas antes de que éstas lo detengan y ejecuten sumariamente. Le agradeceré mucho la información para orientarme en mis análisis. Y si tampoco tiene ni idea, no deje de consultar con su segura asesoría de Llorente sin Cuenca que siempre le hace acertar. O no.
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